COMPAÑEROS DE CAMPSARED



"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y como alternativa nace CAMPSARED BLOG, para reunir a todos los que somos COMPAÑEROS DE CAMPSARED"

Este blog, como indica en la cabecera, originariamente fue creado por un compañero llamado EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 pero problemas técnicos le impidieron actualizarlo, lo que dio pie a la creación de esta segunda etapa renovada que es la que se abre a continuación.
Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED y de REPSOL, y a la que quedan invitados cualquiera de los trabajadores de EESS sean cuales sean sus marcas.

Bienvenidos todos a este foro de diálogo e información.

Recordar que si visitais esta página por primera vez, para conocer el contenido completo de este blog desde su nacimiento, deberíais comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:

'www.campsaredsprint.blogspot.com'





1 de diciembre de 2023

DICIEMBRE 2023, Comentarios


Un mes más, y ya van unos cuantos (posiblemente muchos), seguimos estando bajo la dictadura de Waylet. Nuestro quehacer diario dentro  de la gasolinera, se ha convertido, básicamente, en la de ser comerciales de Repsol. Por un mísero porcentaje, trabajamos la mayor parte de las horas para la matriz de Campsared, la afamada Repsol, que va recopilando información valiosa de nuestros clientes para una gran base de datos de la que poco a poco, irá sacando rendimiento. De momento la luz, el gas, las nuevas energías y lo que se les vaya ocurriendo.

Ahora, el resto de rutinas no importan, habrás podido hacer 15.000 €, atendido a cientos de clientes, limpiado, preparado, colocado pedidos y mil trabajos más, pero solo se van a preocupar de "cuantos Waylets llevas", ahora es así, tanto vales cuantos más Waylets haces, si no, eres un gandul que no produces ni mereces el sueldo que te pagan. 

Lo triste de esto, no es que nos tengan desarrollando un trabajo que no nos corresponde, sino que encima, estamos alimentando a la fiera que nos dejará sin trabajo algún día, me refiero a Waylet. Ya hay clientes que me lo dicen: "Esto, os acabará quitando el trabajo", y que razón tienen. Según evoluciona la tecnología, la Inteligencia Artificial (IA) irá tomando las riendas de nuestra sociedad, se irá ocupando de los trabajos intelectuales y técnicos, marginando a los seres humanos hacia los trabajos más precarios y elementales. Ya no necesitarán expendedores, ni tampoco reponedores, acaso, ni siquiera captadores de futuros proyectos, todo lo realizarán humanoides muy simpáticos y con don de gentes, y además con la capacidad de analizar a un individuo sólo con mirarle a los ojos. Tal vez sirvamos para subir el automático cuando salte la luz y quede todo offline

Lo único bueno, es que tampoco necesitaremos jefes de zona, ni jefecillos intermedios, ni jefazos, de eso también se ocupara una IA que tendrá todo bajo control. Posiblemente, también será un ordenador el que decida si nos suben el sueldo un 2 % o menos, ya que los sindicatos —de carne y hueso— han demostrado que tampoco nos sirven para luchar por más. Entre unas cosas y otras, estamos apañados.


1 de octubre de 2023

OCTUBRE-NOVIEMBRE 2023, Comentarios



Los trabajadores de Campsared llevamos largo tiempo soportando presiones y cargas de trabajo por encima del límite. Los encargados por ejemplo, se quejan de la falta de empatía de sus jefes de zona. Aprietan porque dicen que a ellos también les aprietan, piden y exigen porque para ellos es sencillo y gratuito, no tienen que dar explicaciones, su tarea es alcanzar los objetivos sin detenerse a pensar en el trabajador, pasando por encima de sentimientos y a veces de derechos. No hay encargado que no haya llegado alguna vez hasta la zona roja del hartazgo. 

Muchos añoran su época de expendedores, y deshojan ilusamente la margarita del regreso, pero eso no es posible, prevalece su capacidad de sufrimiento, la esperanza de que algún día esto mejore. Pero esto no mejorará, corren 'malos tiempos para la lírica', siempre ha sido así y el futuro no pinta diferente. Volverán a sus casas desencantados, aburridos y hartos de sus quehaceres, pero cada nuevo día arrastrarán su cuerpo hasta la oficina, se sentarán frente al ordenador, y reanudarán su triste jornada de trabajo, temiendo la llamada del jefe con sus incómodas preguntas y sus férreos mandatos, siempre pensando que el destino cambie su sino. 

Junto a ellos, nos encontramos los expendedores, siempre rumiando quejas, sin entender muy bien algunas decisiones, soportando nuestra jornada —a veces larga y fatigosa— y las manías de quienes tenemos por encima.  

Pero además de una considerable carga de trabajo, también aguantamos a la gente, los clientes y sus incordios, algunos con altanería, creyéndose por encima de nosotros. Soportamos esa matraca muchas veces solos, sin encontrar consuelo y apoyo por parte de la empresa, siempre con el temor de que se escape alguno sin pagar, haciendo de forma injusta una labor de comerciales que no nos corresponde, atendiendo las quejas y exabruptos, sintiéndonos menospreciados por unos y por otros.

En ese trajín malsano transcurren nuestras ocho horas, que pueden ser peores si nos visita el super jefe o el encargado se saca alguna chuminada de la manga. Solo algunos clientes nos devuelven la esperanza en el ser humano. Y con eso nos volvemos a casa, sabiendo que es un largo camino el que nos queda, que no mejoraremos, que todo va a seguir igual un día tras otro.

Así que, en eso estamos todos, sabemos que nadie nos valora lo bastante, ni la empresa como estamento, ni los que manejan este circo, ni los clientes; somos "la morrallita", que cantaba Carlos Cano. Volveremos al tajo, porque no tenemos otro remedio, ¿Puede una empresa seguir adelante con empleados afligidos y desilusionados? 
Parece que sí, las pirámides de Egipto nos lo confirman, ya que se construyeron en las mismas condiciones. 

 


13 de julio de 2023

JULIO -AGOSTO-SEPTIEMBRE 2023, Comentarios

¡Hola! ¡Bienvenido al mundo de los descuentos y la gasolina! Hoy te hablaré sobre la aplicación de descuento Waylet de Repsol, y cómo la empresa nos insiste constantemente en que hagamos contratos de la misma. Pero también quiero destacar el tremendo esfuerzo que hacen los expendedores de las estaciones de servicio para cumplir con las exigencias de la empresa. Así que prepárate para disfrutar de un texto desenfadado y lleno de humor. 
 

Waylet, esa aplicación mágica que nos promete descuentos en combustible, tiendas y lavados de coche. ¡Quién no quiere ahorrar unos euros en su tanque de gasolina mientras compra una chocolatina o deja su coche reluciente! Y Repsol, con su tono amigable y persuasivo, nos anima a descargar Waylet y hacernos socios para disfrutar de todas sus ventajas. Pero, ¡ojo! No se trata solo de descargar la aplicación y ya está. No no. Repsol quiere que vayamos un paso más allá y nos hagamos socios premium. Sí, esa palabrita que suena a lujo, pero que en realidad significa que debemos hacer un contrato de luz, de gas y de otras energías. ¿Qué implica esto? Pues comprometernos con la aplicación y con la empresa a utilizarla de manera exclusiva en todas nuestras visitas a las estaciones de servicio. Aquí es donde entra en juego el esfuerzo titánico de los expendedores de las estaciones de servicio. Imagina a esos valientes trabajadores, que día a día reciben decenas de clientes con sus móviles en mano, esperando que les escaneen su código Waylet y les apliquen el ansiado descuento. ¡Vaya responsabilidad! 
 
Los expendedores deben estar siempre alerta, con los ojos bien abiertos, para no cometer el pecado capital de olvidar escanear un código Waylet. No importa si estás comprando un café rápido o llenando el depósito de tu vehículo, la exigencia de Repsol es clara: ¡Hay que hacer captaciones Waylet!, ¡escanea esos códigos y otorga los descuentos! ¡No hay margen de error! Imagina la situación: un cliente despistado llega a la caja con una bolsa de patatas fritas, un refresco y un litro de leche. Pero, oh-oh, ¡se le ha olvidado escanear el código Waylet! El expendedor, con su sonrisa y su gracia, le dice: "Disculpe, señor/a, pero para obtener tu merecido descuento, necesito ese código Waylet". El cliente mira con ojos de sorpresa, palpa sus bolsillos, busca en su bolso y, finalmente, lo encuentra. ¡Resuelto! La crisis se ha evitado y la felicidad vuelve a reinar en la estación de servicio. Pero no nos olvidemos de los clientes que no tienen Waylet. ¡Pobrecitos! Son esos despistados que aún no se han dado cuenta de los beneficios de la aplicación. Aquí los expendedores despliegan toda su persuasión y habilidades de venta: "¿Tiene usted Waylet? Se está perdiendo descuentos y promociones exclusivas. ¡Descárguela ya y únase al club de los ahorradores!". 

 En resumen, Waylet es esa aplicación que nos invita a ahorrar mientras disfrutamos de los servicios de Repsol. La empresa nos empuja a hacer contratos Waylet, y los expendedores de las estaciones de servicio hacen un esfuerzo increíble para mantener el nivel de exigencia. Pero, al final, todos salimos ganando: los clientes ahorran unos eurillos, Repsol fideliza a sus clientes y los expendedores hacen malabarismos para que todos estemos contentos. Así que ya sabes, la próxima vez que vayas a una estación de servicio de Repsol, saca tu móvil, busca el código Waylet y prepárate para disfrutar de esos descuentos que te harán sonreír mientras llenas el depósito de tu coche. ¡Viva el ahorro y el buen rollo en las estaciones de servicio!

TEXTO REDACTADO POR UNA IA (INTELIGENCIA ARTIFICIAL)

Reflexión: ¿Habrá algún día androides que realicen nuestro trabajo sin resultar cansinos?



1 de abril de 2023

1 de enero de 2023

ENERO-FEBRERO-MARZO 2023, Comentarios

Feliz año compañeros (y compañeras), terminamos el año 2022 apretados y con las estaciones llenas de gente ansiosa para aprovechar el descuento de los 20 céntimos del estado que tanto trabajo y disgustos nos ha traído. Pero después de ese agobio ha llegado el sosiego, para nosotros ha sido un descanso, un alivio frente a ese embrollo que era el código QR.


    Al fin, empezamos bien un año. Tras unos días de paz, todavía llegan algunos despistados que nos preguntan por el dichoso descuento, gente que vive en el limbo y que tampoco se hubieran enterado si hubiera sido el fin del mundo; seres felices.

    Pero pasadas las navidades, vuelve la rueda del molino, vuelven los jefes y los encargados a apretarnos con eso de las ventas. Otra vez el agobio nuestro de cada día: vende mantas, vende esa mierda de mochilas (que yo no querría ni regaladas), vende cuchillos, haz captaciones Waylet, vive un sin vivir, porque «tanto vendes, tanto vales», y todo lo demás es accesorio, secundario, no tiene importancia. Hemos llegado a un punto en el que su obsesión se está convirtiendo en tortura. No sé donde vamos a llegar. Yo ya he empezado a tomar ansiolíticos, me están creando sentimiento de culpabilidad, no sirvo si no he vendido una puta manta, soy un inútil, un lastre. «Estais hundiendo a la empresa», me dijo una vez un jefe de zona, ¡Maldita sea, qué malos somos!, algunos jefecillos van a cobrar menos incentivos por nuestra culpa, que lástima, somos unos ingratos, que encima queremos cobrar más.

                           ¡¡Vende unas cuantas mantas, joder, y hazte unos Waylets!!