COMPAÑEROS DE CAMPSARED



"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y como alternativa nace CAMPSARED BLOG, para reunir a todos los que somos COMPAÑEROS DE CAMPSARED"



Este blog, como indica en la cabecera, originariamente fue creado por un compañero llamado EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 pero problemas técnicos le impidieron actualizarlo, lo que dio pie a la creación de esta segunda etapa renovada que es la que se abre a continuación.
Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED y de REPSOL, y a la que quedan invitados cualquiera de los trabajadores de EESS sean cuales sean sus marcas.



Bienvenidos todos a este foro de diálogo e información.



Recordar que si visitais esta página por primera vez, para conocer el contenido completo de este blog desde su nacimiento, deberíais comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:

'www.campsaredsprint.blogspot.com'





21 de diciembre de 2012

NAVIDADES BLANCAS GRISES

Una vez más se nos han echado encima las fiestas. Otra vez el turrón, los polvorones y alguna que otra SP que se habrá colado en nuestras casas para aliviar las pocas ventas de la estación, y atemperar nuestra conciencia de malos vendedores.`

No ha sido un buen año para nadie, Ni para aquellos que trabajamos, ni para todos los que perdieron su trabajo y tal vez más, la casa y la ilusión. En lo laboral se ha tensado la cuerda, los jefes de todas las empresas, bien por necesidad, bien por avaricia han apretado el nudo y han exigido más de la cuenta, como en los mejores tiempos del abuso: Jornadas interminables, bajos sueldos, incertidumbre en el trabajo, todo lo que hace que la esperanza se tiña de gris cuando se trata de adornar el porvenir.

En las estaciones de servicio nada ha cambiado, o si, el sueldo sigue siendo el mismo, o ha mermado, por que los incentivos se han quedado raquíticos como algunos filetes cuando pasan por la sartén y sueltan agua quedándose como un escalopín. No corren buenos tiempos para vivir la navidad más alegre. Ha sido un año duro, con muchos compañeros que se fueron, y a quienes mando un recuerdo desde aquí. Sus estaciones pasaron a  manos de privados y eso sin duda es una lotería que ninguno queremos jugar, porque el azar es caprichoso, y sin embargo las facturas, son puntuales, y no entienden de malos tiempos y suerte desigual.

2012 fue el año de la crisis, y no imagino un 2013 más funesto como auguran. La vida de la gente no tendría que depender de los malabarismos económicos de unos pocos, de sus apuestas, de sus negocios...  El futuro de las personas tendría que ir a mejor por fuerza, por que es humano el deseo de prosperar, y no una falta o un delito del que nos quieren acusar para que paguemos entre todos sus desaciertos y codicia.

La crisis se ha llevado los objetivos por delante, soy consciente, así que no me quejo por que mis incentivos en los últimos meses hayan encogido hasta los mínimos sesenta y ocho euros, ya que el trabajo también se ha relajado, y a veces salgo hasta la puerta, a mirar, por si alguien ha cortado la calle, como en una vuelta ciclista, y por eso no entra nadie a comprar o a repostar. Hay que ajustarse el cinturón un poco más, hay que apretar los dientes y aguantar el chaparrón, y esperar a que escampe lo antes posible. Y al final, escampará.

Quiero desearos unas felices fiestas, y mucha, mucha suerte para el año que viene, que no ocurra como con este Blog que se han estancado los seguidores o se han pasado al Facebook, o se asoman con su antifaz anónimo sin buscar amistad, como furtivos que disparan desde la sombra. Además, hay sindicatos que se alegran, otros que se enfadan, compañeros que piden más batalla,  gente que se pierde en conflictos laborales, gente que se aburre, gente que se cansa, gente que se desespera... Tal vez en el futuro muchos ya no estemos, pensando en la que se avecina: estaciones low cost, surtidores en automático, chinos, y rusos, y alemanes buscando nuevos horizontes entre las petroleras españolas, que se hacen las difíciles, pero tal vez acaben en el catre.

Mucha suerte y felicidades a todos, que el 2013 nos depare tantas cosas buenas, que no tengamos más remedio que brindar cada mes para celebrar lo bien que nos ha ido. Por que nuestros problemas y temores se hayan disipado, y nuestro sueldo se haya convertido en una fuente inagotable de alegría. 

Os espero el año que viene (y lo que queda de este año) al pie del cañón, que no me entere yo que me engañais con el Facebook, que todo es silicona y apariencia, nosotros somos los auténticos, los genuinos, y lo mejor de cada casa.

FELICES FIESTAS, 
FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO

Os dejo con algo divertido para que terminemos con buen sabor de boca.

PD.: Un cariñoso recuerdo para todos aquellos que ya no trabajan con nosotros.
Suerte y adelante.
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13 de diciembre de 2012

LA HUELGA DEL 14

Hace ya un mes, en este país hubo una huelga; ya casi nadie lo recuerda. He titulado este artículo "la huelga del 14" por que me evoca tiempos muy remotos en el siglo pasado, como si hubiera trascurrido un siglo desde que nuestros sindicatos quisieron poner patas arriba a este país. ¿Y qué ocurrió? Apenas se recuerda ya por que su resultado fue más que cuestionable: ¿Un fracaso?, veamos.

Las crónicas nos hablan -más allá de las cifras inverosímiles y contrapuestas- de que el consumo eléctrico fue un 13 % inferior al de un día corriente, por tanto, ante tan rigurosa conclusión, la huelga fue un desastre.

Digamos que este porcentaje se obtiene de comparar el día de huelga con el previo, lo que lleva a errores de bulto, ya que en una oficina, por ejemplo, que hayan hecho huelga la mitad de los operarios, el resto van a gastar la misma luz al proseguir con el trabajo, y así, en bares, oficinas, y establecimientos varios. O se ponen todos los trabajadores a una, o las fuentes oficiales, se agarrarán al clavo ardiendo del consumo eléctrico, para decir que allí no hizo huelga ni dios. De las apreciaciones oficiales ni hablamos por lo ridículo de unos datos disparatados, políticamente manipulados por las partes que tratan de arrimar el ascua a su sardina como si los que lo observamos fuéramos cenutrios afectados de ceguera total.

Cuatro gatos, según Delegación de Gobierno (Campsared Blog)

Pero bueno, por encima del relativo éxito de la huelga, light por diversos motivos, la manifestación posterior, demostró que una gran parte de la población está hasta las narices de pasar estrecheces, y de ver sombras al final del túnel. Todos sabemos que en las circunstancias actuales (empresas económicamente renqueantes, otras que acarician un E.R.E., hogares que se han tenido que apretar el cinturón hasta extremos impensables, y el miedo, que es muy libre y humano), han hecho que el valor -muy necesario en estos casos para enfrentarse al empresario- haya sido superado por la prudencia, por el pensamiento resignado de que "en otro momento será", en definitiva, el arsenal de excusas que guardamos para estas ocasiones, a fin de conservar la dignidad.

Sin embargo, el éxito de una reivindicación, no se debe medir por el número de trabajadores en huelga (que ya hemos visto que es manipulable), ni por lo larga que sea la cola de manifestantes, sino por los objetivos logrados, por la capacidad de forzar a un gobierno a cambiar sus decisiones. En ese aspecto, si podemos decir que la huelga fue un fracaso, el gobierno no ha dado un paso atrás, ni lo dará, bien por que tiene las manos firmemente atadas por sogas made in Germany, o por que se ven fuertes y su autoconfianza les permite pasarse por el forro cualquier reclamación que les desvíe de su alocada hoja de ruta.

¿Y ahora qué?: La opción hubiese sido organizar rápidamente una huelga en diciembre, y otra en enero. Entre los polvorones y las uvas tendríamos que buscar fecha para la siguiente en febrero (tal como hacen los sindicatos de transportes), luego en Semana Santa, y en el puente de San José. O una serie de huelgas programadas cada viernes que significaran una presión real, la revolución de las clases bajas y un invierno caliente de verdad... Utópico desde luego. Y para bolsillos preparados.

La otra opción es rendirse, dar por bueno lo que pueda ocurrir y encomendarse a cualquier santo de nuestra devoción, escribiendo en las próximas pancartas: "Dios proveerá", como signo de nuestra sumisión tras haber llevado una vida disipada.

La tercera opción es mudar la táctica, renovarse, cambiar el discurso y por supuesto a sus representantes. Es evidente que tras varios fracasos, nuestros líderes sindicales, han tocado fondo, no se puede luchar con unos representantes caducados. Son otros tiempos, y las viejas consignas obreras suenan a documento sonoro en disco de vinilo. El tiempo, y el repetido discurso sindical, ha logrado que nuestros sindicatos sufran un desgaste similar al de la clase política. Esto, junto con las sospechas sobre los liberados -sagazmente manipuladas por los voceros de la derecha-, su dudosa participación en los consejos de administración de las Cajas,  escándalos sobre expedientes de regulación, etc., la reiteración de sus consignas (sesenteras) y la falta de resultados, han agotado su crédito, desilusionando al común de los trabajadores.

Un compañero nuestro, sindicalista (y posiblemente muchos anónimos), se afana cada día, en tratar de dar lustre a esa imagen deteriorada con sus consejos y asesoramiento (¡En horas libres!), pero la costra de podredumbre ya es irreparable, la gente no cree en los sindicatos, y los sindicatos -por mucho disimulado afán que le pongan- tampoco creen en la gente, saben que su "ángel" en otro tiempo encantador, hoy luce greñas y ojeras, y un triste porte de indigencia, que ya no llama la atención.

Este país está sobre quemado. En nuestro trabajo escuchamos cada día las penurias que nos relatan los clientes, los pocos que nos quedan, muchos de los que antes alegraban el depósito de su coche con un lleno, y ahora le echan diez euros tristes, o cinco míseros, pidiéndole el esfuerzo de mover esa maquinaria el mismo tiempo o recorrido que antes.

Si la gente no fue a la huelga no es por falta de ganas, ni de motivos, pero los sindicatos, ya no son capaces de ilusionar. Cuando al final de cada manifestación, los líderes sindicales hablaron con ese soniquete ridículo de nuestros derechos, criticando al gobierno, a los bancos, y pidiendo un utópico referéndum (que saben que nunca llegará), nadie los escuchaba, solo ellos mismos, sus familias, sus allegados, los sindicalistas y los liberados, por que en el seno de la manifestación, todo el mundo tenía preocupaciones peculiares, domésticas, pequeños dramas personales, vidas anónimas alejadas del discurso político, mareas de todos los colores, unos pidiendo que cesen los recortes en sanidad y educación, y que éstas sean de calidad por el bien de sus familias, por el temor a que sus hijos no sean tratados como ellos siempre imaginaron. Otros clamaban contra el cierre de sus hospitales, por privatizaciones, por desahucios  por miedo a que mañana no tengan trabajo ni tampoco futuro.

Cuando los líderes sindicales hacían su discurso, miles de personas marchaban ya hacia sus casas sabiendo que su voz  y su grito ya estaba dado, lo que quedaba, eran los fuegos de artificio políticos, en los que ya no cree la gente. Esta grieta entre sindicatos y ciudadanos, es difícil de arreglar, salvo con nuevos líderes, no importa que sean jóvenes o viejos, pero si diferentes, nuevas caras que ilusionen por que su voz y su discurso nazcan de escuchar a la gente, y no del brillo místico y fariseo de la política.

Con gente nueva, el futuro es posible (Campsared Blog)

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4 de diciembre de 2012

ALTERNANCIA

Hace unos pocos días (el 29/11/12) tuvo lugar frente al campus de Repsol, una concentración de los trabajadores de Campsared, unos cuantos de STR (el sindicato convocante) y otros tantos que no tenían bandera, sino ganas de las las cosas cambien.
Dicen que no hubo gente suficiente, dicen -con menosprecio- que los de STR se acompañaron de otros trabajadores reclutados de aquí y de allá (como si hubieran recogido adeptos en una cola de parados a cambio de un bocadillo de salami) para apoyar la causa.

El caso es que, como los encargados, los expendedores y los sindicalistas que acudieron no iban clasificados por colores ni tenían rasgos físicos que los diferenciaran (amén del anhelo nervioso de estos últimos, por que aquello saliera bien), se montó una protesta muy correcta y bien avenida, con sus banderas y pancartas, con sus pitos y sus consignas convenientemente dosificadas para calentar el ambiente, y que no decayese bajo los rigores del frío madrileño.

¿Había gente?: Si, había gente. ¿Hubo ruido?: Si, hubo suficiente jaleo para que nos prestaran atención, asomados desde aquellas oficinas acristaladas un buen puñado de curiosos, que posiblemente reían ante nuestro ridículo propósito de reclamar derechos y unos dineros, que hace tiempo que crecen y se multiplican, fuera de nuestras cuentas personales.


La protesta se basaba en tres puntos principales: El cese o en su caso, control sobre los subarriendos, la recolocación del personal que pueda verse inmerso en estos dramas, el cobro de los atrasos que se nos adeudan desde que se paralizó el convenio allá por el año 2010, y por ende la resolución de un convenio ya sea del grupo o sectorial, que nos muestre cuales son las reglas del juego en el que nos movemos y moveremos en los próximos años.

Campsared es la empresa del grupo Repsol con peores condiciones laborales, y la crisis, ha llevado a la papelera hasta los más discretos objetivos. Pero no somos los culpables, somos la víctima colateral.

Hace tiempo que empezamos a ver las orejas al lobo, y a sufrir por la situación  Primero fueron el control de los gastos, el ajuste de las plantillas, luego vino el desenfrenado plan de venta activa, el desmadre de las loterías, y ahora el Hunting, el Bench y luego llegará el Tamagochi, que querrá que vendamos muchos lotes de navidad con todo el cariño del mundo.

En la manifestación del otro día, hubo gente de todo tipo, pero infiltrado en los corrillos como una vecina cotilla, descubrí más expendedores de los que parecía, y menos encargados de los que esperaba.

Los encargados (salvo excepciones) son de ese género de personas que se convierten al islam o participan en bailes regionales, o se atiborran de ancas de rana ya sea por gustar a sus jefes o por no desairar la empresa, que les reclama sacrificios que les alejen de los expendedores sin rango.

Cuando alguien accede al puesto de encargado, al poco tiempo se ve afectado por el síndrome de Golum, se encorva y tuerce el gesto, y empieza a mirar por la estación como si fuera una herencia familiar por la que está obligado a hacer maldades, y a saltarse si puede los derechos de los expendedores con tal de mantener el patrimonio de sus antepasados.

Sé que los encargados últimamente están más que jodidos, y hay que decirlo así, con toda la crudeza, se duelen como si les pisaran los dedos de los pies con las botas de trabajo, y por eso me sorprendió que no estuvieran apiñados allí, reclamando caridad con el prójimo (osea con ellos). Aún a pesar de todo, esta concentración me pareció una buena idea para sacar de la pasividad a los otros sindicatos.

La protesta -aunque fuera de unos pocos como dicen- fue una liberación de adrenalina sobre quejas que todo el mundo rumia en petit comité. El comentario general era de agradecimiento hacia aquellos que habían sabido darle voz a lo que todos comentamos en nuestras estaciones y hasta en casa: que estamos hasta el gorro de padecer presión e inquietud en nuestro puesto de trabajo, que Repsol brilla en el olimpo de la bolsa, mientras que los trabajadores de Campsared hacemos malabares con nuestros mil y pocos euros, congelados desde hace 24 meses.

Sé que la situación no gusta a CCOO y UGT, y harían bien en atarse los machos y tomar nota, o mejor, prestar oídos a las demandas de la gente, por que tantos o pocos como los que había allí, solo hacían que alabar la valentía del nuevo sindicato, y lamentar que aquellos con los que estaban afiliados, no hubieran dado en mucho tiempo un paso al frente tan atrevido como éste.

Lamento, por la gente que se lo curra en CCOO y por los jóvenes e ilusionados de UGT, pero algo me dice que, al menos en Madrid, cuando llegue el momento de medir fuerzas, los sindicatos tradicionales van a ver seriamente comprometida su superioridad, pues no hay como crear ilusión para que todo el mundo se contagie.

En cualquier orden natural se producen altibajos, momentos de mayor y menor popularidad, y si se compite con otros, de alternancia, como ocurre en política. El poder produce desgaste, quema a los que lo observan y a los que lo poseen, y en esta comunidad de EESS hace tiempo que huele a chamusquina.

Sindicatos de siempre, que han luchado y firmado páginas con nuestros derechos, proporcionándonos mejoras que de otro modo que con lucha y una buena negociación, nunca se hubieran conseguido, llevan unos años -a ojo de los trabajadores- pasando por el aro, reivindicando con tibieza, permitiendo que en la frontera conquistada a golpe de convenio, se vayan edificando "chalecitos" (al más puro estilo israelí), unos tras otros que nos comen el terreno y acumulan tareas que en muchos casos resultan estresantes.

La acción emprendida por STR (más allá de que sirva para algo) deja en evidencia a los otros sindicatos por su inmovilidad ante una clara intención por parte de la empresa, de demorar cualquier acuerdo en espera del cumplimiento de los plazos legales.

Al principio de aparecer STR en Campsared, como toda nueva propuesta, despertaba cierta desconfianza (el sindicato de los encargados, se decía, y otras lindezas semejantes), hoy en día, ayudados de una campaña activa, muy populista dicho sea de paso, han sabido abrirse un hueco en el estrecho panorama sindical.

La pelota está en juego. La primera jugada y el disparo al larguero que ha levantado a la gente del asiento, los ha hecho STR, y con ello, se han ganado la admiración del respetable, y amenazan con ganar el partido a los mayoritarios. O estos le echan huevos de una vez, o en la próxima temporada les van a traspasar como a muchos de nosotros.

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1 de diciembre de 2012

DICIEMBRE 2012, comentarios

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