Afortunadamente nos llevamos una alegría. ¡¡Bravo campeones!! liquidamos las bufandas y gorras antiguas que aún rodaban por el almacén y muy pronto tendremos uniformidad nueva que poner a la venta. Business is Business. Hay que aprovechar el tirón. A ver cuántas estupideces se les ocurrirá adquirir para que las vendamos en los próximos meses. Todo por la patria. Joder.
Mientras tanto, seguimos esperando que el BOE dé a luz nuestro Convenio: el mejor de los últimos años. Con subidas bestiales del 1 y 2%, que nos harán más ricos y felices por trabajar en Campsared. En serio, el IPC en España, en los últimos años ha sido el siguiente:
El futuro ya lo sabemos. Trabajadores extranjeros cubrirán esas plazas por que los españoles ya no quieren desempeñar trabajos exigentes y mal pagados. La incorporación de las mujeres suplió en parte ese déficit de trabajadores masculinos, pero ya ni siquiera ellas están dispuestas trabajar fiestas y fines de semana por un sueldo de mierda. Hasta ahí podíamos llegar. Necesitamos sueldos acordes con la responsabilidad y sacrificio de un expendedor-vendedor o un encargado. Mientras esto no cambie, la calidad continuará disminuyendo, y volveremos a estaciones de servicio mugrientas, con servicios inmundos, aparatos surtidores grasientos y una deficiente atención hacia el cliente. Si eso es lo que queremos, adelante. Pero atendiendo a los precios que tenemos y a la mala atención, acabaremos absorbidos por un supermercado, una compañía petrolífera afgana o un proxeneta con dinero qué quiera hacer una franquicia de burdeles por las carreteras de España, con el aval de Trump.




