COMPAÑEROS DE CAMPSARED



"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y como alternativa nace CAMPSARED BLOG, para reunir a todos los que somos COMPAÑEROS DE CAMPSARED"



Este blog, como indica en la cabecera, originariamente fue creado por un compañero llamado EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 pero problemas técnicos le impidieron actualizarlo, lo que dio pie a la creación de esta segunda etapa renovada que es la que se abre a continuación.
Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED y de REPSOL, y a la que quedan invitados cualquiera de los trabajadores de EESS sean cuales sean sus marcas.



Bienvenidos todos a este foro de diálogo e información.



Recordar que si visitais esta página por primera vez, para conocer el contenido completo de este blog desde su nacimiento, deberíais comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:

'www.campsaredsprint.blogspot.com'





26 de enero de 2013

TOCATA Y FUGA

Por Vendedor activo

7 de la tarde. Vísperas de puente. Todo Cristo se ha acordado precisamente hoy de repostar combustible para irse al pueblo. No lo llenan, echan lo justo para volver el lunes, osea, que pudiendo perder menos tiempo llenando el depósito, lo malgastan dos veces (aparte del consumo y desgaste que produce en cualquier coche arrancarlo más de una vez) y te lo hacen perder a ti.

En una de éstas, miras la calle nº 12, ésa que está prácticamente a tus espaldas, en la que comprobar matrículas es más difícil que investigar genoma humano con una lupa, y descubres que no hay nadie pese a que tienes una cantidad pendiente de cobrar. ¡Horror!. ¡La giñamos, tia María!.

Sales como un cohete a la pista, y consigues vislumbrar, ¿Con las cámaras? no, con esa vista entrenada tras muchos años trabajando en esta extraordinaria empresa, una matrícula, un color... y que es un turismo. Del "modelo", sólo recuerdas el que llevaba Lady Gaga en uno de sus vídeos, porque lo que es del coche que se te acaba de pirar... ni de lejos.

Pulsas tecla de "fuga" en el TPV, sale el ticket, y cuando tu compi "el de la oficina", ve el papel, te hace un 3er grado severo; salen a relucir palabras como: "denuncia, testigo y juicio". Por un momento piensas que el culpable eres tu y que terminarás el turno esposado y con fianza.

Si se te pone mala sangre. Eres capaz de denunciar al que se te ha pirado sin pagar el combustible, y hasta a su santa madre por haber malparido a un delincuente.

Y si eres más cabal y coordinas tus emociones, piensas y pides que denuncie el propio dueño del combustible, osea, cualquier representante de la estación o de la empresa. Desconoces las normas legales, pero eso te resulta más lógico. ¿Acaso las cajeras del Carrefour denuncian el robo de unas bragas o un camarero si no le abonan los cafés o el menú del día?

Peeeero resulta que no, insisten que tú eres el testigo ¡y si me apuras el culpable!, así que, para evitar los malos rollos, deberás de ser tú el que tercies con la autoridad. Vamos listos, porque no conozco la ubicación de la comisaría más cercana, y va a acercarme un conocido que trabaja de paso entre la jefatura y la estación. Dudo que quiera hacer de chófer y llevarme de un sitio a otro.

¿Podré pedir por teléfono que me traigan la denuncia, redactada, sellada, y yo la firmo, como cuando pido una pizza? Va a ser que no. Me tocará perder mis horas libres, mi paciencia y dinero; dicho de otra manera: buscarme la vida para sacarle las castañas del fuego a mi empresa.

Continuará...

Publicado por Vendedor activo para CAMPSARED BLOG en Oct 26, 2011 05:09 PM  - Adaptado por Anksunamun


17 de enero de 2013

EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS

Es curioso, en los últimos meses las manifestaciones se suceden como las olas de una marejada. Las capitales de provincia sufren, un día si y otro también, una epidemia de malestar que empuja a colectivos del más variado acento a salir a la calle con sus bocinas, sus pancartas, sus pasquines reelaborados, y su ilusión por cambiar las cosas. Ya no somos un país de pandereta, desde hace un tiempo, somos los líderes en protestas ciudadanas, exportamos la spanish revolution, una versión en serie B de las revueltas árabes. La 'marca España' como símbolo de protesta, ha llegado a ser más famosa que la paella o la tortilla de patata.


Ha habido manifestaciones en todos los sectores; en realidad, más fácil que enumerar los protestones, sería citar a los tres o cuatro que no han hecho huelga o no han manifestado descontento, ¿Tal vez los curas?, ¿Los militares o los guardias civiles?. No sé, no tengo claro si las declaraciones del obispo de Alcalá de Henares contra los gais, o las siempre polémicas palabras del Ilustrísimo señor Munilla pueden considerarse quejas del colectivo religioso o salidas de pata de banco de los personajes.

Los militares y los guardias siempre rumian alguna queja entre dientes, y últimamente si los arrimas a la frontera catalana enseguida les hierve la sangre, de modo que es mejor alejarlos cuando menos a Zaragoza, para que bramen en las comidillas cuarteleras, mientras con los prismáticos vigilan que no haya movimientos sospechosos de tropas del Ebro para arriba.

¡Ya está!, hay un colectivo al que no he visto silbato en mano, agitando banderolas y entonando críticas rimadas contra la situación de este país (Y no han sido las monjas, pobres, que las Hijas de la Caridad de Espinardo en Murcia, salieron como agustinas, a pedir que parasen los desahucios); son los políticos, los únicos que no han salido a protestar.
Los políticos son el colectivo más convencido de que poner patas arriba la legislación laboral, meter tijeretazos aquí y allá, y acabar con la sociedad del bienestar, es lo único que se podía hacer para salvar a este país. Ni siquiera los abnegados diputados de Castilla-La Mancha, castigados sin sueldo, han dicho -almas de dios- ni esta boca es mía tras lo decidido por Cospedal.

Los políticos son los únicos que no se sienten perjudicados, o vejados, o agredidos, o menospreciados con las leyes; ellos tan panchos mientras puedan jugar a Apalabrados, y disfrutar de buenas dietas y entradas VIP al futbol o a los toros. Ellos en paz, como ciudadanos ejemplares que son, 'recortando' por lo sano pero alegres, sin protestar por nada. En Cataluña por ejemplo, se preocupan de organizar 'la independencia', como si la crisis no les incumbiera, como si el problema económico fuera agua pasada.

Los políticos no protestan jamás, no salen en cuadrilla pidiendo que les suban el sueldo, alegando que no llegan a fin de mes. Los políticos no hacen huelgas de hambre, ni se encadenan en la puerta de ningún ministerio, ni organizan acampadas para protestar por la crisis o por la reducción de personal en oficinas. Los políticos son el colectivo más feliz, ¿Por qué será?. Siempre me ha intrigado este asunto.


Presumen de ganar poco, de tener grandes problemas que resolver. Algunos, de no parar en casa; entonces, ¿Ser político alarga el pene o endurece los glúteos, o tienen alguna otra ventaja inconfesable y benéfica?. Por que está claro, que irse, no quieren irse; su escaño o su sillón, es el único sitio al que estarían dispuestos a encadenarse de por vida. ¿Entonces?: Misterios para Cuarto Milenio. No estaría mal que Iker Jimenez les dedicara un monográfico, y dada su situación vocacional (la de los políticos) alguno se presentara voluntario para diseccionarlo, como al extraterrestre del Area 51, a ver que tienen los políticos en las entrañas, no vaya a ser que sean ciber-robots fabricados por Microsoft, y por eso no sufren ni padecen las penurias del resto de la gente.

Me he perdido en divagaciones. Lo cierto es que el misterio de los 'políticos alegres' siempre me ha interesado, pero es que ahora, como si fueran terminators de 3ª generación, han perdido los sentimientos, tienen su hoja de ruta, su "misión" que cumplir, y el sufrimiento de los ciudadanos se la repampinfla, no están dispuestos a ceder.

Nunca más que ahora, ha habido juntas tantas manifestaciones populares, en Madrid dicen que 13 cada día; si en Burgos hubiera habido 13 manifestaciones diarias, la Catedral ya se hubiese derrumbado por el jaleo.

Pero hete aquí, que en los últimos tiempos, los políticos se han vuelto sordos y ciegos, o sencillamente, pasan de todo: Dos huelgas generales, treinta y siete mil protestas callejeras, varios miles de dramas, y aquí no se ha dado ni un paso atrás, no se ha movido ni una coma, no se ha enmendado ni un recorte. Los políticos asumiendo papel de estatuas, han hecho el "Don Tancredo" mirando hacia otro lado, sólo donde ellos quieren y les interesa, sin hacernos ni puto caso. Con perdón.

Podría estar escribiendo dos semanas la relación de empresas afectadas por un Ere, y tardaría un minuto en referir las que después de sus protestas han recuperado sus derechos o su empleo. Telemadrid está más días fundida en negro que emitiendo, y sus trabajadores no han conseguido nada. El Metro de Madrid ha hecho paros en los días clave; llevan en huelga varios meses. Y nada.
El periódico El Pais presentó un Ere y sus trabajadores respondieron con una huelga. Y nada. El personal de Iberia, despedido: Paros, protestas, caceroladas, y hasta huelga de hambre. Y el Ere ha proseguido.

Los profesores se echaron a la calle y que se sepa, nadie les ha devuelto un céntimo de los recortes en educación. La Marea Blanca  qué decir, los médicos y personal hospitalario se han esforzado por llamar la atención, por demandar que no les privaticen, por reclamar lo suyo, y nada. Transportistas, taxistas, limpiadoras, mineros, funcionarios, los que recogen la basura, los periodistas, las que atienden los comedores... todos luchando tanto y consiguiendo tan poco.

Ahora tenemos el ejemplo de nuestros compañeros de Bizkaia, llevan en huelga casi un mes, y la cosa no tiene visos de aclararse.

¡Qué fantástico invento ha sido la última reforma laboral!, es como el bálsamo de Fierabrás, puede con todo y sirve para todo. Cualquier molestia, cualquier escozor, aplicamos la famosa reforma y ya está, los que tienen la sartén por el mango curan sus males, y arreando, que es gerundio.

Ya no hace falta mantener arduas negociaciones, no es necesario escuchar las tediosas reclamaciones sindicales, ni perder tiempo en regateos estúpidos ni en toma y daca de derechos. Ahora, gracias a los políticos o como ejemplo a ellos, basta aguardar que pase el tiempo hasta que, agotados los plazos se aplique la Reforma Laboral, y hagan lo que les salga del higo (o del nabo).

Es cojonudo, perdón por esta claridad, la reforma realizada por nuestros políticos. Ahora gracias a sus leyes, somos el país de nunca jamás, con sus ciudadanos perdidos, con un país desorientado y melancólico, con sus trabajadores irremediablemente acobardados, con las conquistas laborales arruinadas, con el bienestar extraviado, con el gozo en un pozo, y con políticos y patronales de empresarios, que ahora responden siempre a las reclamaciones con un: "Jamás, nunca jamás" y no se apean del burro. Estamos apañados. Suerte a los compañeros del país vasco.
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8 de enero de 2013

DOCE MAS UNO (2ª Parte)

Por Yo estresada
SEGUNDA PARTE

Hace tres semanas se presentó un señor diciendo que era de Repsol, y que venia a echar un vistazo a la estación porque iban a hacer obras, y así la gasolinera daría mas beneficios (lógicamente tu crees todo eso).  Nos preguntó cuanto vendíamos, y le dijimos la verdad, que muy poco (Siendo como decía, de Repsol, él habría visto las cuentas, era tontería que le engañásemos). Hizo unas fotos, tomó unas cuantas medidas, y anotó varios datos en una libreta azul de piel. Después se fue.

De la noche a la mañana nos convocaron a una reunión, un martes, diciendo que era importantísimo que acudiéramos a ella. A las once, como clavos, estábamos reunidos la plantilla al completo a ver que nos decían. Nos encontramos con el señor supuéstamente de Repsol, que nos empezó a relatar las cosas que iban a hacerse en la gasolinera, arreglos por aquí y por allá, y que también tenia "captada" otra gasolinera en un pueblo cercano (que haciendo indagaciones, solo existen dos, y siguen siendo de la compañía).

Aquello nos escamó bastante, a mi me comenzaron a temblar las rodillas. En un instante se me encendió la luz, o tal vez fue que se fundió porque sonándome aquello muy raro, le pregunté directamente que si él o quienes iban a empezar esa obra eran de Repsol, y allí se vino el mundo abajo: dijo que no, que él iba a ser el nuevo gestor de la gasolinera. Nos quedamos a cuadros y pálidos como la pared. Sentimos como de pronto el mundo se derrumbaba y nadie nos había avisado; nuestra "querída" compañía nos enviaba a un emisario antes que dar ella la cara.

Cinco minutos antes de marcharse, apareció la TZ y nos dijo que, "bueno, ya lo sabíamos", que tenían prisa, que iban a otra estación a hacer la misma operación que con la mía, que ya nos contaría más despacio. Le pregunté, por qué, ya que no entendía nada, que si no había sitio para nosotros en otras estaciones. Su respuesta fue "No". Dijo que la llamáramos para hablar en otro momento, que en ese instante llevaba mucha prisa, tenía un cocido puesto al fuego o algo parecido, no sé, cualquier mentira.

En días posteriores mis compañeros y yo llamamos varias veces por teléfono, y no nos lo cogió. Nuestra inquietud y nuestras dudas no obtuvieron respuesta. Finalmente desistimos, ni una sola de las llamadas nos fue devuelta. Teníamos la sensación de haber sido abandonados como un perro en mitad de una cuneta. Los encargados por su parte, no sabían nada de nuestra situación, y bastante poco de la suya, pues me daba la impresión de que tenían mas miedo que nosotros, pues el cuello de la camisa, no les llegaba al cuerpo, quizás como nosotros, también estaban ignorantes sobre lo acontecido, y del mismo modo que el resto, desconocían el futuro que nos iba a aguardar.

Alguien nos dijo un día, la fecha del traspaso, más tarde la cambiaron, en fin, que poco a poco vimos como nuestra gasolinera empezaba a parecerse a un hospital robado. Se iban terminando las cosas y no se reponían. Se acabaron los pedidos y las baldas se fueron despoblando como una parte de nuestras esperanzas. En un momento así, te sientes desvalida, sola, culpable, únicamente con el apoyo de un puñado de amigos. Has perdido un pedazo de tu vida, o más bien, te lo han robado, dejándote compuesta y sin futuro, o con un futuro nublado, que nadie se aviene a despejar.

Desde la perspectiva de un trabajador abandonado -que es realmente la sensación interna- las cosas son bastante extrañas, y yo no veo el futuro muy bonito, con colores alegres ya que aquí veo cosas muy raras. ¿Que están haciendo?, ¿Por qué tanto misterio?, ¿Qué es lo que va a pasar con nosotros? ¿Qué se esconde debajo de un gestor que nos dice que va a ser todo maravilloso?. Yo me imagino cual es el plan o la estrategia, soy bastante pesimista. Dentro de cuatro meses e incluso antes seguro que se destapa el pastel y os lo contaré (ojala que solo sean imaginaciones mías, pero juzgar vosotros, ¿No estaríais como yo con el corazón en un puño?).
Conclusión,  pues que a mi me han partido mi vida, que me siento tirada por mí empresa y que quereis que os diga, que no me sirvió de mucho esforzarme, sufrir, etc.  Al final soy un numero y pasan totalmente de mi. Eso sí, a los que han robado y se han emborrachado en su trabajo ahora van y les nombran ¡Técnicos de Zona!,  y eso es muyyyyy fuerte. Realmente hay poca justicia en este mundo.

En la actualidad sabeis en la situación que estoy, solo sé que el día uno me mandan con un particular, no sé nada mas ya que la TZ ni responde a mis llamadas, ni a mis mensajes. Solo quiero quedarme tranquila, que alguien me explique, me diga qué nos va a pasar,  alguien que nos tranquilice y nos informe, hablar con el nuevo gestor... es lo único que estoy pidiendo. Yo creo que no es mucho.

Desde aquí quiero agradecer a esos compañeros que he tenido estos años que han sido maravillosos, recordar a los que he conocido en esta ciudad -a todos, buenos y malos (algunos de mis compañeros de aquí debo de reconocer que son gente maja, pero la mayoría trepadores)- , que la tortilla puede dar la vuelta -como suele ocurrirle a todas las tortillas - y padecer los sinsabores de la otra cara. Utilizando el símil de una moneda, alguna vez en la vida, sale cruz, y todo cambia de la noche a la mañana.

Dar las gracias a Pepe y a quienes me apoyaron y ayudaron, y deciros que esta historia termina aquí,  12 años mas 1 se han acabado de la forma que nunca imaginé. Prometo contaros al final como termina (estoy aterrada, ya que los cambios me dan pánico). Un besote a todos y siento si os he aburrido, pero necesitaba escribirlo, dejaros un recuerdo de mi antes de abandonar este barco.

Escrito por Yo estresada para CAMPSARED BLOG el 13 de junio de 2012 22:56.
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Antes de leer este relato deberías dirigirte a DOCE MAS UNO (1ª Parte) y leer el principio de esta historia

4 de enero de 2013

DOCE MAS UNO (1ª Parte)

Por Yo estresada

Hola chicos y compañeros, o tengo que decir: excompañeros. Lo primero que tengo que hacer es dar las gracias a todas las personas que me apoyan sin conocerme. Coger asiento, que voy a empezar mi relato.

Hace años, entré a formar parte de Campsared, donde al principio me sentí genial, tenía maravillosos compañeros (encargados, jefes de zona, expendedores), eramos un equipo, y tratábamos de seguir las consignas y se nos valoraba justamente. ¿Cual fue el motivo de este deterioro?, no lo sé, el tiempo, las circunstancias económicas, la mala suerte, poco a poco todo se fue descomponiendo hasta llegar, al insufrible horror de estos últimos cinco años vividos en la empresa como una pesadilla, como lo que nunca me imaginé ni desearía para nadie.

Os cuento un poco por encima por que no quiero ni abrumaros, ni deprimiros, voy a contaros como se porta y como trata a sus trabajadores esta empresa, como nos ningunea y se deshace de nosotros, cuando ya no le somos lo suficiente productivos.

Llevo doce años mas uno, no es porque sea supersticiosa, como le ocurre a Angel Nieto, sino que un primer año fue por una suplencia y el resto han sido del tirón. Mi historia muchos la conoceis, soy una de tantos empleados de esta empresa que hicieron de su estación algo propio y querido, que volcaron su esfuerzo y... bueno, el resultado es el que veis que me ha pasado a mí.

Dicen que los cambios son buenos... a veces, en otras ocasiones cambian tu vida, dan un vuelco a tus ilusiones y nunca más vuelves a ser el mismo.  No os podeis imaginar el daño que he recibido yo en estos cinco años, desde que, un buen día, por motivos personales, decidí abandonar una ciudad, unos amigos y un puesto de trabajo, y embarcarme en una aventura que no iba a darme, sino motivos de tristeza. El caso es que, me fui de una estación donde las cosas iban bien, y todos eran compañeros, y el traslado que me ofreció la empresa, era en principio, lo que andaba buscando, algo lejos de mi anterior vida, y un lugar tranquilo donde poder trabajar y seguir ofreciendo lo mejor de mí misma.
Sin embargo, no fue un lugar idílico, sino el principio, de un horror que ya venía marcado por el comienzo de la venta activa, que por desgracia, sella el destino de las gasolineras, por mucho que tu quieras dejarte la piel en el intento. Se vende, lo que se tiene que vender, sin milagros, y yo, sin saberlo, había llegado a una estación, donde íbamos a sufrir para poder sentirnos trabajadores de provecho. Durante ese tiempo, aunque los compañeros de tarea, fueron entre todo, lo menos malo; he podido ver como los encargados establecían su propia ley, robaban lo que podían, chanchulleaban con los contadores y con los  inventarios, y como manejan un verdadero mundo en B, para llevarse lo que los demás nos esforzábamos en ganar.

Yo por aquel entonces, era aspirante a encargada, hacía mis pinitos, y lógicamente si se destapaba el pastel, yo también sería considerada una culpable, una ladrona que jamás se había llevado nada. Decidí hablar con el TZ, desvelar este asunto que me quitaba el sueño y hacía desagradable mi trabajo. Sin embargo, me tropecé con una connivencia inconcebible. El propio TZ me dijo que yo no era creíble, que todo eran invenciones o visiones mías, y que ambos encargados eran muy competentes, gente de confianza, y yo una loca con demasiados pájaros en la cabeza.


El tiempo da y quita razones, y en la actualidad están los dos en la calle por chorizos, no el TZ, sino sus dos amigos a los que creía antes que a mi.
Por entonces empezó a descollar un ave rapiña que con tres meses en la empresa vi como se hizo con una cubertería gratuita de el periódico El País sin juntar ningún cupón ni encomendarse a ninguna promoción, se lo cogió, y listo. Yo no podía creerlo, con solo tres meses, demostró más audacia que una persona con diez años.
Fue el principio de una labor basada en la rapacería, una persona que no dudó en usar de lo que fuera, como las aves de rapiña, para ir haciéndose hueco, destrozando mi imagen o la de quien fuera con tal de conseguir su propósito, ¡Joder con la paleta!, que no tenía ni el graduado escolar, y ya sacaba pecho, dándose porte como la salvadora y máxima trabajadora de aquel punto de venta, en el que los demás, no merecíamos ni la molestia de un saludo.

Como gran ave de rapiña, usando de maldad y malas artes escaló hasta mi puesto de trabajo, y fue minando la reputación de la otra encargada,  -intima amiga suya, por cierto- hasta quedarse con su puesto, y por descontado, arrinconarme y dar al traste con mis ilusiones de futuro.

Yo estaba acostumbrada a trabajar en una estación grande, muy fuerte, allí eramos un equipo estupendo, donde cada uno tenia su función pero que al final el trabajo era de todos (Cuánto os recuerdo compañeros de Canillas; mucho, de verdad).  ¡Como me equivoque pidiendo el traslado de ciudad!, cuantas veces he llorado por este gran error. El presente me demostró que yo me equivoqué y me vine al túnel del horror donde terminé enferma, y ahora extirpada definitivamente de la empresa, sin demasiados miramientos dicho sea de paso.

Mi estación actual (donde me vine), es bastante malilla, quiero decir que nunca fue gran cosa, pese a que siempre nos esforzamos en las ventas, pero hay que ser sincera, era imposible sacar mucho petroleo de aquel pequeño islote.  Era una estación aislada, con mucha competencia, con una tienda pequeñita, apañada si, pero pequeña, y unas instalaciones del año de la pera. Posiblemente, los de Amar en tiempos revueltos repostaran alguna vez aquí, y la familia Alcántara, seguro. Con eso quiero deciros que todo era bastante antiguo, deteriorado, ejem, ejem, incluso cochambroso, y no por culpa nuestra eh, sino por que su propietario, osea, Campsared, había invertido en ella menos dinero del que se gasta en regalos navideños.

Varias veces hemos llegado a alguna cantidad discreta en la Cruz Roja, pero claro, SPO, Once, etc, con 168 y 200 transacciones por turno es imposible que abandonáramos jamás los tres últimos puestos del ranking que da lugar al premio al farolillo rojo.  Cuando no vienen coches, no puedes salir a la carretera a enseñar los muslos, ni a montar el tenderete de naranjas en el arcén a ver si haces algún negocio, ni tampoco pedir a familiares, vecinos, o aprovechar algún pregón del pueblo para arrancar el micro al pregonero,  y suplicar a todos que vengan a repostar en tu estación. Solo puedes trabajar bien, ser simpática, y tratar de que tus clientes estén contentos, y vuelvan, aunque sea regalando abrazos en turnos de ocho horas.


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1 de enero de 2013

ENERO 2013, comentarios

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