COMPAÑEROS DE CAMPSARED



"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y como alternativa nace CAMPSARED BLOG, para reunir a todos los que somos COMPAÑEROS DE CAMPSARED"



Este blog, como indica en la cabecera, originariamente fue creado por un compañero llamado EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 pero problemas técnicos le impidieron actualizarlo, lo que dio pie a la creación de esta segunda etapa renovada que es la que se abre a continuación.
Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED y de REPSOL, y a la que quedan invitados cualquiera de los trabajadores de EESS sean cuales sean sus marcas.



Bienvenidos todos a este foro de diálogo e información.



Recordar que si visitais esta página por primera vez, para conocer el contenido completo de este blog desde su nacimiento, deberíais comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:

'www.campsaredsprint.blogspot.com'





20 de marzo de 2013

¿DONDE ESTAN LAS LLAVES?



Todas las estaciones tienen un sitio similar y secreto, una cajita no muy grande, nada bonita,
pero con yacimientos de civilizaciones anteriores, un reducto lleno de recuerdos y restos de otras generaciones de empleados.  Ese lugar no es otro que la apreciada caja de las llaves, un universo de objetos entrañables, un tesoro de hallazgos arqueológicos sobre el origen y los inicios de la gasolinera antes de la llegada de los técnicos de merchandising y de los mandos a distancia.

Allí puede encontrarse cualquier cosa, más extraña cuanto mayor es el tamaño de la caja, desde el carné de un hombre de la Mancha, de cuyo nombre no puedo ni acordarme y eso que siempre ha estado allí, hasta piedras lunares, bichos muertos, tizas de colores y una chapa que la Maricastaña guardó cuando era expendedora. Basta una noche de tedio galopante, para adentrarnos en el apasionante mundo del cajón de las llaves. El comienzo de todo. El verdadero 'monolito' de nuestras estaciones.

Esa noche andaba con sueño, y decidí ponerme un rato a hurgar en esa caja, injustamente ensombrecida por el  'cajón de sastre' o caja de costura que tienen los modistos, que debe ser otro batiburrillo de cuidado para que pueda haberle arrebatado la fama a nuestra caja de reliquias.

Dicho y hecho. Comencé a remover esa ensalada de elementos variados, y pude descubrir entre otras cosas, unos clips de colores, boquillas para inflar, tapones de las ruedas, chinchetas, fundas portamonedas inservibles ¿de pesetas?, bolígrafos sin funda, tornillos, grapas, y hasta un chicle caducado desde el... ¡2006!, casi como esos preservativos que se quedan traspapelados en el cajón de la mesilla y cuando los descubres tienen ya diez años por lo menos, y te da lástima tirarlos por que te retrotraen a otros momentos del pasado, a algún recuerdo, a ¿otra persona...? Será mejor tirarlos.

Volviendo a nuestra caja de sorpresas.  Entre la pelusilla y los clips aparecen también varios botones ¿de bragueta?, una pastilla blanca, otra amarilla, unas gomillas, un muelle, y hasta ¡joder! un diente ¿Será del ratón Pérez no fuera aquello en algún tiempo su almacén?

Siguiendo con la limpia me tropiezo con un tapón de coche, otro de Wynns ¡Que tiempos!, una tirita, un lapiz roto, anillas, anillitas, etiquetas, etiquetitas, alguna goma de borrar, dos clemas, una pila inservible, un abrecartas, dos pegatinas de Repsol, un dado de madera y goma arábiga (no se si está extinguida) que dará muestra de la importancia y antiguedad del yacimiento.

Pero lo que siempre se encuentra sin excepción dentro de una buena caja de llaves que se precie, es un juego, o dos, o tres, a veces más, de las que nadie sabe de donde son, que es lo que abren y desde cuando están allí.

Las llaves son como las medicinas, se asocian a otros elementos similares y forman una gran colonia, con el tiempo desordenada, donde algunas son útiles, otras desconocidas, y la mitad no sirven para nada, pero es difícil discernir, y con las llaves aún peor, por que no tienen fecha de caducidad, ni identificación posible con lo cual se entremezclan y confunden, y tienen llavecitas con otras llaves macho o hembra, formando unos llaveros numerosos y multiples, aumentando ilimitadamente el grupo.
Entonces no queda más remedio que plantearse una limpia.

Y en éstas me sitúo, desgranando como un portero de garito, cuales van a pasar y cuales quedarán pendientes, bien en alguna de esas fosas comunes que se disponen para las llaves que todos desconocen pero nos resistimos a tirar, no vaya a ser que sean las del apartamento de la playa, o las de aquella puerta que no se abre jamás, o por que no, las que nos dejó en prenda una clienta de su casa, y que guardamos por si vuelve a pedirlas algún día.

La otra opción será la de pasar el corte.  Nada del otro mundo, una cajita nueva de Kit-kat libre de polvo y arenilla, donde entrarán las indultadas esmeradamente reetiquetadas por nosotros con esos plastiquitos de colores que lo mismo nos sirven para identificarlas, que para colgarlas en Navidad de nuestro arbol, como si fueran un adorno original y muy bricomaniaco para tiempos de crisis.

Con los años esas llaves se aparearán y llenarán aquello de otras llaves "ni-ni", sin oficio ni beneficio, que nos obligarán a nuevas cribas.

En la vida, también todos pasamos de una caja a otra, nos ponen etiquetas, nos las quitan, nos cruzamos con otras llaves con las que haremos más o menos juego, compartiremos una o varias cajas, y al final, inservibles nos tirarán a la basura sustituyéndonos por una llave nueva o por un mando.

Nuestros jefes son llaves-mando, se aprietan y saltan órdenes de cierre o venta, nosotros nos giramos en la dirección que nos dicen, luego volvemos a nuestras cajas de cartón donde todos nos manosean, el estado,  los bancos, las empresas...  Las llaves son metálicas, nosotros no, y nos duele que nos manejen a capricho, pero la vida para todos, llaves y personas, es un vaivén continuo de puertas abiertas y cerradas, en donde trabajar tendría que ser más un derecho que un objetivo. Esa puerta tendría que estar abierta sin problemas, ni corrientes de aire, demostrando la utilidad de nuestras vidas.

Por cierto, son las seis.  Ahí viene ya el relevo.  Tengo que apresurarme a hacer las cuentas para poder irme a dormir.  ¡Joder! ¿Y las llaves de mi coche?

11 de marzo de 2013

VUELTAS DE TUERCA

Por Expendedor_vendedor

Hay algo en todo esto que me parece vergonzoso. Hablo de trabajar más apurados cada vez. Está claro que esto son vacas flacas, una crisis que está hundiendo las ventas, y hay que hacer lo imposible y vender mucho, para mantener los niveles de otros años. Eso lo entiende hasta un niño de cinco años, vale, hasta aquí totalmente de acuerdo. Lo que no se puede consentir es que nos pidan más esfuerzo, nos pongan más quehaceres,  pretendan que seamos más laboriosos, y todo eso sin personal, con la mitad o con tres cuartos, me da igual, pero no el suficiente para cumplir con suficiencia. Está claro que a mi me da lo mismo limpiar, que descargar una cuba, o ponerme a vender, pero lo que no se puede es pretender que lo hagamos todo a la vez, ¿O es que somos súper-expendedores?.

En esta cartera hay muchas estaciones en las que hay solo uno por turno, y ¡¡no podemos más!!. Luego te dicen, o te exigen más bien, cuando vas a cursillos que estés alerta con los proveedores y controlando la descarga de la cisterna y... ¡Ja!, ¿como? si tengo que estar cobrando, y pendiente de que no se me vaya nadie sin pagar, ni me robe en la tienda, Y es que somos ¡¡Uno por turno!!.  Y luego piensas, vale, estamos uno por turno, han reducido personal y así las estaciones ganan más, aunque yo vaya de culo y esté siempre hasta el cuello, pero por lo menos nos llevamos todos los meses 150 € al bolsillo que no teníamos antes. Ah no, no, encima de que te quitan ayuda y mano de obra, lo que hacen es darte media vuelta más al tornillo, para ver si revientas.

Y es que hay dias que de verdad se hacen insoportables. Para colmo de males, que no tengas algún problema de cualquier índole con un cliente; es que no puedes ni explicarle las cosas, ni resolver absolutamente nada, porque tienes que estar en caja.

Por otra parte necesitas tiempo para vender los productos, no basta con ofrecerlos, tienes que explicar lo buenos que son, y hacer justo lo que ellos quieren: Venta activa, pero si tienes a tres clientes detrás mirándote con cara de perro, y con razón, no puedes explayarte mucho, no puedes dedicarle el tiempo que haría falta, el necesario para prestar un buen servicio y una atención correcta, y además conseguir los resultados. A no ser que tengas un compañero que vaya cobrando en otra caja no se puede. Es totalmente incongruente. En nuestra estación ya nos han dicho los mismos clientes, que es abusivo lo que están haciendo con nosotros. Ha bajado notablemente la calidad del servicio y el mantenimiento de la estación. Pero bueno señores, ellos solo ven números, gráficas, largas listas de cifras que no cuadran con lo presupuestado.

En tiempo de crisis Campsared apuesta por vender, por tratar de llegar a unos objetivos que no son posibles, aunque se sacrifiquen la calidad en el servicio y el mantenimiento de las instalaciones, que son parte fundamental de una buena imagen y en consecuencia uno de los mejores reclamos que tienen nuestras estaciones. Parece que en vez de estudiar nuevas formas de negocio y de fidelización de los clientes, están pergeñando como quemar al personal para que pidamos la cuenta y nos vayamos, a ver si así contratan mano de obra barata y obediente.
En vez de incentivarnos nos maltratan. En fin, no lo se, no lo entiendo. Bueno, hoy he tenido un dia un poquito alterado, ¿Se nota verdad?.  Mientras tanto, si queremos cumplir a rajatabla, compañeros, tendremos que pedir como nuevo suplemento del uniforme unos patines (o barra libre de Red Bull) para aguantar como liebres todo el día.
Saludos

Publicado por Expendedor_vendedor el 12 de febrero de 2010 12:47 - Adaptado por Anksunamun

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1 de marzo de 2013

TARJETA MÁS... LIO

Por Maria Jose Garcia Yerpes

Llega el cliente, todo ufano, la sonrisa en los labios, por que sabe que está a punto de ahorrarse un dineral gracias a su sagacidad como navegante de la Red. Ha leído por ahí, varios truquillos con los que te ahorras un pastizal a fin de año, tarjetas gratuitas y otros detalles muy sutiles de ahorrador compulsivo.

Lo primero que ha hecho es esperar a un lunes; lo han dicho en los periódicos en los programas de la tele, se lo ha advertido su cuñado: "Tienes que ir a repostar en lunes, que es cuando pasan lista los mercados y sale mucho más barato, La comisión que comprueba los precios solo trabaja los lunes y ese día tiran los precios para que parezcamos un país con los combustibles baratos. Hazme caso, me lo ha confirmado el de la carnicería que se lee el ABC todos los días.".

Pues ya está, trasmitido el secreto a voces, cada lunes, las estaciones, parecen aduanas del pánico, se forman largas colas de informados conductores que vienen a salvar la economía del mes llenando sus depósitos, como si fuera el día del conductor y lo ofertáramos al 50 %, y además regaláramos un cubo de palomitas.

El que le toca el turno en lunes, a joderse, a multiplicarse por cuatro para atender a las hordas de clientes que se pelean entre ellos por ver quien se lleva el litro que tiene más octanos, a un precio más bajo.

En plena marabunta de avispados, advertidos por las noticias o por sus cuñados, esos que siempre están al tanto de todos los chanchullos.  Me llega como digo, un cliente tan sonriente como si hubiera averiguado el truco para desbancar un casino.

Sobre el mostrador comienza a destripar la cartera: Tarjeta Repsol, tarjeta Travel, tarjeta Más, la de la Mútua, la del Carrefour, la de la asociación de alcóhólicos anónimos, de la de seguridad social, una estampita de San Genaro, y el DNI. Retira varios tiquets de autobús y de compras, unos pelos y un polvillo de meses y te deja la colección completa ante tu vista como diciéndote: ¡Venga chaval, supera esto!

La cola entera, que siendo lunes, se forma como nieve que va cuajando sin poder hacer nada, asoma las cabezas, y todo el mundo rebusca sus mejores tarjetas, para competir con ese tipo: ¿La del Corte Ingles hace descuento? Si, si señor. ¿Y la del Circulo de Lectores? Esa no. Yo tengo una del Lindl. Y yo del Race. ¿Podemos pagar con letras del Tesoro?

Respiras hondo y te centras en el cliente sonriente de la colección de tarjetas multicolor.
- ¿Dígame usted señor?
- 5 euros en la calle 2 , ¡y qué sea en litros! - Recalca, le miro y se echa una risita de sabióndo
- Jejeje, lo he leído en Internet -me confiesa- jejeje.

Lo que me faltaba, un "sobreenterado", que es el mismo que respeta la digestión hasta dos horas antes de bañarse, que prefiere atropellar a un gato negro que cruzarse con el, y que cuando le envían un correo cadena, lo remite diez veces como le indican, para que no le caiga encima la maldición de San Cipriano.
- ¿Le pongo unas almendras...?
- No, no, nada, tenga, mis tarjetas
(Los "descontadores" profesionales solo se aplican en consumar su ahorro, no prestando atención a nada más)
-¡Oiga qué se quema el edificio!
-Usted primero hágame el descuento y luego ya veremos.

Tienes tantas tarjetas en las manos que las ordenas como las cartas de una baraja, y buscas a ver si hay alguna repetida con la que cantar las cuarenta (al cliente). Las revisas.

- Ésta no vale señor, es la de la Seguridad Social, y ésta del Circulo de Pederastas Europeos tampoco, esto es una invitación para una whiskería de Pamplona, y esto es un carnet de la Ponferradina, caducado. Me quedo con estas otras.

He descartado la mitad de sus bazas, pero no obstante, no se arredra, mantiene la sonrisa, por que tiene en su mente descontarnos un buen pico de nuestros beneficios usureros.

Compruebo el dni, oculto tras una redecilla negra que hace tiempo que llevan todas las carteras, con lo que no hay manera de reconocer a los clientes, todos parecen unos seres peludos, ennegrecidos e irreconocibles, que no sabes si en realidad son ellos, o te han enseñado una foto del Eccehomo de Borja.

Al lío. Pinchas, "otras funciones", contingencias, importe, buscas "tarjeta Más", tecleas los cinco euros que nos van a sacar de pobres a los dos. Producto: diesel;  modo de pago:  efectivo; volver;  modo de pago;  busca tarjeta Más e introduces el descuento Solred integrado que te ha salido previamente tras hacer todas las operaciones anteriores. Pasas la de la Mutua;

Respiras, por si habías olvidado hacerlo, y alzas la vista dos segundos para ver si los coches siguen en su sitio y la clientela guarda fila de a uno, sin meterse caramelos en los bolsillos.

- La Travel no se puede señor, tiene que elegir entre una de las dos.
- Pues será solo aquí, en otros sitios me pasan las dos (Esa es la respuesta que se mandan por washapp unos tramposos a otros, con la variante de "Pues en otros sitios me pasan la tienda como gasolina, será solo aquí donde no lo haceis"

Cuentas hasta diez y sigues.
- Pues entonces pásame la Travel - Determina, otra vez a empezar, paciencia.

Pasas la Travel, la tarjeta del cliente, le das el pin pad, él introduce el código, ¡Ah, me he equivocado! Te dice, y antes de que le ayudes, pulsa anular, y hay que empezar de nuevo.

Comienza a temblarte la pierna. Desde la cola siguen asomando las cabezas y la voz algunos impacientes.
- ¡Dile a tu jefe que ponga más personal!
-Llevo media hora esperando, déjame el libro de reclamaciones (¡Qué libro ni que ocho cuartos!)
-¡Puedo pagar con la tarjeta de Qatar Oil?

No les hago caso, pongo el piloto automático y prosigo. El cliente introduce el pin, sale parsimoniosamente el ticket y ya está, uno para cada uno y listo. Doble salto mortal con tirabuzón, y otro que sale por la puerta la mar de contento pensando que aunque ha perdido mucho tiempo ¡le han descontado 3 céntimos...! Por la pista le ves correr alborozado, como si hubiese conseguido el Cuponazo de los viernes, y va diciéndose así mismo:
- ¡Qué suerte cuando llegue a casa se lo cuento a mi mujer que he echado en Repsol y por tener la Más, he repostado 5 euros y solo nos van a cobrar 4,97! ¡Qué bien, que contento toy!

Y se aleja pensando como el resto, que es un hacha de los negocios, una especie de broker callejero, no se le escapa una, y con su colección de tarjetas nos ha metido un buen sablazo, el que nos lo merecemos, por tener tan carísimas las cosas, sobre todo la gasolina. Es, su pequeño placer del día, antes de volver a la cruda realidad.

Nosotros a lo nuestro, batiburrillo de tarjetas, y con la Más... más lío. Por si teníamos poco.



P.D.: Sisqo Del Pino Madero dice... Me gustaría darle las gracias al señor que un buen día se le ocurrió la idea de crear la tarjeta Repsol Más, seguro que se estará condecorado con más de una medallita mientras los vendedores de turno nos partimos los cuernos con esa gran operativa y ese pedazo de descuento que hasta para 5€ te hacen pasarla y que le devuelvas 3 centimazos, muchas gracias  El domingo a la(s) 23:51 a .

Basado en un comentario de Maria Jose Garcia Yerpes en Facebook el 10 de diciembre de 2012 16:07    - Adaptado por Anksunamun

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