COMPAÑEROS DE CAMPSARED



"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y como alternativa nace CAMPSARED BLOG, para reunir a todos los que somos COMPAÑEROS DE CAMPSARED"



Este blog, como indica en la cabecera, originariamente fue creado por un compañero llamado EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 pero problemas técnicos le impidieron actualizarlo, lo que dio pie a la creación de esta segunda etapa renovada que es la que se abre a continuación.
Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED y de REPSOL, y a la que quedan invitados cualquiera de los trabajadores de EESS sean cuales sean sus marcas.



Bienvenidos todos a este foro de diálogo e información.



Recordar que si visitais esta página por primera vez, para conocer el contenido completo de este blog desde su nacimiento, deberíais comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:

'www.campsaredsprint.blogspot.com'





21 de diciembre de 2014

FELICES FIESTAS

Esta es la quinta navidad del Blog, y como siempre, ha habido compañeros que se han ido quedando a lo largo del camino en este año.

Como en el caso de los políticos, nuestra empresa carga todo el peso de la recuperación en la clase trabajadora, en los operarios de a pie, encargados, expendedores, cajeros, para que guiados por la varita mágica del márketing y un esfuerzo hoy rogado y mañana exigido, saquemos las castañas del fuego y levantemos cifras que el propio mercado nos muestra que son inamovibles. 

La crisis económica ha venido para quedarse, la reforma laboral ha arrasado con la España del bienestar y ahora solo queda un erial sobre el que queremos edificar estaciones preciosas, brillantísimas, pero con unos precios que no se acercan a la realidad del país. Por mucho que agasajemos a la gente, y que saquemos brillo a las instalaciones, los españoles son ahora más pobres que hace cinco años, y la estrategia debe encaminarse a ser competitivos, no elitistas. Una generación arruinada con sueldos de 800 €, que jamás podrá planear otro futuro que no sea sobrevivir, no van a elegir estaciones de servicio donde el carburante y los productos son más caros que en el resto. 

Podemos ser competitivos, y no se trata de seguir con la caza de encargados o expendedores aviesos, se trata de entender que los beneficios que se conseguían en el pasado, ya no van a alcanzarse por que mucha gente está sin trabajo, no hay dinero bastante y la economía familiar es un terrible tetris donde hay que meter billetes según aparecen agujeros. Ya no sobra ni sobrará el dinero para derrocharlo en las gasolineras. 

Igual que los trabajadores hemos visto mermadas nuestras nóminas, las empresas tienen que entender que los beneficios deben adaptarse a los nuevos tiempos, no podemos exprimir más a Campsared, a sus trabajadores y a sus clientes, hay que mirar hacia el futuro. 

En el año 2015 queremos ser excelentes al 100 %, pues yo os digo, que ya sois excelentes, basta comprobar como han cambiado las estaciones de servicio en los últimos años, nos hemos adaptado a ser chic@s para todo, hemos cumplido todo lo que nos decían, hemos ejercido de panaderos, pasteleros, camareros, loteros y lo que hiciera falta con un talante positivo, porque entendíamos que había que arrimar el hombro. Ahora la empresa debe de mover ficha y con este capital humano, tratar de adaptarse a la realidad social, solo así recuperaremos las ventas. 

Vuelvo a recordar, a todos los que se han ido castigados por un sistema que trataba de aligerar plantillas con la política del miedo, en vez de incentivarlas. Espero que tengais mucha suerte fuera de este barco que tanto nos ha zarandeado en el viaje. Que 2015 sea para vosotros el principio de una nueva vida ilusionante. 


A los que nos quedamos, quiero desearos felices fiestas y una suerte infinita para el año que viene en el que quieren cibor-trabajadores 100 % excelentes, 100 % productivos y 100 % inmaculados. 

Quiero ofreceros el 100 % de mis abrazos. Sed felices y comed algo más que perdices en estas fiestas; que hay que coger fuerzas. 

                                                                                                ANKSUNAMUN dic-2014

























FELICES FIESTAS A TODOS Y UN PRÓSPERO AÑO 2015  

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18 de diciembre de 2014

ENCARGADILLO MOJÓN

Comentario de Anónimo:

En esta empresa, los encargadillos de turno necesitan comprobar, minuto a minuto, su gran poder sobre sus subordinados. Su vida personal suele ser vacía y deprimente. Y su personalidad, frágil. Necesitan compensar su complejo de inferioridad de algún modo. La continua referencia, directa o indirectamente (si no se alcanzan los objetivos previstos se tendrán que tomar medidas...) a los despidos, a la responsabilidad, a la poca colaboración, a los fallos cometidos, etc., hace que los empleados más valiosos se marchen antes de acabar moralmente tocados.

Es muy curioso que se opte por la crueldad gratuita sobre el equipo que aporta riqueza económica a diario. Y tampoco deja de ser curiosa la complicidad que, mediante el silencio, la sumisión, el chivateo y el peloteo, los subordinados tienen con su encargadillo.

La unión hace la fuerza, pero eso no se produce porque hay riesgos. El primero es hablar, ya que nunca falta un experto en el arte de la felación que hace las funciones de informador. Y, además, mientras la ira del encargadillo se centra en otro, a mi me deja tranquilo. Los nulos principios de solidaridad y nobleza se evaporan. Y ante la injusticia cotidiana, no movemos un solo dedo: somos ayudantes del verdugo; ya sólo falta que le limpiemos el látigo. El encargadillo lo sabe y volverá a su casa, donde tendrá que colgar su armadura de inmunidad y la fusta, deseando que pasen las horas para volver a usarlos con la habilidad que le caracteriza.
Comentario hecho en Campsared Blog por Anónimo el 04 enero de 2013 18:19

Respuestas ANKSUNAMUN 04 enero, 2013 18:31
Lo has bordao. Anónimo y todo lo has bordao. ¿Qué es lo que hace que un encargado baje la cabeza aunque las reivindicaciones sean las suyas? ¿Hasta cuando van a seguir mirando para otro lado mientras les estrujan y exprimen como al resto? Tras cada encargado valiente tendría que haber una sociedad protectora que los utilizara de sementales antes que se extinga la raza. Claro que la mayoría actúa sin plantearse otra cosa que no sea salvaguardar su culo.
Encargado Cabrón (Campsared Blog)
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7 de diciembre de 2014

EL DESPRESTIGIO DE LOS SINDICATOS

Ha aparecido recientemente un informe sobre la realidad social española en el que, entre otras cosas, se preguntaba a la gente la confianza que le inspiraban determinadas instituciones o grupos sociales. Puntuando de 0 a 10, suspendían el gobierno del Estado (4,9), la Iglesia Católica (4,2), los bancos (3,8), los sindicatos (3,6), los partidos políticos (3,5) y las multinacionales (3,4). Demoledor: con la que está cayendo, los sindicatos inspiran menos confianza que los bancos, y solo superaran, por muy escaso margen, a las multinacionales y los partidos políticos. Es más, entre las diez instituciones que inspiran más confianza están la policía (3ª), el Rey (5º), Guardia Civil (6ª) y Ejército (8º).

Ciertamente todas estas encuestas de población son muy discutibles, pero ofrecen pistas para entender lo que está ocurriendo en una sociedad. En este caso, estamos hablando de un informe coordinado por un prestigioso sociólogo, José Juan Toharia, y financiado por el Departamento de Estudios de Opinión Pública de la Fundación Ortega-Marañón, con la colaboración de Metroscopia, de la que Toharia es presidente, y gracias al patrocinio de Telefónica. Legítimo es tener algunas sospechas dado quienes auspician el trabajo, pero tampoco conviene echar en saco roto lo que dicen, sobre todo porque uno tiene sobrada experiencia en su centro de trabajo de ese rechazo de los trabajadores por los sindicatos.

Hace tiempo que ya he escrito que en estos momentos los Sindicatos, y de forma notoria los grandes sindicatos, no son una respuesta a los problemas que tenemos, sino más bien una parte de esos problemas que nos agobian. En un juicio más favorable, podríamos considerar que, dadas las dificultades realmente existentes no son más que víctimas de su propia impotencia y que, desde este enfoque, todos los sindicatos sin exclusión son objeto de la desconfianza colectiva.

Digo esto porque se suelen utilizar algunas categorías para establecer distinciones entre los sindicatos. La más clásica es la que establece una diferencia entre los sindicatos de clase y todos los demás. Los primeros son los que se sitúan en la izquierda del espectro político y mantienen una visión crítica de las relaciones sociales de producción actuales, con el objetivo a medio y largo plazo de sustituirlas por unas relaciones radicalmente distintas, inspiradas más o menos directamente en la tradición socialista. No deja de ser una distinción confusa, pero no debemos nunca abandonarla. Otra distinción bastante precisa es la que se hace entre sindicatos mayoritarios y minoritarios. Los primeros son los que obtienen un mínimo de votos en las elecciones sindicales, lo que les autoriza a sentarse en las mesas de negociaciones. Esta, además, es una distinción de gran importancia en la vida práctica sindical.

Pues bien, en el párrafo anterior se encuentran ya algunas claves que nos permiten entender la pérdida de prestigio de los sindicatos. Me voy a centrar en los sindicatos de clase, aunque los otros han aportado su grano de arena en el descrédito, sobre todo por la presencia mediática de aquellos que agrupan a cuadros superiores, como fue el caso de los controladores o el de los pilotos de aviación. No se puede decir que hayan dignificado el concepto de la actividad sindical ante la población.

No está nada claro que los dos grandes sindicatos de clase, CCOO y UGT  lo sean en un sentido genuino de la palabra. Desde hace ya tiempo han olvidado las exigencias de transformación radical de la sociedad y se han pasado más bien al papel de sindicatos de servicios. Esto es, son máquinas burocráticas cuya función es prestar determinados servicios a sus afiliados (básicamente abogados y otras prestaciones menores) y sentarse en la mesa de negociaciones con la patronal y el gobierno para gestionar la resolución de los conflictos. Poco, muy poco, queda en su discurso de la confrontación, de la incompatibilidad entre los objetivos de la patronal y el gobierno por un lado y de los de los trabajadores por el otro. La negociación deja de ser para ellos una pausa en la lucha sindical que permite consolidar pequeños avances para lanzarse de inmediato a la conquista de nuevos objetivos, y pasa a ser en sí misma el objetivo de su actuación. Ese enfoque provoca que, llegado el momento de la negociación, participen en ella en condiciones de extrema debilidad, lo que les lleva a aceptar y firmar acuerdos inaceptables.
El error fundamental procede de haber aceptado un marco de acción sindical que conducía no necesariamente, pero sí con bastante probabilidad, a lo que ahora tenemos. Una vez que se admite el modelo de elecciones sindicales y la delegación del poder de los trabajadores en los representantes, estamos poniendo las bases en la desmovilización de los trabajadores, y condenando a la impotencia a sus representantes. Estos terminan convirtiéndose en un colectivo cuyos intereses objetivos como grupo se pone por delante de los intereses de las personas a las que representan. El hecho de que, por ley, dependan económicamente del Estado no hace más que acentuar esa subordinación a instancias ajenas a quienes son sus representados. Como dice el viejo refrán español, «nadie muerde la mano que le da de comer». Y quizá nada ejemplifica mejor esa pérdida de rumbo que la implicación de los sindicatos en los EREs, de los que obtienen notables beneficios gestionando la destrucción de puestos de trabajo.

Cierto es que los sindicatos de clase minoritarios, entre los que se encuentran los tres que constituyen la familia anarcosindicalista (C.N.T, C.G.T. y Solidaridad Obrera) no han entrado en esa dinámica (en el caso de la C.G.T., algunas críticas lo ponen en duda), pero también es cierto que no logran romper con esa condición de minoritarios, lo que implica cierta impotencia: la convocatoria de una huelga general, por ejemplo, queda totalmente fuera de su alcance. Y al final, dado que son sindicatos, terminan pagando el pato del desprestigio alimentado por los mayoritarios.

No sería justo, sin embargo, cargar todas las culpas sobre los propios sindicatos. En esta sociedad hay grupos enfrentados con intereses en muchos casos contradictorios. Y los grupos del bloque dominante (patronal, gobierno y medios de comunicación afines a estos, que son casi todos los de gran audiencia) se encargan con empeño y acierto de desprestigiar a los sindicatos y de poner todas las trabas posibles a los tímidos intentos de plantear movilizaciones que vayan más allá de pacíficas manifestaciones o concentraciones. A más más, los propios trabajadores se han tragado el señuelo de una sociedad que les proporciona felicidad a través del empleo precario y el consumo degradado. Pillados en la trampa, no reaccionan como debieran, no se sindican, no exigen mayor dureza a los sindicatos y aceptan por el momento con resignación la imparable degradación de sus condiciones de trabajo.
 La situación actual es bastante dura y puede inducir a la desesperanza, y al desistimiento en la lucha emancipadora. Hay, no obstante, espacio para la resistencia y la lucha solidaria.
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Un articulo de:    El Dedo en el Ojo de F. García Moriyón


PD. del administrador: Viene a cuento este artículo, por que detecto una falta de interés de los trabajadores por sus propios problemas y un descreimiento generalizado en los representantes sindicales. Ya nadie piensa que sean capaces de cambiar las cosas, tan solo de arreglar detalles, han perdido su halo romántico y revolucionario, se comportan como funcionarios que resuelven pequeños asuntos, y que no despiertan demasiada expectación. Llegan a las estaciones y apenas podemos consultarles cuestiones domésticas a mata caballo, los trabajadores ya no demuestran interés, y los sindicalistas no avivan sentimientos de lucha, ni siquiera de resistencia, solo de resignación. 

No vemos brillo de esperanza en sus ojos, ni entusiasmo en su voz. Ante los grandes problemas se encogen de hombros y te dan a entender que este mundo es un valle de lágrimas, y que, aunque reclamarán el dinero que te deben, no podrán devolverte la dignidad ni la alegría.

La caverna mediática y la propia actitud de los sindicatos de clase muy contemplativos en los últimos años hacen que cuando le hablas a la gente de lucha sindical, pongan una sonrisa irónica o se pongan directamente a despotricar. Es una lástima. 
En Campsared no hay compromiso ni de los trabajadores por los sindicatos, ni de los sindicatos con los trabajadores, son como esas parejas gastadas por el tiempo que han perdido el 
feeling y ya no tienen nada en común. 

Da lo mismo el sindicato que sea, el descreimiento es la actitud general. 

Hace falta volver a confiar en los sindicatos pero para eso, ellos deben "ponerse guapos" y cambiar el discurso, terminar con el derrotismo y devolvernos la ilusión. No quiero delegados sindicales arrastrando los pies y explicando dubitativos que hay muchos problemas, los quiero agitando banderas con un incendiado discurso, ofreciendo compromiso a cambio de apoyo, prometiendo plantar batalla no solo ante los otros sindicatos que no es lo que queremos, sino ante los representantes de la empresa. 

El día que consigamos unos líderes sindicales decididos y enérgicos, volveremos a creer en nosotros mismos y en nuestra capacidad de lucha, sentiremos que por delante nuestro marcha un paladín y no un administrador de deuda. Necesitamos volver a creer para que cuando veamos a un sindicalista por nuestra estación no sintamos desinterés y ganas de que se marche para ponerle verde. Los sindicatos deben replantearse su trabajo.




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1 de diciembre de 2014

ASÍ NOS VALORAN

ASÍ NOS VALORAN


A lo largo de los próximos capítulos voy a explicaros al detalle la evolución de los programas de incentivos que ha tenido Repsol, cómo funcionaban, qué conceptos son importantes hoy en día, de donde salen las personas que valoran, como se organizan las puntuaciones, y lo más importante, qué determina que alcancemos los objetivos que nos marcan, y qué podemos hacer a partir de ahora -jugando a su mismo juego- para facilitarnos las cosas y tener mayor influencia sobre los porcentajes del e3.

capítulos


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DICIEMBRE 2014, Comentarios

¿El silencio de los corderos?
No, Campsared.

“No hay nada peor que el estruendo que causa el silencio” (John Katzenbach. Escritor)
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“¡Basta de silencios! ¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!” (Santa Catalina de Siena)
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“El silencio es el partido más seguro para el que desconfía de sí mismo (François de La Rochefoucauld. Escritor)
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“Muchos hombres esconden su cobardía detrás del silencio” (Diego Quiros Sr. Eclesiástico)

14 de noviembre de 2014

TENGO UNA CARTA PARA TI


A través de este medio me gustaría enviar una carta a nuestro nuevo presidente.

Sr. presidente:

Llevo muchos años en esta empresa y me gustaría exponerle que desde hace algún tiempo creo que esto no marcha bien. En el día a día, me doy cuenta de que esta empresa funciona porque somos parte de Repsol, pero Campsared como tal, de forma independiente no duraría ni un día si Repsol no estuviera detrás respaldándola con su imagen y prestigio. Me gustaría explicarle porqué opino así:

Somos los más caros en nuestros entornos. Nuestras gasolineras superan siempre los precios de nuestros competidores. La respuesta de nuestros técnicos de zona es que 'la gente no mira los precios'. Sr. presidente quiero decirle que esto no es así, hoy en día nuestros clientes lo primero que miran es el precio, y esa es la razón por la que muchos de ellos han cambiado de marca. Necesitamos tener un precio competitivo, o al menos tener el mismo precio que el entorno.

Ranking: Para las delegaciones de esta empresa es lo más importante, tener una buena posición en el ranking. Lo que les obsesiona es vender chicles, Once, Disney, Cruz roja, todo lo que marca las posiciones, nuestro técnico de zona o delegación no quiere verse por debajo en las listas, es lo que les preocupa, lo más importante de este negocio, estar en la parte de arriba en los rankings. Pero todavía no he visto el ranking de las gasolineras por rentabilidad, ventas de carburante, de tienda, de lavado... Los que nos dirigen están convencidos de que salvaremos a la empresa vendiendo chicles, Once, etc., y se pelean solo por eso.

Por favor Sr. Presidente acabe con estos rankings o juegos de niños con los que se divierten y entretienen algunos, y seamos más serios, hay que buscar la rentabilidad sin competiciones absurdas.

No tenemos personal necesario para dar un buen servicio, se nos exige y pretende que alcancemos la excelencia al mismo tiempo que se recortan las plantillas. Lo malo es que la competencia si dispone de personal para poder afrontar este reto. No encontramos en inferioridad de condiciones. Los empleados de esta empresa vamos a hacer un esfuerzo tremendo al acercar nuestro sueldo al del sector (me baso en el nuevo Convenio y la Nueva Norma de Incentivos de objetivos inalcanzables), no estaría mal que la empresa también hiciera un esfuerzo ampliando las plantillas a los niveles necesarios para ofrecer un buen servicio a nuestros clientes.

Estación de servicio con horarios de locura por carecer de personal (Campsared Blog)

Sr. presidente, estos son tres de los muchos defectos con los que me encuentro a diario. Si no me cree, es fácil comprobarlo, solo tiene que visitar algunas estaciones que no estén en su entorno, y cuando vaya, no avise previamente, para que pueda ver la realidad...

Como yo, hay muchos que estamos agradecidos a Campsared, que miramos por nuestra empresa y le deseamos lo mejor, pero que estamos tan desanimados por lo que vemos a diario que necesitamos un cambio, un soplo de aire fresco.

Ojalá nuestro presidente lea este mensaje.

Mensaje para D. Marcelo Adrian Pisani 
(Director de la red de EESS de gestión Directa)


PD.: del administrador del blog.  Esta renovación es urgente. El estado actual de las cosas está minando la ilusión de los trabajadores, supone un handicap para nuestro trabajo, en vez de motivarnos, sentimos dolorosamente lo lejos que estamos de Repsol, no aparecemos en su web ni como referencia, ni tampoco usted mismo tuvo el detalle de presentarnos sus respetos al acceder al cargo, advertimos cierto desprecio de la compañía sobre quienes representamos a la marca de cara al público. Sr. Presidente, yo no me siento de Repsol, qué más quisiera, somos las cenicientas que defendemos, atendemos y adencentamos sus posesiones, pero nos niegan el pan y la sal, y tal vez, usted no es consciente. Saludos de un trabajador apenado.


Publicado por anónimo para CAMPSARED BLOG el 11 noviembre de 2014 20:04

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1 de noviembre de 2014

NOVIEMBRE 2014, Comentarios

Hay que esforzarse más, hay que dar el 100 % de nosotros para ser eficaces y muy productivos el 100 % de las veces.

Hay que ser excelentes el 100 % de las veces, simpáticos el 100 % de las veces, plenamente activos el 100 % de las veces.


Con el PLAN CLIENTE iniciamos la campaña 100x100 que no admite trabajadores fuera de forma o desmotivados. Nos vamos a comer a la competencia, por que ni los Jefes de Zona, ni la delegación, ni los de nóminas van a volverse a equivocar, vamos a ser todos perfectos el 100 % de las veces.

Ya podeis poneros las pilas, y que sean de litio, de las gordas, y en forma de supositorio.

19 de octubre de 2014

LAS HAMBURGUESAS DE REPSOL

Estaban previstos 1.500 empleos
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Las Hamburguesas de Burger King no triunfan en las gasolineras de Repsol

Anunciaron la apertura de 150 establecimientos en cinco años y tres después solo han puesto en marcha 15 en toda España
Se desinfla el proyecto de llevar las hamburguesas de Burger King a las gasolineras de Repsol. Al menos, no se materializará con toda la magnitud con la que se diseñó a finales de 2011. Solo se han abierto hasta este momento 15 restaurantes, casi tres años después de anunciar la alianza entre ambas compañías.
Establecimiento de Burger King En Una gasolinera de Repsol.Establecimiento de Burger King En Una gasolinera de Repsol.
El objetivo de Burger King era alcanzar 150 establecimientos en un plazo de cinco años, con una inversión de unos 50 millones de euros. Estas cifras convertían el acuerdo en un hito estratégico.
En aquel momento, en los establecimientos de Repsol ya se comercializaban chocolatinas, sándwiches, refrescos y ambientadores. Incluso, en algunas tiendas ya se podían encontrar algunos productos de la propia marca Burger King.
La cadena de comida rápida estadounidense perseguía que la petrolera española se convirtiera en su mayor franquiciado en la Unión Europea y uno de los más importantes del mundo. Burger King, que ya cuenta con unos 500 establecimientos en España, buscaba también dar un golpe a su gran rival, McDonald’s.

No funcionan las hamburguesas en las gasolineras

Sin embargo, según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes del sector, los resultados que han arrojado los 15 establecimientos abiertos hasta este momento “no acaban de arrancar”, según personas conocedoras del volumen de ventas en estos espacios.
Lo atribuyen a que el modelo de convertir las gasolineras en establecimientos de comida rápida no ha llegado a cuajar entre los conductores, mientras que otros artículos como los que se ofrecían hasta ahora (chocolatinas, sándwiches, refrescos) sí se ha demostrado que cuentan con una demanda significativa de los clientes de las estaciones de servicio.
Esta circunstancia, añaden, es la que explica que este proceso avance tan lentamente y reconocen que, en este momento, se encuentra “algo atascado”.
ECD se ha puesto en contacto con fuentes oficiales de Burger King para recabar información sobre la marcha de estos establecimientos en las gasolineras. Al cierre de esta edición, no se había obtenido ninguna respuesta.

Sacar mayor rentabilidad a las estaciones de servicio

Repsol también ha buscado otras fórmulas para rentabilizar más sus estaciones de servicio, aprovechando el gran tránsito de clientes.
De ahí los acuerdos estratégicos con grupos como El Corte Inglés para instalar tiendas Supercor en algunas gasolineras. También mantiene alianzas con la Once y Nespresso.
Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/dinero/hamburguesas-Burger-King-gasolineras-Repsol_0_2318168185.html
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6 de octubre de 2014

A VERLAS VENIR (OTRA DE INCENTIVOS)

 

Este no es un artículo al uso, es un refrito de comentarios de hace un par de años, una retrospectiva sobre lo que suponía para nosotros, los trabajadores, la introducción de un elemento clave en nuestro trabajo como eran los incentivos, sobre cuyas fórmulas matemáticas debíamos obtener una compensación económica. Ya entonces me mostraba escéptico, pero confiado a los sindicatos que debían ser nuestros protectores y garantes de una justa aplicación de la Norma. Acababan de colgarnos la reforma laboral a las espaldas, y lo entendía como un mal inevitable.

Ni entonces ni ahora -creo que solo la primera vez- nos han explicado claramente como funcionaban los incentivos, y muchas veces tuve que exponer sobre un papel ante mis compañeros como se repartían los 1000 puntos que otorgaba la empresa en cada uno de los conceptos. Decía entonces: "La arquitectura de los incentivos es difícil de entender sobre la marcha en diez minutos y mientras atiendes a clientes, por lo que se convierte más bien en una cuestión de fe." 

Nuestros sindicatos siempre han llegado al centro de trabajo, nos han saludado y se han puesto a contarle al encargado como iban las cosas por palacio, que se tramaba y cual eran los planes. Nosotros los expendedores, desde caja intentábamos poner la oreja, y al final, apenas nos daba tiempo para preguntar por ese tema nuestro que hace tiempo teníamos pendiente o para saber cuanto o por qué de cualquier cosa.

Pretender que te expliquen en plena actividad laboral de qué van a ir las nóminas en el futuro, era algo que no podían hacer por la premura de tiempo, y que el encargad@ tampoco ponía excesivo empeño en explicar, ya que primaban "sus asuntos" particulares, por encima de de los problemas del colectivo de Campsared.

Ya por entonces me zumbaba la mosca tras la oreja y debatía con algún sindicalista de los que luego se han volatilizado, que no era todo tan bonito como nos lo pintaban. Decía: "Es evidente que [los sindicatos] no íbais a elaborar unos incentivos a la baja, pero tampoco eran todo lo ambiciosos que las molestias y el deterioro psicológico que producen, hubiesen requerido para sentir que era un trabajo (extra) bien pagado.

Ahora bien, si nos animais a pensar que con la que está cayendo sobre la economía lo raro es que cobremos algo,  es evidente que lo cobramos. Lo que me joderá -si sigo dentro del negocio- es que dentro de tres o cuatro años se vuelvan a modificar por que empecemos a recuperar ventas y a conseguir unos incentivos más elevados."


Aquello era una premonición en toda regla, como las de acertar el número de la lotería en navidad, que ejecutan tan asombrosamente los prestidigitadores de la tele. En cuanto alcanzamos el punto de ebullición, nos enfriaron las perspectivas con otros nuevos incentivos "mucho mejores" e igualitarios, y otra vez a templar los violines hasta que consiguiéramos entonar la serenata en positivo para nuestros intereses. El juego se asemejaba mucho al del palo y la zanahoria, pero nuestros sindicatos seguían invitando a la calma: ¡Con la qué está cayendo, podemos darnos con un canto en los dientes! - Te decían.

En el fondo, era una forma de sentirse tuerto en el país de los ciegos. Con la economía putrefacta, y los trabajadores derribados comos los bolos de un pleno en la bolera víctimas de la reforma laboral, cualquier incentivo parecía una bendición del cielo.

No obstante, me reconcomía la idea de que nos viésemos esclavizados, y amarrados a un sueldo precario, y el quejido, como los acordes de un organillo, lo repetía hasta la extenuación:
"Independientemente de otras cosas, lo que es una sinvergonzada es que unos tí@s que tienen unos horarios cambiantes y a veces muy sacrificados, que trabajan festivos, noches, en año nuevo, que manejan -casi siempre en solitario- un negocio que mueve tantísimo dinero, estemos cobrando sueldos mileuristas, y que el salario base de nuestro convenio siga siendo un salario base de mierda."

Y añadía la letanía de los ecos sociolaborales: "Y encima pretenden que en el nuevo convenio, prescindamos de la antigüedad, tengamos horarios más flexibles y consintamos la movilidad. Y todo eso además de tener que estar soportando el repiqueteo diario de la exigencia en ventas. No será la primera vez que cobro mal a un cliente por no estar centrado en lo que tengo que estar sino en venta de SP o loterías (por cierto, no soy jugador, soy antijuegos, así que, es como poner a un vegetariano a ofrecer hamburguesas; lo paso mal)."

El compañero Sex-shop Red se sumaba al coro de quejosos, siempre abundante, pero que solo se agolpa en los cambios de turno, "por que si esto, por que si lo otro...",  como si fuéramos plañideras de nuestro propio entierro, y expresaba su adhesión:

"Me sumo a este comentario... "No será la primera vez que cobro mal a un cliente por no estar centrado en lo que tengo que estar sino en venta de SP o loterías"... y yo añadiría también, por estar preocupado de que el jovencito que me mira de reojo no se lleve nada sin pagar de la tienda... o por no quitar el ojo al ocupante del coupé que no termina de acercarse a abonar la gasolina... o por estar pendiente del viejecito que no sabe introducir el coche en la máquina de lavado y amenaza con estampar su viejo cacharro contra el pórtico de la entrada...

Hay tantos motivos que evitan que ejerza mi trabajo totalmente concentrado con lo que tengo entre manos, tantas circunstancias que me obligan a una fuerte actividad cerebral, que algún día, lo reconozco, cuando mis amigos, mis familiares cercanos, mis vecinos, todos los que me rodean se rindan a los síntomas del Alzheimer yo solo podré gritar a los cuatro vientos.... ¡¡Gracias Campsared!!"


Gracias por mantenernos con todos los sentidos activos, y más hoy en día, que encima te quitan de la nómina los descuidos y los tropiezos a los que nos lleva tanta rutina complaciente, tanta sonrisa forzada, y tanto empeño por salvar nuestro resultado operativo.

Y recordaba las bondades de la Norma 1501, ¡qué ironía! cuando hoy en día nos enfrentamos al todo o nada por una endeble negociación.

"Yo con la antigua norma siempre gané en torno a 200 € (salvo cuando estuve en una estación pequeña que rondaban los 90-100) y por supuesto prefería lo anterior por la cuenta que me tuvo. Ahora bien, la "venta activa" no se la sacaron de la manga los sindicatos, fue algo que se le ocurrió a algún iluminado de la empresa, y no quedaban más narices que aceptarla.

Cuando se la presentaron a los sindicatos, estos estudiaron en tema y se vio, que sobre el papel, era posible mejorar los ingresos de la empresa y de los trabajadores a partir de un pequeño esfuerzo de estos últimos.

Jose Avesada

El problema es que esto se ha desmadrado por parte de los que exigen el "pequeño esfuerzo" y como explica Pepe Avesada (¡Ay!), quién nos dice que el día de mañana no quiera la empresa que hagamos ese trabajo gratis. Todo se andará, y los sindicatos no pueden hacerlo todo, son nuestros representantes pero no nuestros guerreros ninja para desenvainar las katanas y liarse a machetazos o a katanazos; como se diga.

Si algún día hay que plantarse tenemos que ser nosotros los que hagamos la fuerza, ya lo he dicho otras veces, los sindicatos podrán negociar mejor o peor, pero no pueden quemarse a lo bonzo para exigir posturas radicales, tenemos que ser los demás los que pongamos la fuerza."


Por entonces mi fe en los sindicatos se mantenía intacta, todavía pensaba que hacer sindicalismo equivalía, a estar por la revolución, al socialismo utópico, a la antipolítica, cuando en realidad solo se trata de un trabajo funcionarial, un juego de ajedrez carente de pasión. Por cierto, todo un visionario Avesada, por experiencia o convencimiento, el se olía que la empresa acabaría recortando sobre lo recortado hasta conseguir encajar las tareas extra dentro de nuestras funciones habituales. Estamos a punto de alcanzar ese vínculo de unión. La nueva Norma de Incentivos, es un supositorio a la medida de cada culo. Los que aprieten los glúteos conseguirán ganar unos parvos incentivos, los que se relajen, sentirán la gelatinosa penetración de la Norma mientras su sindicato de confianza, totalmente rendido, les susurra: "Tranquilos, relajar el orto, vereis como no duele".

Indudablemente, hace tiempo que me quitaron la venda de los ojos, hace dos años, cautivo y desarmado di con mis huesos en el convencimiento de lo que es inevitable: "Hoy en día todas las empresas funcionan a través de incentivos (se acabaron los sueldos fijos por el mínimo esfuerzo), y aluden a la "productividad", que es algo bueno para las empresas pero malo para los que la tenemos que sacar adelante. La venta activa tenía que llegar como medio de sacarnos una mayor rentabilidad a cada trabajador. No tiene vuelta de hoja, es el futuro."

Alea jacta est (La suerte está echada). Hoy en día, ya se ha visto que no tenemos ni voz ni voto en este asunto, nos cambian la Norma como cambian la parrilla de la tele, cuando quieren incrementar ingresos, y nos elevan el listón de los objetivos a voluntad, estamos limitados a verlas venir, nadie nos pregunta ni nos informa previamente, somos los receptores de la voluntad de unos pocos ¿La "casta"? Solo queda apelar a la cordura de quienes han rubricado esta última norma, para que vuelvan al camino que clama el colectivo de los trabajadores, que no es otro que sentir que recompensan su esfuerzo, aunque éste no alcance los niveles de exigencia que marcan los objetivos -indudablemente crecientes- que marca la empresa.

Hace dos años escribía esto, y sigo reafirmándome. Dado que ya no hay vuelta atrás:  "Soy firme partidario de los incentivos individuales recompensados con efectividad. De esa manera el que quiera ganar más terminará afónico [y agotado] los turnos, y el que se contente con un "sueldo mediocre", [al menos] llevará un trabajo pausado sin el agobio de unos superiores que azuzan machaconamente por detrás."

Comentarios de julio de 2012 (entre los días 23 y 28)
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