COMPAÑEROS DE CAMPSARED



"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y como alternativa nace CAMPSARED BLOG, para reunir a todos los que somos COMPAÑEROS DE CAMPSARED"



Este blog, como indica en la cabecera, originariamente fue creado por un compañero llamado EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 pero problemas técnicos le impidieron actualizarlo, lo que dio pie a la creación de esta segunda etapa renovada que es la que se abre a continuación.
Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED y de REPSOL, y a la que quedan invitados cualquiera de los trabajadores de EESS sean cuales sean sus marcas.



Bienvenidos todos a este foro de diálogo e información.



Recordar que si visitais esta página por primera vez, para conocer el contenido completo de este blog desde su nacimiento, deberíais comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:

'www.campsaredsprint.blogspot.com'





10 de septiembre de 2014

MUNDOS PARALELOS

Publicado por motita: Mi despido intempestivo

Hola a todos, es la primera vez que escribo en esta página web, me da gusto haber encontrado un rincón en Internet donde tratar las injusticias de este gigante que es el grupo ECI. Nací en Perú y llevo desde el año 2003 viviendo aquí en España, particularmente en Catalunya. En el año 2004 fui contratada por Gespevesa que como muchos de ustedes sabrán, se ocupan de los puntos de venta llamados SUPERCOR, que nacen de la fusión de Repsol y El Corte Ingles; Claro que la cuestionada política de personal lleva la firma del triangulo verde.

Cuando empece a trabajar en esta tienda con gasolinera, me sentí bastante contenta pues el ambiente de trabajo era muy bueno, yo estaba muy agradecida porque era mi segundo trabajo en este país y el anterior que había tenido había sido una completa pesadilla. No pude evitar las comparaciones, y el trato que recibía por parte de los compañeros y del encargado y responsables de tiendas, era bastante satisfactorio. Las únicas frustraciones que tenía se debían a que, en mi país de origen, por motivos que ahora no viene al caso mencionar, no pude terminar mi carrera de Derecho en la universidad. Desde entonces, si hay algo que odio en esta vida -y como ex estudiante de Derecho especialmente- son las injusticias y más aún cuando estas van disfrazadas de una sonrisa hipócrita, algo de lo que me vine a dar cuenta un poco tarde.

Tardaron un año en hacerme fija, incluso el supervisor de zona llamó a Madrid para que no me echasen, pues ellos pensaban no renovarme el contrato. El supervisor de esa época me tenia un cariño especial, yo siempre he sido muy trabajadora, nunca cogía bajas, y en su momento les acompañe a un juicio por atraco que hubo en la gasolinera, en el cual yo estuve presente. Me la jugué, y como odio las injusticias, fui a una rueda de reconocimiento y estuve en los juzgados al lado de ese atracador poniéndome en riesgo, pero aún así, estaba satisfecha porque este sujeto tendría su merecido.

Como era de esperar los jefes se mostraron agradecidos y me hicieron fija pero con la condición (claro nada es gratuito aquí) de que me cambiarían al turno de las noches. A mí no me importó pues, yo no tenia ningún tipo de responsabilidad familiar y no me daba miedo quedarme sola por las noches, al contrario, me gustaba disfrutar de esa soledad, poner música y hacer mi faena. La noche se me pasaba volando y al menos ganaría un poco más (una mierda en realidad que no compensa en nada; los que han hecho nocturnidad saben a lo que me refiero).

Pasados unos meses y como era de esperar este turno empezó a quemarme, la zona en la que trabajaba no era muy buena que digamos, y la abundancia de niñatos irrespetuosos y clientes maleducados era constante, tantos como para llegar alucinar. Me pedían las cosas -muchas veces burlonamente- y yo tenia que ir por toda la tienda para traérselas sin recibir siquiera las buenas noches o las gracias. Fui muy maltratada por parte de la clientela. Parece que el ver allí a una mujer sola currando aún les daba rabia a ciertos machistas primitivos.

Desde siempre padecí cierta depresión. Aquello no hizo más que acrecentar el problema, y como ya no podía más con las crisis de ansiedad que tenia, incluso cuando estaba trabajando, acudí al psiquiatra (aún a fecha de hoy sigo yendo al psiquiatra y al psicologo). Me mandaron tratamiento con antidepresivos y todo el rollo ese, en fin, pero por mas que pusiera de mi parte, confinada en aquel turno deprimente, sometida a continuas amenazas y burlas, y lógicos temores, mi situación psíquica no fue precisamente mejorando. Llegué a autolesionarme y las crisis continuaban, mas aún cuando me insultaban y me gritaban improperios o groserías de carácter sexual... me han dicho de todo en esa maldita gasolinera.

Al llegar la mañana yo le contaba mis problemas a las que pensé, eran mis compañeras, y amigas, pues incluso habíamos llegado a salir juntas, pero bien dicen que el peor enemigo de una mujer es otra mujer. Ellas solo me escuchaban pero sin ponerse en mi situación, luego iban diciendo que yo me lo buscaba, que no callaba, que me arriesgaba a que me hicieran algo, y me pasaba peleando con los clientes, etc.

Esto trajo como consecuencia que empezaran a ascender a gente que había entrado después que yo. No obstante a esas alturas había dejado de interesarme el ascender, ya que ése no era el trabajo de mi vida ni mucho menos. Tampoco quería cargarme de responsabilidades por una miseria más de dinero. Pero lo que me molestaba de verdad era el hecho de que no se tomara en cuenta el trabajo que yo hacía, el esmero que ponía en mis tareas, y la conciencia de realizar un trabajo bien hecho. Nunca recibí una felicitación por parte de nadie, y hoy con la perspectiva del tiempo, creo que esta chusma solo se fija en lo malo.

Seguí aguantando la situación hasta que una noche me amenazaron de muerte y esa fue la gota que colmó el vaso. Tuve unos días horribles que pasaba llorando, encerrada y no quería ir a trabajar. Finalmente mi médico me dio la baja. Casualmente fue en diciembre, y coincidió que otras dos compañeras se pusieron enfermas en esas mismas fechas, y claro, fuimos el centro de todas las habladurías de la empresa, las que provienen de los que solo piensan en nosotros con la calculadora, y las que salen de la lengua bífida de ciertas peloteras, esas que se supone, eran mis compañeras, a las que nunca fallé y a las que siempre aconseje de corazón y trate con todo el cariño. Esas duelen más que ningunas.


Al cabo de unos meses -no recuperada del todo- volví a trabajar pero ya no fue lo mismo, algo se había roto en mi relación con los demás, era como si los observase desde una nueva perspectiva. Advertía demasiada hipocresía en el ambiente, realmente me daban asco todas esas personas que venían sonriendo a preguntarme cómo estaba, sabiendo que antes me apuñalaron por detrás, que iban a seguir haciéndolo, que actuaban con una máscara de falsedad.

También engendré un sentimiento de rencor, de rabia, me preguntaba como podía haber gente tan mediocre que se contentase estando ahí, siendo el o la pelota de los mandos intermedios, y haciendo todo lo que les dicen, ¿qué se creen, que van a heredar El Corte Ingles?.

En fin, aquello no era un buen caldo de cultivo corriendo por mis venas así que tuve que coger una segunda baja.  De mis quebrantos y problemas fui a hablar con el encargado, al que siempre consideré cercano y me inspiraba confianza, ¡que ilusa fui!  me despachó diciéndome que en cinco días empezarían mis vacaciones de verano (junio) y que era lo que me tocaba porque yo al estar de baja no había podido escoger nada. No hubo más conversación.

Me fui en junio a mi casa y estuve centrifugando mis problemas durante todo el tiempo de las vacaciones. No cabe duda de que estaba tocada, casi hundida, no acababa de arrancar mi ansiedad y mi dolor del pecho. Volví a trabar en julio, el final estaba cantado, la rabia y la depresión no me dejaban y volví a coger la baja...

A mediados de septiembre me reincorporé, y ahora si que el trato era  hostil.  El encargado ni me miraba, y las compañeras, las mismas hipócritas envidiosas de siempre me hicieron un vacío que certificó mi ruina. A partir de ahí me sancionaron dos veces, una por impuntualidad y otra por no justificar una falta, me dio igual, en verdad  ya no sentía la más mínima motivación por este empleo. Si quisiera contar aquí los menosprecios y desaires que sufrí tendría para horas, y también las tendría para relatar faltas de los otros, todas las que mi indignación me pedía desvelar. Al final, lo único que les dije es que esperaba que tal como me habían sancionado a mi, que también sancionasen las faltas de los otros, por ejemplo, de los que fichan, y se quedan media hora en el vestuario chismorreando y de ahí se integran al trabajo, etc., ellos me respondieron con un "de los demás no te preocupes".

El día que me echaron estaba yo en la caja y tuve un incidente con un cliente ebrio, que además de hacer ademan de golpearme, me amenazo, y me dijo de todo, desde la puerta de la estación seguía insultándome, puta, guarra, sudaca, vete a tu país... yo llore de rabia e impotencia.  Ahí afuera estaban el delegado de personal, el encargado y otra gente tratando de calmarlo, un escándalo, en fin...

Yo me quedé asustada y muy nerviosa pero no esperaron ni 10 minutos para llamarme a la oficina y echarme, ya lo tenían planeado, era obvio, era mi tercera sanción y por lo tanto era un despido disciplinario. Desde la primera sanción, ellos ya sabían lo que querían hacer, que era echarme como a un perro. Esta tercera sanción era porque ellos dicen que falté dos días y no llevé ni el parte de baja y alta, ni los justificantes, ¡lo cual era mentira! ¡Yo presenté esos documentos! ¿Qué hicieron con ellos? Hay que tener cuidado con las empresas vengativas.

Ellos piensan que perderé todos mis derechos, pero no es así , y saldré en los diarios si hace falta pero a mi me indemnizan si o si. Ahora mismo estoy en tramites con la abogada, estos individuos son una gran basura. Algún revolucionario dijo eso de que "es mejor morir de pie que vivir de rodillas"; que gran razón tenía.

PD.: Por mi encargado ficha una de las encargadas de turno cuando el no va, vaya injusticia.


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1 de septiembre de 2014

PERDIDOS EN EL "ATRASCO"

Un artículo de Vendedor Activo


Desde hace más de un año llevamos dándole vueltas al cansino asunto de los atrasos. De pronto ¡alehop!, CampsaRed, Repsol o quien quiera que nos menee de un lado para otro haciéndonos cambiar de meta (ahora el SP, ahora el RE, luego el MI después el FA…), nos debe un pastón a todos, correspondiente a una congelación del IRPF de varios años, o al menos eso creo, porque tantos vaivenes han hecho que me pierda.

Vaya, ahora resulta que tienen que rascarse el bolsillo (¡por fin!) del que en principio es dinero nuestro, pero que por algún motivo que aún no me queda claro, entró como moneda de cambio en las negociaciones.

Y esto me hace pensar dos cosas: Una, que la calderilla habrá servido para marcar paquetillo con nuestros inversores, demostrando que podemos bailar la lambada en mitad de una granizada llamada "crisis económica mundial" (otros lo llaman resiliencia),

Ahora que ha pasado el follón argumentarán su ejemplar gestión como motivo del posible y probable superávit de la compañía en unos meses. Y añadirán que hay que seguir por ese camino, sin torcer una línea ni ceder ningún terreno ganado a los plebeyos currelas.

La segunda, que si a nadie pareció hacerle falta ese dinero hasta hace unos meses (nos lo deben desde hace más de un año) no entiendo la insistencia de algunos compañeros en el cobro instantáneo de los atrasos y de golpe. Es previsible que la señora Hacienda meta mano en nuestras carteras en cuanto superemos el techo del salario bruto anual. Ya veréis que leñazo para la cuenta.

Hace poco tuve una conversación con un compañero. Le comenté que el jefe de zona nos había felicitado efusivamente por la venta récord de camisetas con la cara de Rajoy (sustitúyase "Rajoy" por cualquier artículo de vuestro centro de trabajo imposible de colocar) y en lugar de decirme: “Bueno, vale, me alegro” o “ya era hora de que nos felicitaran por algo” solamente repitió el discurso de todos los relevos “A ver si nos pagan los atrasos de una p***a vez”.

Nos hemos olvidado de la estupidez del e3 y de cualquier programa de calidad que no se base en el aumento o disminución de número de clientes de una estación de servicio, y que si un cliente indeciso compra un chicle, luego una coca-cola y luego una revista, me manda al carajo la facturación de tienda por tique, por que cuenta en el programa como tres clientes diferentes en vez de uno enrrollao.

Hemos olvidado los cirios que se montan cuando pasas la tarjeta MAS y luego te enseñan -como en Viernes 13 Jason enseñaba el cuchillo jamonero- otro plástico muy bonito pero incompatible como medio de pago con la de descuento, no habiendo posibilidad de borrar operación y empezar de nuevo. Lo que mas importa es el dinero que -oh sorpresa- de repente nos hace falta como agua para camellos, y que nos hará olvidar lo que nos van a dejar de pagar con la nueva norma de incentivos como no se establezca un mínimo para todo el mundo.

Y fuera tenemos el puntazo de los “precios intra-dia” que nos permite hacer rutas turísticas hasta el monolito situado a 2 km del punto de venta (a veces literal), para comprobar que no se han puesto a cero una de las cinco veces que los tenemos que actualizar. Y encima a mano, claro, porque el sistema nos ha vuelto a hacer una peineta chulesca, sugiriendo montar y pedalear.

Acabo mi lamento escrito con una petición particular: Que se queden si quieren con mis asquerosos mil y pico euros, pero que me los ahorren en psiquiatras y paracetamoles, quitando o cambiando de una puñetera vez el hilo musical de la estación que se repite en mi cabeza incluso en los días de descanso, después de haberlo oído una y otra vez durante las ocho horas de los últimos 400 turnos.

Por desgracia, ya he firmado un papel aceptando el pack que me permitirá cobrar esa “paga extra” que además configurará dos estamentos de trabajadores bien diferenciados: Los mochileros y los parias, cuyas similitudes en tareas diarias no se verán reflejadas en nómina gracias a la "exitosa" negociación sindical (me da igual a quien apuntar el mérito) .

Si nos hubiéramos quedado como estábamos, empresa y trabajadores hubiéramos ganado los dos…

Disfruten con lo reclamado. El año que viene nos olvidaremos del préstamo concedido a la empresa durante estos años… y volveremos a quejarnos de lo de siempre.


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SEPTIEMBRE 2014. Comentarios

Toca empezar un nuevo curso, poner a punto los presupuestos para el año 2015.  Este 2014 lo cerraremos dos tipos de trabajadores, los preñados del plus ad personam y los que nos mirarán con envidia. 
Caerán los atrasos, perdón ¿Caerán los atrasos? Parece ser que sí, yo no me atrevo a afirmar nada, pero los esperaremos con uniforme nuevo, más elegante, y una esperanza de que la economía mejore para que el "cuadro de mandos" diario luzca en lindos colores verdes que nos traigan la tranquilidad.
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