COMPAÑEROS DE CAMPSARED



"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y como alternativa nace CAMPSARED BLOG, para reunir a todos los que somos COMPAÑEROS DE CAMPSARED"



Este blog, como indica en la cabecera, originariamente fue creado por un compañero llamado EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 pero problemas técnicos le impidieron actualizarlo, lo que dio pie a la creación de esta segunda etapa renovada que es la que se abre a continuación.
Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED y de REPSOL, y a la que quedan invitados cualquiera de los trabajadores de EESS sean cuales sean sus marcas.



Bienvenidos todos a este foro de diálogo e información.



Recordar que si visitais esta página por primera vez, para conocer el contenido completo de este blog desde su nacimiento, deberíais comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:

'www.campsaredsprint.blogspot.com'





19 de abril de 2011

EL IMPERIO CONTRAATACA


En realidad era un combate lógico que había de llegar tarde o temprano.  El imperio galáctico de la ONCE que había iniciado su ofensiva tiempo atrás, consideró que la conquista  de este nuevo planeta no iba tan rápida como esperaban, no se podían rendir tan fácilmente sin presentar una cruenta batalla con varios miles de vidas inocentes en juego, y nunca mejor dicho.  Se trataba de conseguir filtrar en los hogares de todo el universo, un ejército de pequeños androides rascantes que vencieran la voluntad de los humanos y del resto de pobladores del sistema planetario.
Los comandantes de la Federación sobornaron sin mucho esfuerzo a los avariciosos mandatarios de nuestra Estrella de la Muerte, que se dejaron convencer por las prevendas y ese lenguaje indescifrable pero hechizante de los undécimos, o habitantes de la ONCE, un planeta  de obscuridad total, sin soles ni pantallas de plasma, un mundo tenebroso y desconocido, donde los sonidos y el tacto cobran importancia vital, y junto a la intuición, son el único medio de reconocimiento que les permite sobrevivir es esas condiciones adversas.
- ¡Oiga!, Me ha tocado una teta -
- Pues claro, es que la estoy reconociendo.  No todo va a ser intuición - Se excusaban a veces en su jerigonza particular nativa
Los undécimos son seres de inteligencia superior, reconocen en los olores y en los mismos silencios, la forma de pensar de los otros, adquieren la destreza de dominar su mundo a ciegas, y de colonizar otros planetas con una sorprendente capacidad de adaptación, algo que no conseguiríamos nosotros  en su mundo ni utilizando el último Tomtom actualizado por Google Earth del cosmos.

Dan miedo por que pueden con todo, 'juegan' con nosotros, aunque pensemos que 'jugamos' con ellos.  Son una raza superior que quiere conquistar la galaxia penetrando en el nucleo duro de nuestros anticuados cerebros.
Poseen tecnología puntera, interpretan lenguajes sobre 'puntos', cuando nosotros apenas si nos entendemos utilizando letras y palabras.  Saben y pueden controlarnos, tienen revistas porno con relieves hechos de silicona, tienen bastones laser y perros amaestrados que leen a Kierkegaard, y que conducen turismos de alta gama.

Su colonización de este planeta fue rápida y sin sangre.  Se metieron con discrección en nuestras mentes, introdujeron bolas saltarinas que cada noche rendían la voluntad de los humanos ante el televisor.  Después de un tiempo, desplegaron un imperio económico y mediático que amenazaba la libertad de libre gasto de los hombres.  Aprendimos a dejarnos lo suelto, proseguimos abriendo la cartera, la caridad se convirtió en un vicio, escuchamos sus cantos de sirena, sus anuncios, sus chascarrillos siderales que sólo habíamos visto en ALF hasta la fecha, y sucumbimos a su encanto alienígena.  Nos abdujeron con ensoñaciones económicas para cada uno de los días que tiene la semana, para los lunes, para los viernes, el Especial, el Superonce, un tsunami que arrebataba voluntades montaba su espectáculo de adoración diario alcanzando los más remotos rincones del planeta. Cada mañana o cada tarde, acudíamos al quiosco del 'Halcón Milenario', y nos administraban unos euros de droga.  "Dos iguales para hoy" , la marca de la bestia.  La gran ola...




En su sagaz guerra galáctica, colonizaron nuestras ciudades y entraron dentro de nuestras casas ganándose la confianza de los sorprendidos terrícolas.
Su expansión no tenía precedentes, solamente la marabunta (Y los estrenos de 'Torrente' claro) mostraba una voracidad de tal calibre, pero la realidad ya no contaba con Charlton Heston en plenas facultades, y los extraterrestres de la ONCE se introdujeron por todas partes, por los conductos de refrigeración, en los envases de patatas, en los letreros luminosos, en la televisión, en los sujetadores de las chicas, en los libros de texto, en las palabras de la radio, y en los cerebros de los sesudos directivos de Repsol.

Fue una ofensiva arrolladora, las huestes de aquel ejército de cegatones demostró buena vista, penetrando en la vida de la gente por cualquier orificio, no sólo por los ojos y el oído, eran androides que penetraban de boca en boca con lujuria, convirtiendo nuestra labor de vendedores en una sórdida propagación del vicio, y a nuestra sociedad, en un ejército de desordenados ludópatas.

EL VICIO ENTRABA EN TODO AQUEL QUE ALGÚN SEGUNDO MOSTRABA ADMIRACIÓN O ALGÚN DESCUIDO DE SOBERBIA O DE ENVIDIA.

Hasta entonces sólo había oído hablar de aquella plaga, pero un buen día llegó una nave extraterreste hasta mi pueblo, y aquel bicho pesado, rechoncho, gris oscuro, y de mirada colorida, se posó en un rincón de la gasolinera, junto a nosotros en la zona de caja.
No había cojones a espantarlo ni enseñándole la caja de los caducados, ni amenazándole con la fregona con que desatascábamos los servicios.  Nos miraba, vertía ese mórbido tufillo ácido de extraterrestre cojonero y hacía 'fu' como un gato enfoscado, como una fiera corrupia dispuesta a devorarte.  Y así fuimos cayendo, nos saltaba en el pecho y como un pulpo se hacía fuerte contra nosotros, se nos metía en el corazón, bajaba hasta el estómago,  y como el hambre,  doblegaba la voluntad, abríamos el monedero y ¡clink!, como en una hucha de acero, euro perdido.  De vez en cuando nos premiaba., un ronroneo forzado, y otra vez a morder, como si fuera el perro rabioso de los Baskerville.

En los últimos tiempos el imperio quiso avivar la ocupación, y lanzó una furiosa arremetida.  De sus naves nodrizas salieron miles de recomendaciones, innumerables circulares, había que conseguir que los nanoorganismos  penetraran en nuestra sociedad, infectando desde los más jóvenes hasta los más ancianos.

El contraataque no se hizo esperar.  Recibimos la hoja de ruta con unas claras órdenes de iniciar la ofensiva.  El imperio tenía recursos para afrontar una contienda larga y fatigosa, en la que no cabía la palabra 'derrota'.

A nuestros jefes les succionaron los cerebros mediante vainas que por la noche les penetraban por el culo.  Por la mañana, ellos trataban de hacer lo mismo con nosotros, y muchas veces lo lograban.  Nos vimos abocados a la guerra.
Gif de Alien

Desde la torre de control de nuestras caza-cajas disparábamos proyectiles sin parar.  Los terrícolas evitaban la balasera con arriesgados juegos de cintura, las más listas en ésto de menear la cadera, por supuesto, y como en otras muchas cosas,  las mujeres, que ejecutaban 'waka-wakas' perfectos para salvar los proyectiles, o desplegaban el protector seguro antimisiles, que sólo atravesaban acertados disparos que llevaran un baño dulce de chocolate o caramelo.   Los misiles de gominola también las alcanzaban con frecuencia, pero permanecían impávidas ante el arrullo hipnótico de los nanorobots.

Nos obligaron a entablar una guerra diaria que duró 100 años y tres días, y que para los anales de la historia sería llamada , "la guerra de los 100 años y tres días", o en modo breve, la guerra de los Rascas a la que pronto se uniría otro imperio todopoderoso e invasor:  Los ejércitos milenarios de  La Cruz Roja

Fue un acontecimiento galáctico, que presenciamos todos, sobre todo las viejas glorias del Madrid, los bisnietos de los zidanes y pavones, de los ronaldos y los beckhams,  las estrellas de antaño contemplaban la apoteosis presente de aquella guerra de galaxias universal.

Un grupo de rebeldes llamados "Ludópatas Anónimos", soliviantados por la exigencia del del tirano, se levantaron y formaron la resistencia que en esos días luchó contra los malvados extraterrestres al grito de:

                     " Rasca you, when you die that you will do your?
                       Rasca you, when you die that you will do your?
                       Your you will be a corpse nothing more"

Sobran las traducciones, pero para nostágicos ahí va el himno en castellano de la revolución:








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10 de abril de 2011

LA PRIMAVERA TROMPETERA


Ahora si que si, se ha instalado la primavera y todo es más bonito, más brillante, como en full HD, (ya verás como viene el Jefe de zona y nos lo jode). ¡Salinas! La vida puede ser maravillosa, que decía Andrés Montes, aunque ya no tengamos 20 años, ni podamos tomarnos 10 cubatas, ni echar cuatro seguidos de esos que ya sabeis.

Llegando a estas alturas del año, tras el cambio de hora, la primavera se instala por doquier montando chiringuitos de flores sobre cualquier trozo de tierra.  Da comienzo la feria, los bichillos del campo dan las palmas con fuerza, las mariposas estrenan alas de faralaes, y los perros y gatos pierden los papeles detrás de cualquier hembra que se les cruce por la calle.

¡Que ricas! ¡¡Qué caras!!
Cuando llega este tiempo, -y aunque el ánimo recibe vitaminas en promoción de 2x1 por apertura de la temporada- se nos empina... quiero decir que se nos hace cuesta arriba la tarde viendo la luz del sol al otro lado de los cristales de la tienda, haciéndonos cortes de manga por que estamos atados de pies y manos a la zona de caja con el software de teletienda metido por el culo, como bustos parlantes de un bucle sin final.
- ¡Qué bonito!, ¡Qué bonito!, ¡Qué bonito lo tengo, oiga! ¡Naranjitas de Valencia muy ricas! ¡Aceitito de Cordoba para que la ensalada sepa a gloria! Sólo me quedan tres garrafas ¿Quién quiere una?, Señora ¿Qué me dice? -

La primavera se sonroja cuando llega el atardecer, y nosotros agazapados, hora tras hora dando redifusión a las consignas: "¿Quiere ud. un rasca? Por un euro se lleva 100.000 euros."
- Que no, que no, no quiero nada - Te dicen, y le sacas el cartón que guardas en la zona de caja escrito con la ilusión de conmover el corazón y los bolsillos: "Es triste de pedí, pero más triste e de robá"


- ¡Señorito! ¡Cómpreme una cajita de naranjas! ¡Por sus muertos! -

Pero la mayor parte de las veces, ni con esas, así que cambias de canción, que son las ocho y hay que cumplir la venta horaria: "¿Una barra de pan?, ¿Un queso de tetilla?"

- Prefiero solo la tetilla ¡guapa!, ¡Qué estás de pan y moja! -

Mi compañera vuelve la cabeza y me mira. Otro cabrón que suelta el mismo chiste, ¡Hay que joderse con la gente!, que como está bien visto hacer venta cruzada te dan ganas de cruzarle la cara con dos hostias al gracioso de turno.

Los encargados siquiera ven el sol, tienen un calendario con paisajes, con las fechas marcadas:  Recogida de sobre, afericiones, inventario... algunos, muy poquitos y con tiempo en la empresa, disfrutan ya del 3er grado y tienen ventanucos con rejas por los que pueden ver si es de noche o de día mientras se funden entre el calor de varios monitores, torres de ordenador, artilugios, la caja rac, y un cuadro de automáticos.  Está claro que como pegue un pedo aquello no se salvan.

De vez en cuando los ves salir de allí, con sus ojos cansados y una factura de prensa que no cuadra en las manos,  mirando hacia la calle, suspirando por que aún les queda un rato para marchar a casa.  Vuelven a la oficina tarareando aquello de Angelillo: "Soy un pobre presidiario, soy un pobre pajarillo que muy pronto ha de volar...", y se apuran para poder beberse el espumoso sol de una cerveza fría contemplando la despedida de la tarde en una terraza de su barrio.

Llegando el tiempo de las flores, la tarde se hace eterna, como si trabajásemos una hora más todos los días. Si a eso le añades una o dos por el tabaco o el condenado horario de verano, el trabajo, cuando llega el buen tiempo, se hace más largo que Avatar subtitulada en ruso.

Viendo pasar el mundo desde detrás de los cristales, se nos prolongan esos turnos con la tristeza de ser espectadores de una película muy larga que no es interactiva. Rabias en tu cubículo por que la vida bulle al otro lado, sufres viendo pasar mujeres que se han quitado ropa, llevando a Defcon-2 nuestra presión sanguínea. Rabias por no poder estar con los amigos, rabias por no poder estar con la familia. Sabes que llevas una bola de preso en los tobillos, la de ser un currante condenado a ganarte la libertad durante tantos años más un día, éste precisamente, donde los coches se mueven como hormigas vistos desde el espacio, por que todos han visto el sol, y se les ha hecho el culo pepsicola queriendo salir en procesión.

Cada viernes se termina la crisis, aunque el lunes regrese a su lugar, y forme retenciones en los titulares prensa, en las tertulias, en los impagos de los bancos y en las conversaciones de los bares.  - Está muy mal la cosa.-   Ya te digo, y tiene poco arreglo -

La vida sigue,  "Calle 4, veinte euros", vuelta a empezar, ¡Qué pena no ser Beckham desde luego! ni Paquirrín al menos.  Eres el chico o chica de la gasolinera, callejero parlante, vendedor de fruta que sólo sabe darle al pico y molestar pidiendo el DNI a los honrados ciudadanos, y hostigándoles con ofertas que no quieren oir.  Y tampoco les vas a hacer facturas con tarjeta Solred por que eres un cabrón consumado; por que en todos los sitios se la hacen.  También ignoras que su tarjeta lleva pin y que jamás se la rechazan en otros sitios salvo aquí.  Sólo sabes abrir depósitos y contestar por donde está el ayuntamiento, el pueblo tal, o el camino para llegar a Fuentes Blancas.

La primavera te devuelve las 'notas de la vida', y te recuerda los suspensos que te han llevado a estar allí. No progresaste adecuadamente, necesitabas mejorar, y el sol desde detrás de los cristales te certifica que estás entre los que ponen la música para que los demás bailen. Te ha tocado bailar con la más fea:  Tu trabajo, que encima pide que te inventes historias de lo rico, muy rico, super rico que está el queso manchego, las nueces o el espárrago de Navarra. Menos mal que siempre alguien nos guarda un trocito de sol primaveral en la tartera, para que lo comamos los días libres, viendo a los otros trabajar.
La tarde se nos escapa fuera acompañada por un runrún de coches, mientras nosotros quietos, envidiosos, metidos en nuestro escaparate como autómatas, repasamos qué nos toca ofrecer en ese instante, esperando poder librar para atracarnos de sol y de colores, de cervezas y risas como si fuéramos personas del montón, de las que se echan gasolina y alzan quejas por que la Visa no nos pasa, o porque hay cola para comprar el pan y el empleado nos obliga a esperar. Pero eso consuela poco o nada nuestra desdicha de estar metidos en la tienda durante siete días seguidos, con la pata quebrada detrás del mostrador, acosando con nuestra gabardina de palabras a los alegres conductores que se sorprenden y sonríen, por que en la primavera por fortuna, sonríen hasta las estatuas de los parques.

Con el anochecer, mientras recogemos los bártulos, damos por concluido el penar que cada tarde, como una pesadilla recurrente, nos ofrece la primavera bulliciosa, agotadora  y trompetera. Primavera llena de risas, solecito de vuelta y vuelta,  camisetas de manga corta, blusas de tirantes, gafas de sol, agua y helados, gente que corre a buscar vida por los pueblos, a los chalets, al campo, que se reparte por los parques, en las terrazas, por las calles, que pasan raudos y alborotados por la gasolinera pese a que no les guste el cacareo continuo que gastamos.

Cuando por fin cierras el turno y estás libre en la calle, abres los brazos para que salte en ellos la 'chica primavera', pero ya es tarde y se marchó con otro.  
Su burlan las estrellas y hasta los grillos se carcajean de ti como si fueran hienas cargadas de endorfinas.  Los únicos que no te hacen ni caso, son los gatos que han pillao cacho en esta tarde, y ahora trabajan a destajo para dejar el pabellón gatuno a la altura que exige la estación.
Mientras tiras 'pa' casa  piensas, ¡Puaj, la primavera! A ver si llega ya el verano.

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1 de abril de 2011

QUIERO SER COMO BECKHAM


Pues si, quiero ser como Beckham, aunque ya no disfrute de los años de esplendor en la hierba, puede comprar la gloria de las flores, destilarla, y echársela como colonia por el cuerpo.  Ser Beckham,  siempre conlleva más ventajas que inconvenientes,  aunque le obliguen a correr por la banda los domingos.  Nosotros la corremos durante siete días seguidos, de la caja al voult, de la caja a los servicios, de la caja al lavado, y no hay color.  ¿Qué le dan patadas?, pues sí, pero mejor pagadas que las nuestras, que además son patadas sibilinas al sentido común y a los derechos:  "Teneis que vender dos  cajas de naranjas obligatoriamente, si no, ateneros a las consecuencias".   Como le estén diciendo lo mismo a Kaká, va listo, acabará cobrando los mismos incentivos que el utillero del Castilla.

Volviendo al tema.  Ser como Beckham es más gratificante que ser un ciudadano cualquiera, aunque tengas una pareja como Victoria, con pose de estreñida, pero más bien suelta con la Visa en la mano.
Además Beckham es rubiajo, y le cae bien a todo el mundo, no hay problemas raciales, ni crítica social por que sea un inmigrante del demonio, no pertenece a una nación dudosa, ni es gay, ni tiene ideas políticas contradictorias.  Puedes invitarle a comer, sabiendo que va a ser  educado, sobrio en sus apetitos, y que traerá un buen vino de regalo.  Empezamos a llegar al meollo.
Siendo Beckham, cuesta tan poco hacer regalos como pueda costarte a ti salir un día a cenar:   Un pequeño esfuerzo para la humanidad, una insignificancia para Beckham.

Cuando rodaron la película ("Quiero ser como Beckham",  2002, Gurinder Chadha), se referían a la aventura de jugar al balón, pero lo divertido es jugar a las finanzas sin peligro, disponer del dinero suficiente para dar y regalar, para arreglar el coche sin pedir presupuesto, para comprarte casa sencillamente poniendo el dedo  sobre el globo terráqueo.  Ser como Beckham te acerca mucho al cielo, como dispusieras de entradas VIP al paraíso.

Para cualquiera 'quedarse en bragas' o  en calzoncillos quiere decir que estás sin blanca, o que haces algo  divertido a solas o en pareja.  Para Beckham quedarse en calzoncillos,   significa  meter billetes en fajos del tamaño de una novela  de Ken Follett, sus piernas si que son los 'pilares de la tierra', y su cartera el cofre del tesoro.
A Beckham no le importa que suba la gasolina, le da igual que las aceitunas valgan ocho u ochenta, cuando recibe cartas de su banco siempre es para entregarle cacerolas, televisores y tostadoras gratis, no le devuelven las letras ni los recibos, ni necesita una calculadora para cuadrar las cuentas a mediados de mes.

Tampoco lleva cámara en sus vacaciones, de las fotos se encargan ya los paparazzis, y salen en color, preciosas, no necesita pasarlas al ordenador, no necesita tener un album familiar;  sencillamente buscar por internet.

Toda esta fijación por Beckham me viene después del otro día, cuando ¡Milagro!, su chófer paró a llenar el coche de la estrella de Los Angeles Galaxy :  Ciento veintiseis euros de la 98, veintiuna mil de las antiguas pesetas ¡Santo Cristo!
- ¡A donde vamos a parar! -,  Exclama la clientela.
- No hace más que subir -,  Te echan en cara cabreados.
- Lo que tiene que hacer Repsol es poner gente a echar la gasolina, ¡Qué bonito es echárnosla nosotros mismos!,  ¡A picar piedra os ponía yo!  - Sentencian.

Como ya conocemos el percal, ponemos cara de inocentes, de:  ¿A mi usted que me dice?, que dan ganas de hacer que el encargado salga a caja y se lleve su ración de indignación humana y de lamento ciudadano.  'Si tiene usted razón',  piensas,  'si a mi me pasa igual',  y hasta Beckham lo sufre cuando tiene que repostar su Jet privado, pero la gasolina de su coche es diferente,  suelta esos euros, como quien suelta monedillas  para pagar la ronda de cervezas. Calderilla sin más.

Y es que la vida se ha empinado de tal manera que los sueldos se han quedado raquíticos.  Basta pasar por cualquier centro comercial sin ánimo de lucro (Todos parecen serlo en sus anuncios), para acabar, a poco que te despistes, esquilmado como si te pillaran unos piratas somalíes en el Índico.

España está fatal.  Aunque quisieran los políticos decirnos lo contrario, va mal, y su pronóstico es reservado  si hablamos de futuro.  España tiene un catarro de los gordos, y está en cama, casi cinco millones de personas están en cama aunque no quieran, es un catarro brutal y contagioso.  Por lo mismo  vendemos tantas cajas de naranjas, como si en esa  vitamina C, ofrendáramos remedios a la crisis camuflados en la tecnología Repsol con que se fabrican los envases. Y si no, está la suerte de los 'rascas', eso si, con el dinero por delante.

Y el combustible está en el frente, y es una de esas 'puntas de lanza' que nos pinchan, la celebrity que más destaca en el defile
Hace bien poco, que la 95 llegó al valor más alto de su historia, y el gasóleo, rollizo por el uso masivo, le va siguiendo como escudero fiel  aupando entrambos unos molinos inflacionistas complicados de vencer.

¿Qué está pasando con los carburantes?.  Si fueras Beckham te importaría una mierda, pero en la situación en la que andamos todos, que  estamos 'a la cuarta pregunta', buscando hasta monedas en el fondo del bolso, rascando la cartera por si aparece algún billete oculto, con los kilometrajes trasnochados que cobramos, que apenas nos resuelven una parte pequeña del consumo mensual de combustible, todo este asunto nos salpica de lleno, nos hace copartícipes y al mismo tiempo sufridores de la temible realidad..
Dicen que en 2008, en julio, cuando subieron las temperaturas corporales a las que invita la estación, también subió el petroleo llegando el barril Brent al máximo de siempre (145 dólares).  Yo casi no me acuerdo,  pues era joven por entonces y andaba preocupado en calenturas propias de la edad.

Luego bajó rápidamente en 2009, hasta niveles mínimos y hasta asumibles, pero esto no es el sexo, así que todo lo que baja, sube después bastantes veces,  luego se planta, vuelve a subir un poco más, y acaba en una erecta posición inalcanzable como  la cucaña de mi pueblo, que no corona nadie más que Toñín, que es un muchacho de 'posibles' , como Beckham, que utiliza sus botines Vasque de clavos para alcanzar el objetivo.

Nosotros no tenemos botines, y muchos tampoco botas de esas con la punta metálica, tan apropiadas para atizar patadas en los huevos a los que exigen ventas imposibles, o a los políticos que nos enredan con juegos de palabras diabólicas.

El caso es que los combustibles han subido, y se han puesto a unos niveles inalcanzables (como la cota de las ventas de SPO),  para que sólo Beckham coja el coche.

El motivo del incremento hay que buscarlo en la depreciación del euro frente al dolar, la subida del IVA, y en el aumento de los impuestos sobre los carburantes, que casi alcanzan el 50 %.  Luego están las batallas en el norte de Africa.  Como si los enanos fuesen gremlins remojados, se multiplican los problemas económicos en este circo planetario, así que no hay remedio, tendremos que buscar hasta en la ropa que nos pusimos en verano, para ver si encontramos algún billete de cincuenta disimulado entre sus pliegues, a fin de regalarnos nuestros 'quince minutos' de  gloriosa alegría.

Suben los carburantes como la espuma del champán con que los Beckham riegan las plantas del jardín.   Cada vez que llenas el depósito le das un homenaje al coche, el mismo que te dabas tu antes por el mismo dinero, ahora se lo lleva el diablo, el  'diablo sobre ruedas'.  El electrodoméstico más caro que tenemos, 'chupa' más que un palé de campurrianas, y tu cobras lo mismo de kms.  ¿No se de que te quejas?,  ¿No son los mismos kms. de  entonces los de ahora?,  Pues ya está, cuando trasladen tu ciudad o tu pueblo veinte kms. más lejos, pues cobrarás un poco más.  Caso zanjado.

Los usuarios no cobran en kilómetros, les damos ostias directamente en la cartera:  Sesenta ostias, ochenta ostias, las ostias que hagan falta.

Los españoles, la masa media, el pueblo soberano, se ha cansado de subir cuestas en enero, en febrero, en abril, o en noviembre.  Sube cuestas como los bueyes tiran del molino, o tiraban por que hasta en eso han mejorado los bueyes con respecto a los hombres.

No queda claro por que los carburantes han disparado su valor aún cuando no teníamos guerras a la vista (Ahora ya tienen la excusa que buscaban), mientras el barril Brent guardaba un precio razonable de rebajas de marzo.  La realidad es que compramos oro negro y lo vendemos destilado en colores y al precio del platino.  La gente murmura maldiciones a la hora de pagar.  El día menos pensado nos fulminan con una maldición gitana.
Mientras tanto vamos subiendo cuestas, un curso entero de ascensiones, y varios años quedan para escalar un mes tras otro según nos pronostica el FMI (Fondo Monetario Internacional).
Aunque quisiéramos ser Beckham o como Beckham, tanta escalada nos hace parecernos más a Edurne Pasabán, o a Juanito Oiarzábal.   Los 'ochomiles' son una cosa cotidiana,  y forman parte del 'checklist'  de la vida:   Hay que vender ocho mil rascas, llegar a ocho mil euros en las SPO's,  y proponer ocho mil cosas distintas a nuestros agotados clientes.  Hay que pagar ocho mil euros de un préstamo, y ocho mil veces nos miran mal cada semana por los precios que tiene la gasolina y los productos que vendemos, ocho mil euros gana Beckham al día, los mismos que  pago de hipoteca yo al año...

Han prohibido el tabaco para que dispongamos de oxígeno más limpio para poder llegar hasta la cumbre cada mes sin que nos falte el aire.

- ¿Y tu padre de que trabaja? - Preguntarán los niños en el cole.
- Mi padre es Beckham,  ¿Y el tuyo? -
Campsared Blog: Gasolineros y alpinistas 
- El mío es 'alpinista' - Contestará tu hijo echándose a llorar.




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ABRIL 2011, comentarios

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