COMPAÑEROS DE CAMPSARED



"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y como alternativa nace CAMPSARED BLOG, para reunir a todos los que somos COMPAÑEROS DE CAMPSARED"



Este blog, como indica en la cabecera, originariamente fue creado por un compañero llamado EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 pero problemas técnicos le impidieron actualizarlo, lo que dio pie a la creación de esta segunda etapa renovada que es la que se abre a continuación.
Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED y de REPSOL, y a la que quedan invitados cualquiera de los trabajadores de EESS sean cuales sean sus marcas.



Bienvenidos todos a este foro de diálogo e información.



Recordar que si visitais esta página por primera vez, para conocer el contenido completo de este blog desde su nacimiento, deberíais comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:

'www.campsaredsprint.blogspot.com'





23 de diciembre de 2015

FELICES NAVIDADES 2015


Ojalá este año 2016 pueda ser tan feliz para todos como para las compañeras de la imagen. Por un lado, la mayoría del mercado apuesta por unos precios bajos, mientras nosotros (Campsared) lo hacemos por la simpatía y la limpieza. A lo largo del año veremos quien se lleva el premio. Nos jugamos nuestro futuro. Las desatendidas y low cost son como una marabunta que va devorando el prado donde alegremente nos asentábamos como compañía. Y nuestra empresa recula, pero poniendo buena cara, esa "cara lavada y recién peiná" que tanto encandiló en los 70, pero ahora corren otros tiempos, de cambio, y de bolsillos menos alegres que la canción de Manolo Escobar. Yo no creo en la formula del simpático Sr. Don Limpio, y por lo que parece, no hay Plan B. 

Comenzarán nuevas negociaciones de todo, pactos, convenios y regulaciones... Nuestros sindicatos (el tridente) van a intentar que mejoren nuestras condiciones de trabajo y de futuro, tarea harto difícil, pues las empresas, ponen los codos como los fajadores, y es imposible acertarles en el hígado con un gancho determinante. Auguro dos años más de impás para la clase trabajadora, o traducido, dos años más de ir de culo cuesta arriba. Espero que tengamos aguante. FELICES FIESTAS y próspero año nuevo para todos vosotros y vuestros familiares y amigos. Con un poco de suerte ("Si, se puede") cambiarán las cosas y podremos mejorar.
FELIZ NAVIDAD

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16 de diciembre de 2015

GALLETA CHAMPIONSHIP por Vendedor Activo


Simulación: 20 de diciembre de 2020

7 de la mañana. Acabo de abrir turno y suena el teléfono (ese cacharro antediluviano que está parapetado bajo un montón de panetones, duros como el martillo de Thor), y escucho la "melodiosa" voz de mi encargada, que casi me revienta el tímpano, animándome en tono conciliador pero con fondillo de urgencia, a que le venda mini-drones a todo ser que respire y tenga dinero, que cruce la puerta o pare a repostar.
Sin decirlo en voz alta, me pregunto para que carajo querrá un autómata volador un abuelo de 80 tacos de calendario, que apenas sabe poner las pilas de su transistor. Así que reprimo la protesta y dejo que mi pobre encargada (tiene que haber pasado la noche en vela) suelte un poco sus penas.

Qué nos están metiendo mucha caña. Qué estamos en el grupo de cola de las estaciones que menos Mini-drones "Famochina" está facturando al día. 100 eurillos no son nada, me dice la menda. Así que ponte a ello.

¿Cuánto margen dejan? inquiero. Ni idea, me contesta la prójima. No nos han dicho nada, y en el albarán no lo pone. ¿Qué demonios es eso de margen comercial?, ¿Has bebido? añade.

Estos aparatillos llegaron hace poco en medio de la vorágine comercial que ha supuesto su aplicación para tareas hogareñas vitales como llevarte una cerveza al salón sin que te levantes del sofá, te baje las persianas o la basura, evitando que corras peligro al bajar las escaleras, etc.

Ocupan tanto espacio en la tienda, que hemos tenido que arrinconar la cámara de aguas y zumos en la oficina, ya que en el almacén, esos helicópteros voladores parecidos a las aeronaves que salían en la película de Avatar, impiden el paso de cualquier cosa más grande que una mosca.


Es muy gracioso ver a nuestra querida encargada realizar movimientos propios de un experto en contorsionismo para insertarse en semejante zulo.

Cuando cuelgo el teléfono caigo en la cuenta de una cosa. Con los años no hemos aprendido nada. Las promociones de la vajilla Disney permitían tener un buen detalle con nuestros clientes, la venta de SP permitía diferenciarnos de nuestra competencia ofreciendo productos de calidad, la distribución de tarjetas de descuento "enganchaba" a clientes habituales para que no se fueran a otra gasolinera...
Y así un largo etcétera de promociones que llevadas con buena práctica, con ánimo de superación, sin agobios y sabiendo lo que se hace y el porqué de esas iniciativas, mejoraban los resultados del punto de venta a corto y largo plazo. El problema es el de siempre. Las dichosas listas, los rankins, el señalar a unos y a otros; vosotros sois la leche y vosotros sois unos mierdecillas. Este vende más que aquel. Vais los últimos, espabilad...

Con la psicosis de no ser marcados con la letra escarlata, algunos mandos intermedios (Jefes de Zona, Encargados) entendían aquellas campañas como una carrera. Una oportunidad de hacerse una foto endomingado y guapo. Así que, zafarrancho de combate.

Vamos a venderle 4 juegos de vajilla al mismo cliente aunque la promoción estipule que es 1 pieza por repostaje y operación. Vamos a "invitar" a nuestros empleados a que no haya "ceros" en SP en ningún turno. Vamos a meter al conductor casi sin explicárselo, por las orejas, una tarjeta que luego confundirá por la falta de información, y las prisas, con un medio de pago.

De todo eso me acuerdo. Y lo veo venir. Me imagino esa reunión en la que explican el objetivo de la campaña, que es en este caso, ganar un alto margen por cada aparatito vendido, y ganar cuota (hacernos hueco) en el mercado de productos tecnológicos y juguetería.

Luego, traducido a nivel de los mandos intermedios, la cosa está clara: Mariquita el último y a pisar el acelerador aunque el motor reviente. Y les metemos los drones a los clientes en el maletero, si hace falta. Me da igual que nuestros gasolinerillos no entiendan que diablos estamos vendiendo, quien es el proveedor, que utilidades tiene ese aparato, garantías, etc. Venga, que tengo prisa por llegar el primero en el trofeo de la galleta. Y el objetivo último de la campaña me la suda.

Menos mal que nos lo tomamos con calma. Cuando llega la tempestad, capeamos temporal y adaptamos lo que nos piden a lo que realmente podemos hacer en las condiciones de nuestro centro de trabajo. De primeras, el cliente medio llega con el indicador de "prisa" pintado en la frente, y a veces hay que salir a recordarles que apaguen el motor antes de repostar.

Luego se hacen un lío con la aplicación del móvil que les sirve para pagar el consumo, y mientras bizquean mirando la pantalla, les despiertas de su letargo, enumerando las cualidades tecnológicas del nuevo "Timo-dron".

Porque te autoconvences de la calidad de lo que vendes, confiado en el criterio de tus jefes, y en que la persona que desea llegar a donde sea y abandonar la gasolinera cuanto antes, no te va a enviar a freir espárragos cuando te pongas en plan vende-motos...ejem.

Así que cuando acabe la campaña, lo veo venir. Se van a apuntar el éxito de haber vendido 6000 unidades de algo impensable. Y van a otorgar méritos a mansalva. Cuando en realidad va a pasar como con los artículos SP, que la mayoría fueron comprados por los propios trabajadores para contentar a sus superiores y que nadie les mirara el grano en la cara. Mejor dejarse medio sueldo en algo que nunca se va a utilizar (el aparatito está fabricado con piezas de plástico que se rompen al primer uso), antes que figurar en el Black-Ranking."

POR SI LES INTERESA... 
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1 de noviembre de 2015

NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2015, Comentarios

Sabemos que tenemos muchas posibilidades de aparecer en el próximo anuncio de Dentix. Con ganas o sin ganas, la indicación de nuestra empresa es la de sonreir como si emanasen efluvios de maría de los calurosos trasfondos de la sandwichera.

No importa si somos felices, pero vamos a soltar versos y flores por esa boquita, para intentar ganar con arrumacos, lo que perdemos por no bajar los precios.

15 de septiembre de 2015

FUERA DEL CLUB

Algo se mueve en el mercado del crudo, o mejor dicho, algo ha dejado de moverse, y el precio del petroleo se ha estancado, se ha dormido como cuando tomas un Lexatín. Ha caído en una modorra que en nada favorece los intereses de los accionistas petrolíferos (Y no por ello ha repercutido en nuestras estaciones, que seguimos vendiendo carburantes más caros que la competencia).

En julio de 2008 el barril Brent que es la unidad de medida europea para el petroleo, alcanzaba los 147 dólares, que es como si el barril de cerveza de los bares se pusiera a 200 € con lo que todos nos hubiéramos pasado inmediatamente al tinto con casera para refrescar nuestros aperitivos veraniegos, pero en el petroleo no hay alternativa y eso ha supuesto que tradicionalmente los precios fueran siempre altos.

Sin embargo, últimamente, sin que podamos echarle la  culpa a los coches eléctricos, ni al auge de las bicicletas promovido por los nuevos partidos, el petroleo ha caído en un marasmo que a estas alturas, y si fueran productores de leche, ya estarían vertiendo sus litros en las plazas publicas protestando por el bajo precio que les pagan.

Aparte de la crisis, nuestra empresa, que siempre había presumido de meterla en caliente a la primera, lleva unos cuantos gatillazos en la obtención de crudo.

Tras el coito interruptus con YPF que se fue a por tabaco en 2012 y nos dejó los cajones vacíos, o llenos de facturas sin pagar, luego vino lo de Canarias, donde Repsol pinchó en balde varias veces y se hubo de marchar, lánguida, con la perforadora mustia entre sus torres, al no encontrar el punto "G" donde extraer el producto que convertirían en torrentes de gas, gasóleo y gasolina. Más dinero perdido.

El pasado mes de mayo, Repsol se lanzó como un gato sobre la petrolera canadiense Talismán Energy, un diamante en bruto que nos convertía en uno de los grupos energéticos más importantes de este mundo mundial.


Para tal compra nos gestionaron un préstamo de 10.400 M€ que habíamos de reembolsar anualmente, pero, sin sugerir que tal vez, intentamos comprar por encima de nuestras posibilidades, el caso es que con la mareada economía mundial dando traspies, el barril de petroleo se ha ido depreciando de forma que cualquiera podríamos comprar nuestro propio barril en Amazon para tenerlo de adorno en la terraza.

Ha ocurrido entonces que, llegado el momento del pago, resulta que los ingresos del grupo han sido muy inferiores a lo esperado, así que toca, o pedir dinero a los suegros, o vender parte de nuestras pertenencias. Ambas cosas malas.

A los que estudiamos EGB, nos explicaron algo sobre la crisis del petroleo ocurrida en los años setenta, aquello tuvo que ver con que la OPEP decidiera vender solo a los países amigos, y la escasez de crudo elevara los precios. Sin embargo hoy en día ocurre todo lo contrario, hoy que los amigos se hacen en los corrillos de la bolsa, esta bajada del petroleo se debe a un exceso de producto en el mercado, ya que la desaceleración del comercio asiático (China e India), ha supuesto un desfase entre lo que se extrae, y lo que finalmente se consigue vender.

Esta atonía de los precios -que no volverán al nivel rojo hasta que se produzca otra revuelta en un país árabe- está poniendo en un aprieto a las compañías menos preparadas.  Parece que Siria no tiene tantos pozos de petroleo como para alterar el mercado y obligarnos a participar en su conflicto en busca de armas de destrucción masiva que devuelvan la tranquilidad a los parqués. Lo malo es que, debido a este desplome, Repsol ha pasado de ser una empresa boyante, donde podríamos encontrar cada semana al pequeño Nicolás haciéndose selfis con Brufau, a una empresa de valores -bursátiles- dudosos; un sofá incómodo donde asentar el culo resulta fastidioso por que se le salen los muelles.

Los accionistas han visto descender sus acciones, y lo que es peor, van a expulsarnos del grupo de empresas guais de Europa, el Euro Stoxx 50. A partir del 21 de septiembre ya no podremos entrar al club de golf, ni aparcar en su zona vip con ayuda del guardacoches, ahora somos empresa de segunda y cuando vayamos de visita nos mandarán seguir por uno de los empleados por si nos acercamos a la cubertería de plata, y no tendremos derecho a buffet libre, y las copas tendremos que pagarlas en efectivo y en el acto. Mal rollo. Así lo comunicó el 1 de septiembre la firma responsable de elaborar este selectivo bursátil a nivel europeo con medio centenar de grandes compañías. El Euro Stoxx 50 en lo que va de año se ha revalorizado el 3,9%, mientras que las acciones de Repsol han perdido casi el 18% de su valor. Nos ha jodido mayo con no llover a tiempo. Para un momento que intentábamos despuntar, va el petroleo y se pone a pelo puta.
Antonio Brufau buscando la última cotización de las acciones de Repsol (Campsared Blog)
No hay que rasgarse las vestiduras, o eso han tratado de mostrar los directivos, que se han lanzado a comprar acciones de forma personal, para que no cunda el pánico y Repsol no se vaya al garete. Además, nos las han ofrecido a todos, para que la fiesta o el batacazo sea común. Así lo indicaban en el Chatter de empleados:
A principos de mes el presidente Brufau compro 89.900 acciones en los saldos del Ibex, y Josu Jon Imaz, su delegado consejero otras 40.000, y así pasaron el cestillo por todos los departamentos para que secretarios y directivos aportaran liquidez a la caja. Y una de dos, o quieren ser como la orquesta del Titanic y se aferran a sus instrumentos interpretando "Cerca de ti, señor" para dar moral, o quieren aparentar que no ha pasado nada, y antes de que se note el estropicio, han barrido debajo de la alfombra varios de los cristales rotos, y aquí paz y después gloria.
El presidente de Repsol, Antonio Brufau, y el consejero delegado, Josu Jon Imaz. (EFE) 
Lo que es claro, es que va a haber recortes. Brufau y el consejero delegado, Josu Jon Imaz han pedido a los directores generales una lista de partidas de las que se puedan cortar gastos, tanto operativas, como compras y de personal. La compañía va a elaborar un programa de ahorros denominado Proyecto Go con el que pretende reducir costes estructurales desde este mismo año. Quieren recuperar 1.200 millones de euros a base de hacer caja. La mayoría de los pozos de Repsol no son rentables, especialmente los que tiene en Brasil, Venezuela, Trinidad y Tobago y Libia, que ofrecen menos garantías que Rafa Benitez de portero. También han puesto en venta varias áreas (como su participación en CLH o el negocio de venta de Butano) y han encargado a Goldman Sachs y al BBVA que vayan liquidando el mobiliario y el inmobiliario para conseguir cash con el que seguir pagando las facturas. Además de la venta de activos, la compañía ya tiene en marcha un Plan Estratégico 2016-2020 con desinversiones de 1.000 millones y creciendo, cifras que deberían hacernos temblar, por que de todos los granos que tiene Repsol, nosotros, Campsared, somos el más gordo y purulento. Somos el grupo porculero.
¿Con la excusa de recortar gastos, puede pensar Repsol en aligerar su Red de estaciones de Servicio?  Somos su contingente, pero ¿somos tan necesarios? ¿nos echarán a algunos de su club? Ahí dejo las preguntas.

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1 de septiembre de 2015

SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2015, Comentarios

Otoño convulso de cambios en la organización y dirección de la empresa. Por un lado, Repsol que tiembla después de haber perdido un 21,1 % de beneficios en lo que va de año tras la compra de la petrolera Talismán, y en Campsared, cambio de organigrama directivo. Muchos tienen sus cajas de cartón reciclado guardadas debajo de la mesa para traspasar sus pertenencias de un departamento a otro, o para emigrar a Repsol en caso de que en los próximos días les inviten a abandonar el cargo que ostentaban hasta ahora por causas económicas, organizativas o de producción. Después de las mudanzas siempre hay cacharros que sobran y se tiran.
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4 de agosto de 2015

TU Y YO, FRENTE A FRENTE


Seis de la tarde de un verano chamuscante. Hora de repostar (maldita hora). Te paras en el surtidor 4 con tu cochecito de los Pica-piedra para darle su ración de bebida semanal, los 10 o 15 litros que te permiten ir al pueblo los domingos y el resto de los días ocupar sitio en tu cochera.

Cuando llegas, observas que hay varios coches repostando y algunos de sus ocupantes un pelín alterados por algún motivo. Todas sus miradas se dirigen a un sitio: al interior del edificio, donde un sudoroso gasolinero, con cara de concentración budista, atiende la cola de gente que también se le ha formado en la tienda. No entiendes como el muchacho ése, o sea, yo, tarda tanto en salir. ¿Les está recitando un sermón bíblico? ¿También hacen representaciones teatrales de Shakespeare?  No te extraña, piensas, ¡Si es que ahora en las gasolineras se hace de todo!

Mientras reflexionas sobre éste y otros asuntos de la misma trascendencia, yo me dedico a vincular tarjetas Travel y a explicar que la naranja no es de descuento, que sólo da puntos, que no anula la otra, etc. Y las gafas, que se las prueban, las dejan, las vuelven a coger. Qué si pregúntale a la Jesi o a la abuela a ver si ellas las quieren, y tu mientras sonríes, patitieso, como si disimularas un retortijón.


En esas salta otro, que vocifera para que le atiendas de una vez, que tiene prisa. Al final parezco una araña de tanto entrar y salir del agujero. O una hormiga hacendosa de esas chiquitillas, que van y vienen con las migas de pan que se caen de los bocatas, antes de que venga un gorrión y se las lleve. Mi expresión facial debe de ser similar a la de Freddy Krueger, porque los conductores me empiezan a mirar con miedo, debo haberme transformado en un alien, y los clientes desfilan muchos sin recoger los tickets ni las vueltas. -Que tengas buena tarde- susurran, y las mujeres salen pitando de una carrerita hasta su coche no me vaya a comer a alguna.

Sin embargo, esta concentración de sangre en la cabeza ha servido para despejar el cotarro. Compruebas que poco a poco has ido atendiendo a todo el mundo, y que incluso ya ves la luz al final del pasillo del Matutano.


Hay quienes evitan más esperas y se sirven ellos mismos. Tu, osea, tu, prefieres esperar, aunque tarden un año en atenderte, porque así piensas que generas puestos de trabajo (sic), que es como pensar que por tirar basura fuera de los contenedores iban a contratar a más empleados de limpieza en los ayuntamientos. O que si me lío a puñetazos en las fiestas de mi pueblo, fomentaría las contrataciones eventuales en las clínicas dentistas. Total, que después del eterno rato de odisea, yo mismo, osea, yo, el que busca recuperar oxígeno, y cuya garganta parece un estropajo de tanto darle al palique, y ofrecer las dichosas lupas, convencer a la gente de que no les quiero engañar con la nueva tarjeta y fomentando su ludopatía con juegos de azar, por fin llego ante tu magnánima presencia.

Y allí estamos tu y yo, frente a frente.Te cuadras y todo, como en la mili, para parecer más alto que quien te va a atender. Por supuesto, en este rato, ni siquiera se te ha ocurrido abrir el tapón del depósito, no te fueras a manchar. Crees que esos guantes de un solo uso que están a tu disposición son de adorno. Tu eres un señor y un caballero y ante ciertas bajezas no estás dispuesto a transigir, así te cueste la vida. Como les ocurría a las tropas de infantería españolas, embarcadas en una galera de guerra en la edad media, que aún a riesgo de ser alcanzados por una embarcación enemiga, cuando se les sugería echar mano a los remos para ganar velocidad, estos respondían que eran hijos de hidalgos y aquello era trabajo de delincuentes y tiñosos, así que preferían morir ahogados.

Pese a todo esto, yo abrevio, te desenrosco el tapón y te pregunto por el tipo de caldo que quieres para tu maquinón de 30 años. Me respondes como si lo tuviera que saber por obligación, pese a que es la primera vez que te veo, aquello de "el que me echáis siempre", y me entran sudores fríos cuando, para más inri, en la tapa de este vetusto artilugio de cuatro ruedas no pone ninguna indicación del combustible que usa. Tiro de intuición.

Una vez que inicio el repostaje, mientras ruge la bomba del surtidor, y después de verme cual bumerán, ir de pista a tienda y viceversa, me preguntas que si estoy solo. En ese momento me pongo el disfraz mental de acompañante de ascensor, y en lugar de contestarle como debiera, me limito a confirmar la evidente realidad, que no, pero que como estoy enamorado de mi transparente compañero, no puedo dejar de mirar hacia la tienda a cada instante...

Dado que mi respuesta no ha ido por esos derroteros, y ha sido amable en vez de borde, tú me empiezas a contar leyendas de cuando en esa gasolinera había hasta cuatro empleados por turno a todas horas; incluso cuando cerraban.Y te miraban el aceite, te miraban la presión de las ruedas o te cambiaban el neumático directamente.

Otros te llevaban el pan a casa, y te sacaban del coche haciéndote la sillita de la reina, o te daban un masajito ¡qué vergüenza ahora!  Ya hablaré con tu jefe porque esto no puede ser.

QuÉ sorpresa se va a llevar cuando sepa que mi encargado soy yo mismo, porque también llevo la gestión de la estación 20 horas a la semana (en teoría, porque suelen ser 120).  Por suerte -pienso- este señor no participa en el programa E3 porque cuando le ofrecí el tique, poco más y me lo tira a la cara.

Por supuesto, el va a una gasolinera a por gasolina, y todas esas chorradas no deberíamos venderlas nosotros. Así que desistí de ofrecerle cupones, gafas y tarjetas, no fuera a sugerirme lo que podría hacer con ellas en cierta parte de mi anatomía.

Cuando se marcha, nuestro querido hidalgo se va con la sensación del deber cumplido y la justicia bien servida. A mí me la van a dar -cree- estos tenderos de pacotilla. Lo que tendría que hacer el gobierno es dar más trabajo, y a mi subirme la pensión. Y la leche y el pan gratis. Y el domingo todo el mundo a misa, que no debería trabajar nadie, bueno, salvo el camarero que me pone el vermú, los futbolistas, el propio cura, las prostitutas... la patulea de mediocres, vamos.

Mientras le observo irse, echo un trago rápido de agua y sigo a lo mío. Esperemos que como dice este buen hombre, contraten a alguien más para echarme un cable. Por el bien de mi salud. Yo sé que mis jefes me quieren y les importa mucho mi estado mental y físico, y en cuanto lean estas lineas me harán caso ¿verdad?


Artículo escrito por Vendedor Activo, decorado por Anksunamun. POR FAVOR, NO DEJES DE VOTAR ESTE ARTÍCULO A CONTINUACIÓN. GRACIAS

8 de julio de 2015

¿POR QUÉ SE RECOMIENDA APAGAR EL MÓVIL EN LAS GASOLINERAS?

ABC TECNOLOGÍA @ABC_TECNOLOGIA / MADRIDDía 03/09/2014 - 17.55h

La advertencia existe pero los expertos señalan que el riesgo de que ocurra una explosión por contestar una llamada es casi nulo

¿Por qué se recomienda apagar el móvil en las gasolineras?
C-66/FLICKR
No es raro llegar a una gasolinera y encontrar una señal que prohibe los móviles en la estación. Se han registrado casos de incendios, según, provocados porque un usuario ha decidido contestar una llamada mientras rellena el depósito de gasolina.
La advertencia es mundial, sin embargo, desde la FCC, Comisión de Comunicaciones de Estados Unidos, el órgano encargado de revisar las normas de seguridad de móviles de telecomunicaciones, apuntan que la alerta quizás sea una exageración.
La FCC apunta en su página oficial que muchos manuales de móviles y estaciones de gasolina recomiendan no encender el móvil o contestar llamadas cerca de vapores inflamables debido a riesgo de ignición. Se ha señalado que algunos casos de explosiones en gasolineras han sido provocados por la chispa de electricidad emitida por un móvil al encender alguna función, como llamar o activar la pantalla.


En realidad, la probabilidad de que el móvil, al encenderlo, responder una llamada o al revisar los mensajes, emita una chispa con tales características para provocar un incendio es remota, dice la FCC.
«La industria inalámbrica ha realizado estudios sobre el potencial de los teléfonos inalámbricos para crear chispas que posiblemente podrían incendiar materiales inflamables. Los estudios generalmente concluyen que aunque sea teóricamente posible que una chispa de una batería de teléfono pueda encender el vapor de gas bajo condiciones muy precisas, no se ha registrado y documentado un incendio dónde el móvil haya causado en realidad la explosión»,apunta la FCC.
La advertencia podría estar relacionada con otros fenómeno que la Industria alerta pero que también es muy improbable que cause tales efectos. Se trata de la electricidad estática.
El Instituto Americano de Petróleos (API, por su nombre en inglés) señala en su página de recomendaciones que las chispas provocadas por la electricidad estática en gasolineras no son un mito. Por otra parte, recuerdan que una explosión ocasionada por este tipo de chispas es muy remota.
En la lista de recomendaciones publicadas por el Instituto Americano de Petróleo a la hora de recargar el depósito no aparece la advertencia de apagar los móviles, sin embargo, los fabricantes de teléfonos tienen en cuenta que estos aparatos tienen circuitos eléctricos y por lo tanto, la posibilidad de que emitan una chispa existe, por lo que incluyen la precaución en sus manuales de uso.
La API sin embargo, recomienda tomar algunas acciones para evitar chispas provocadas por la electricidad estática que pudiesen provocar incendios. Lo primero que señalan es que las chispas estáticas son más propensas a aparecer en climas fríos ó secos durante el frío. «En raras ocasiones, estos incidentes relacionados con estática han dado lugar a un breve incendio que ocurre en el punto de llenado», señala la organización.
Es decir, ocurre cuándo se llena el depósito. En realidad recomiendan que una vez que se introduce la boquilla en el tubo de llenado, el usuario retroceda un poco pero no regrese al interior del coche. Señalan que al mantenerse fuera del vehículo se evita que el cuerpo se cargue con electricidad estática que luego se pueda trasmitir a la boquilla de llenado y entre en contacto con los vapores de gas. En caso de ser necesario el regreso al interior del coche, recomiendan que antes de agarrar la boquilla, la persona toque alguna superficie metálica del vehículo lo más alejada a la boquilla y sin guantes. Esto ayuda a descargar esa energía.

Leído en: http://www.abc.es/tecnologia/consultorio/20140903/abci-recomiendan-apagar-movil-gasolineras-201409021944.html

Dicho todo lo anterior, y atendiendo a las recomendaciones de la empresa, que es la que paga y manda, lo suyo es que sigamos advirtiendo a los conductores de que apaguen el movil y las luces antes de empezar a repostar. No está de más el detalle si observamos el video siguiente en el que se te encoje el cuello del polo (y más por el dramático tono del loculor que nos hace ver que trabajamos sobre bombas nucleares).
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¿Por qué usted nunca debe utilizar un móvil en las gasolineras?. 
No recibir a las llamadas, No hacer llamadas. No escribir SMS ni washap 
Por favor, compartir y difundir la información. 
La gente lo llama un rumor, pero las compañías de telefonía móvil deben llevar una advertencia de que sus dispositivos no se deben utilizar en ambientes explosivos, incluyendo las estaciones de servicio. 
(traducción)

Más vale prevenir.
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1 de julio de 2015

JULIO-AGOSTO 2015, Comentarios

Hace tiempo que en este blog empezaron las vacaciones, con su siesta y sus ausencias de encargados, expendedores y sindicatos... solamente la empresa mantiene una maquinaria que continuamente produce manuales, proyectos, protocolos y promociones sin desfallecer. Unas más o menos acertadas, y otras que sorprende que no existieran ya. 

En este Blog vamos quedando solo los vecinos de renta antigua, el resto se ha mudado y ahora con el verano, voy a empezar a doblar meses para que los que queden de Rodríguez no abandonen el barco y se tiren al monte como el resto. Felices vacaciones

20 de junio de 2015

GARBANZOS NEGROS

Hace tiempo que detecto dos tipos de trabajadores en la empresa, los que tragan con todo, y aceptan ejecutivamente las propuestas de la dirección con pundonor y santidad, y los que ponen siempre peros, los renegados que como yo, le buscan los tres pies al gato para denunciar que está cojo.

Pese a los cambios en negativo y las progresivas presiones de estos años, siempre encuentras a ese primer grupo sonrientes, positivos, dando gracias a Dios por los alimentos que vamos a tomar y por el sueldo puntual que cobraremos el día 20. Es cierto que, como al resto, les incomodan muchas de las nuevas tareas o el deterioro laboral, pero lo afrontan con conformismo franciscano, manteniendo la buena cara siempre, aunque sea la de cuando sopla el viento de frente y estás tragando moscas o polvo pero quieres salir bien en la foto.

No hay nada más desesperante que un ciudadano feliz, de esos que apoyan al gobierno en todo, les suba los impuestos, les recorten derechos o les pongan la jubilación más lejos de donde alcanza el Hubble, pues con tus compañeros conformistas igual, se te cae el alma a los pies viendo que 'siempre miran el lado brillante de la vida' (M. Python).

Y es que hay gente que todo lo ve bien, aunque a su alrededor el mundo esté patas arriba -ya lo ordenaremos- te dicen. Esta gente son de esos que si hubiesen viajado en el Titanic no solo no se hubieran enojado por la zozobra del navío, sino que mantendrían la sonrisa en el momento de hundirse confiados en que no estaba pasando nada grave; bah, "pequeños hilillos" de agua por babor.

Bien, pues en la empresa, entre nosotros, abundan este tipo de empleados que parecen salidos de vainas extraterrestres, los que ven siempre la botella medio llena, y creen que el sacrificio debe formar parte de un currículo como dios manda.

Estos compañeros que viven en el mundo feliz, nunca dejan de sorprenderme y me comparo a ellos, enfrentando su resignación cristiana a mi rabia inconformista y no acabo de encajar las piezas, ¿Soy yo exigente o ellos tienen una capacidad anal ilimitada?

Lo cierto es que hay muchos así, encargados especialmente, atienden a la voz de su amo sin rechistar, son la correa de trasmisión -se excusan- pero algunos ponen de su cosecha una pizca de malicia como esos cocineros que le echan picante a todo. Los encargados son seres indefensos, como perrillos que necesitan que les acaricien el lomo en las reuniones trimestrales. Ni siquiera se quejan, "las cosas son así" te dicen, que es lo mismo que contestaban los esclavos negros en los campos de algodón cuando les preguntaba el Kunta-Kinte reivindicativo de turno.

Hay encargados sindicalistas si, pero en cuanto traspasan el umbral de la puerta acristalada de la tienda entran en "modo esbirro" a las órdenes de su bien amada empresa, y activan el antivirus que bloquea los buenos pensamientos. Si alguno escribe con renglones torcidos lo resintonizan en un curso on-line de Repsol, y si se les va de las manos, lo achatarran como expendedor en una estación nebulosa de una carretera perdida. Quedan pocos con un criterio digno de alabanza, y entre los nuevos menos.

Ellos "son empresa", siempre se ha dicho, y ninguno muerde la mano de su amo, por eso las reivindicaciones de los encargados tienen menos futuro que la gasolina barata. No prosperan ni prosperarán nunca por que a la hora de dar un paso el frente se hacen los sordos y solo se adelantan si lo ordena el jefe de zona pidiendo voluntarios. Los encargados son una causa perdida, la representación más clara de un encargado es una cabra bailando en lo alto de una banqueta mientras suena un acordeón.

Pues entre los expendedores empieza a ocurrir lo mismo, muchos hacen fuegos de campamento y cuentan historias de terror, 'que si me deben y no me pagan, que si vaya injusticia...', pero luego, cuando llega el jefe de zona, pliegan el tenderete como si fuera a caer un chaparrón, más rápido que los africanos del top manta cuando llega la policía.

Unos fingen ser felices por que tienen trabajo fijo, otros por que su sueldo es automático y puntual, y la mayoría no se quieren meter en líos, obedecen como los perros adiestrados e incluso se pelean por quién lava más limpio, o le saca más lustre a las baldas. Las objeciones se las dejan a los otros, a los garbanzos negros para que les saquen las castañas del fuego.

Y ahí entra esta segunda clase de empleados, la chusma laboral, a los que mezclan injustamente con los que no dan un palo al agua pero que en realidad lo que buscan es un trabajo digno y bien remunerado, pero la empresa  no hace distinciones, para ella lo mismo es el que reclama sus derechos como el que no cumple con sus deberes: legumbres podridas.


Dejando a un lado a los que están de vuelta, los garbanzos negros siempre le encuentran pegas a los proyectos de la empresa, se afanan en buscarle los tres pies al gato, e invariablemente creen que se les exige más esfuerzo sin la justa compensación. Tienen una balanza ética calibrada hacia la izquierda difícil de vencer.

Yo me miro al espejo, saco la lengua y observo el fondo de mis ojos. Tiene que haber alguna característica física o emocional por la que uno se integre siempre con el grupo de los cantamañanas.

Nuestras redes sociales por ejemplo, están llenas de cantamañanas. Es volver del curro y ponerse aquí o en Facebook, bla, bla, bla, y siempre hay alguien despotricando contra la empresa, contra los sindicatos o contra el gobierno como si fuéramos radicales obsesos de cualquier color. No he leído una sola frase en cinco años que ensalce la labor de la empresa, eso, futbolísticamente hablando se llama goleada; ¿Somos garbanzos negros o neuróticos?

Los sindicalistas también formaban antes parte de la resistencia, Eran la caballería del lado oscuro, sin embargo hoy en día se han desdibujado, igual te venden un 'crecepelo milagroso' que una demanda laboral 'con plenas garantías', y es difícil saber cual de ellas es la propuesta sincera que debes de creer. Lo peor es que hay tres aspectos o criterios divergentes entre las partes: Lo que nos ofrece la empresa, lo que aceptan los sindicatos, y lo que opinan los trabajadores. Cada parte crece como las ramas de los árboles, por donde les parece que hay más sol, y no tienen pinta de confluir en ningún sitio.

Como entre los curritos cada vez hay más personal limpio de perjuicios, dóciles catecumenistas laborales que asumen sus quehaceres dócilmente, que piden la paz en Campsared, y que atienden igual a las misas retrasmitidas por la tele que a las charlas preoperativas, el grupo de insurrectos, cabreados e inconformistas es cada vez menor. A la empresa le interesa este desequilibrio, a la larga, la renovación de las plantillas significa descargar de peso económico las estaciones, y también de peso reivindicativo.

Con los traslados, las sanciones, los despidos y las amenazas, la tribu de los garbanzos negros amenaza con extinguirse. Por eso no funcionan las huelgas o los paros en esta empresa, no hay tanto garbanzo negro como para conformar un cocido vistoso de color. Por mucha tinta de sepia que le añadas, los garbancillos tiernos superan y minimizan a los otros, y además, dejan fuera de lugar sus lamentos. Los encargados, por ejemplo, se excusan argumentando que están a sus labores con la pata quebrada en la oficina. Los garbancillos duros solo se juntan para rajar de fútbol, y los demás estamos como el lince de Doñana, temiendo que nos atropellen con una sanción de tres meses si no circulamos por la senda oficial.

El problema es que los sindicatos -antes tan reivindicativos- ya solo asoman para dar la hora como los relojes de cuco, se han contagiado de la misma cepa que los trabajadores beatíficos, han dejado el socialismo marxista, la revolución comunista y se han dormido, se han acomodado con sus paraguas rojos en un rincón, a ver si escampa el temporal y nadie se da cuenta de que ellos estuvieron ausentes. Al fin y al cabo, contagiados del virus patronal, opinan que están muy mal las cosas como para andarse reclamando, es mejor aceptar lo que nos dan, tal vez temiendo perder sus poltronas por un quítame allá esos derechos de mierda.

Con la nueva política de represión que ha iniciado la empresa, los sospechosos de ser garbanzos negros no pueden salirse ni un tanto del guion, por que, abierta la veda, a cualquier jefecillo se le puede escapar un tiro perdido que nos endiñe entre ceja y ceja.

Con el E3 nos explican a todos como se hace un buen cocido. Disney quiere preparar un perolo bien grande con garbanzos limpísimos de primera categoría. Buscan la excelencia, el 100 % en todo para que nos ganemos puntuaciones estrella que nos suban los incentivos. El Plan Cliente, es una receta infalible para encandilar a nuestros invitados, aunque vengan con la insolencia impertinente de un cuñado. Qué a nadie se le ocurra poner en discusión lo que dice un cliente, por que actualmente, se les protege como si fueran seres vivos a punto de extinguirse, y tu palabra contra la suya, es papel quemado.

El año pasado ya iniciaron esta reconversión en super empleados cuando nos entregaron una carta fotocopiada en la que teníamos que responder a diez preguntas sobre nuestro trabajo, si el cocido era de nuestro gusto o querríamos añadir alguna cosa mas, tocino o alguna verdurita, lo que nos demandasen para enriquecer el guiso. Me pareció bien, cuantos mas ingredientes más sustancia y calidad.

En otro sentido, para tantear el terreno tal vez, de parte del chef nos presentaron un cuestionario on-line con preguntas sobre el ambiente laboral. Aseguraban que era anónima, pero enviada desde mi email a una empresa contratada por mis jefes; no pondría la mano en el fuego. Sería lógico que fisgonearan un poco, no fuera a ser que estuvieran mezclando garbanzos negros con otros ricos y perfectos de Fuentesaúco de total garantía, para acertar "el 100 % de las veces". No querrían equivocarse. Todo se encaminaba a prepararnos para el reto, conseguir que la gente nos considere chachi lerendi de la butipendi, los más guais del negocio.

Es bueno saber cuales son los problemas de la empresa, aunque para eso ya se realiza la encuesta anónima de clima laboral que siempre sale cojonudamente. Por eso Disney, hizo su propio sondeo, para poder elaborar la receta perfecta.

Por cierto ¿Qué fue de dicha encuesta? ¿Resultamos tan felices como perdices que no ha hecho falta darnos el resultado? Me fastidia que pidan nuestra colaboración, y que luego, si te he visto no me acuerdo, no nos informen de los resultados. ¿Y de la de riesgos psicosociales?  Pues esta última no ha salido bien, parece que la están repitiendo, vuelven a citarnos en la Delegación para rellenar otra vez el cuestionario, no vaya a ser que el último, por aquello de que no habíamos cobrado los atrasos, tuviese más tropezones que sustancia. Dicen que faltaban algunos datos, que estaba incompleta, ¡qué no les gusta vaya! que hay que repetirla, que salio como el culo.

¡Pero qué coño! que han subido los dividendos en 2014 y sobra dinero para cambiar la indumentaria, contratar esto de la Disney y traer a Steven Spielberg  si hace falta para que ruede el próximo spot de Repsol. Hagamos esa segunda parte de la encuesta sin reparar en gastos, a ver cuantos quejicas quedan lamentándose por tener que limpiar y sonreir todo el día como testigos de Jehová.
A la vista de los nuevos proyectos, lo que cuenta ya no es la suma sino la multiplicación de valores. Solo por eso se entiende que  hayan pensado en dividir a las legumbres incómodas para que brote una nueva raza de muchachos y muchachas aplicados que cantan -y bailan si es preciso- alineados en el sentido que nos marca la compañía, hoy el sureste, mañana el norte, y pasado donde les salga de los mismísimos. No hay un criterio fijo. Marean tanto la perdiz que la pobre, debe estar vomitando, y con ella los garbanzos negros, hartos de tanto cambio y tanta campaña jacobina.

Eso si, para lo que queremos somos de Repsol, para otras cosas, somos Campsared, los cenicientos de la compañía, a los que solo quieren para sacar brillo a las baldas y a los suelos.

Con el llamado Plan cliente quieren alistarnos en la yihad de la limpieza, por la conquista de un diferencial del 15 % sobre la competencia. ¡Madera, más madera! Y si no, palo y tentetieso.

En los últimos tiempos, como se tarda igual en escribir un apercibimiento que una sanción de tres meses de empleo y sueldo, han optado por lo segundo para serenar el ambiente, claro, como los latigazos se abolieron en el siglo XIX no ha quedado más remedio. Y si no los traslados, que son otra disciplina convincente. De este modo, las nuevas generaciones pronto aprenderán la lección: fijar, limpiar y dar esplendor, como en la academia de la lengua o el slogan de cualquier detergente, todos los rincones 100 % limpios el ciento por ciento de las veces. Estoy tan emocionado que me hierve la bilis del estómago.

De los que fuimos a Sumando Valores hace un año, seis ya no trabajan en la empresa, y los que quedamos, han conseguido que nos sintamos mál, infravalorados, somos... los de la limpieza. ¡Qué brille, qué brille! que no se note que estamos desganados, desilusionados y aburridos. Qué los clientes vivan una experiencia especial e inolvidable, así como nosotros la estamos viviendo.


Ahora que, los que somos contestatarios, mientras aguante el cuerpo, continuaremos dando caña, vestidos de uniforme, si, pero con nuestra vena garbancera rebelde.

Ojalá pudiéramos aspirar a un futuro sin e3, sin fanatismos productivos, ni avariciosos accionistas, ¿O son los directivos que quieren exprimir el jugo a los garbanzos como si fueran cítricos? La verdad es que nos tienen bien cocidos, muchos medio quemados, la productividad se tiñe de exigencia, y amarga el guiso. Confiemos en el sentido común, que el perol es muy grande y entramos todos los garbanzos, blancos y negros, para que bien condimentados, el resultado operativo sea rico rico y con fundamento social. Hay que esperar que nuestros sindicatos sean más cocinillas y no dejen que la cocina se convierta en una pesadilla.

Mientras, no nos viene mal respirar hondo y tratar de buscar el lado brillante de la vida




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