¿CUANDO LLEGARÁ?
Recuerdo que mi madre cuando era niño me hablaba de una canción muy popular en los años 60. Se refería a la televisión y decía así:
«La televisión, pronto llegará. Yo te cantaré, y tu me verás»
Parece que con nuestro Convenio pasa igual: pronto llegará, yo te lo leeré y tú reclamarás. Claro, si es que llega, Puede ser el primer convenio que salga caducado, dada la tranquilidad con la que se lo están tomando. No recuerdo otra cosa igual en mis muchos años de trabajo. Y luego está la parte mollar, como se decía antes, lo más jugoso de un convenio, que viene a ser lo mismo de otras veces pero con subidas de risa: ¡Un 1 % de aumento en 2027! Toma castaña. Parece que fuera una pesadilla de antes de Navidad pero es una realidad incontestable. Los sindicatos responsables de la firma nos condenaron a esta auténtica incongruencia. Una barrabasada de Óscar.
En un presente en el que la inflacción se ha disparado sin que tenga previsto descender. En el que los precios no dejan de subir, ya sea la luz, los carburantes, la comida, la vivienda... van estos caraduras sindicales y firman esta sinvergonzada. ¿Ese día iban puestos o qué? A final de septiembre, el IPC interanual se ha situado en un 4,9 %. ¿¡Dónde van estos mamarrachos aceptando un 1%!? Señor, Señor...
Luego, intentando arreglar parte de éste desaguisado, con la firma del XI Acuerdo Marco 2025-2028, dicen que van a compensar la pérdida del IPC adaptándola al índice real anual. Veremos si es verdad. También en otra decisión insólita —y creo que inédita—, después de que Repsol se haya coronado como una de las empresas con mayores beneficios en 2026; nada menos que con un incremento del 265 %, ha decidido abonar a los trabajadores una cantidad equivalente al 3% del salario anual, unos 450 € por cabeza. Tal vez les dio vergüenza, ante semejante dividendo, no compartir un piquillo de las ganancias, por aquello del que dirán.
No obstante, esto ya no es un logro de nuestros sindicatos UGT y Comisiones, y me atrevo a afirmar que ni siquiera lo firmado en el Acuerdo Marco ha salido de sus santos cojones, sino de la aquiescencia de la empresa, porque lo que contiene dicho acuerdo es papel mojado.
Como último apunte, no han sabido —ni querido— frenar las ínfulas conquistadoras de la empresa, que quiere más y más. Mas tareas, más ventas, objetivos más altos y ambiciosos, mayores exigencias... Ahora además de Waylet, suscripciones de luz y gas, venta de ofertas «singulares», etc, etc., quieren empezar a vender ¡¡¡fibra óptica!!! Para mear y no echar gota.


