COMPAÑEROS DE CAMPSARED



"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y como alternativa nace CAMPSARED BLOG, para reunir a todos los que somos COMPAÑEROS DE CAMPSARED"



Este blog, como indica en la cabecera, originariamente fue creado por un compañero llamado EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 pero problemas técnicos le impidieron actualizarlo, lo que dio pie a la creación de esta segunda etapa renovada que es la que se abre a continuación.
Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED y de REPSOL, y a la que quedan invitados cualquiera de los trabajadores de EESS sean cuales sean sus marcas.



Bienvenidos todos a este foro de diálogo e información.



Recordar que si visitais esta página por primera vez, para conocer el contenido completo de este blog desde su nacimiento, deberíais comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:

'www.campsaredsprint.blogspot.com'





22 de abril de 2012

CRIMENES IMPERFECTOS

Hay una serie que echan por las mañanas en La Sexta, en la que los aficionados al crimen aprenden nuevas técnicas para aplicar en su próximo delito de sangre. Es un programa práctico y didáctico, una especie de Bricomanía para los amantes de los crímenes, ya sean de forma ocasional, o como hobby.  Allí te cuentan como estrangular a tu jefe, como deshacerte de un vecino molesto, o como poner a una mala mujer -o a un mal marido- en su sitio definitivamente. Incluso, si alguien te cae mal -un encargado, pongamos por caso-, te explican como hacerle la vida imposible hasta que él mismo se eche a perder tirándose por la ventana, disparándose un tiro en el pie (¡ay, perdón!, quería decir firmando una renuncia) o arrojándose a todo trapo con el coche por un barranco incapaz de soportar tal grado de coacción.

Es fantástico la de herramientas para cometer homicidios que venden en las ferreterías, si a eso le añadimos cuatro o cinco conceptos básicos de farmacología, sobre como dar uso a todos esos medicamentos que almacenamos en algún armarito o cajón del baño, al final, y con ayuda de algún experto criminal, de un asesino en serie, o de un novio celoso y homicida, en un plis-plas, hemos cometido el crimen perfecto y tenemos camino libre para campar a nuestras anchas.

Pero también existe otra categoría de homicidas, los que utilizan el maltrato psicológico, que te cosen el corazón a puñaladas silenciosas y amargas, para que no parezcan una escabechina de las buenas, y entre ellos sin duda, los criminales más nauseabundos son los que usan su cargo para cometer felonías, y esos capítulos, seguramente nuestro protagonista los guardaba en blue ray, para no perderse ningún detalle y repasarse la lección cada semana.

Pues si, un muy ferviente seguidor de la serie tenía que ser el directivo de aquella gran empresa, cuando llegó a la capital dispuesto a hacerse un nombre entre la mafia empresarial de la city. Todas las artimañas, los gestos y el registro de bajezas le eran tan fácilmente asimilables, que hizo de ellas una seña de identidad convirtiendo sus actos en un catálogo de fechorías que hubiera firmado con orgullo cualquier jefe de la ‘ndrangheta calabresa.

Así debió sentirse el personaje hasta el momento en el que fue depuesto; por que a algunos los cesan, pero a los dictadores los deponen, como a las mierdas cuando las soltamos del culo; se convierten en 'deposiciones' que apestan.

La desinformación es siempre sospechosa. En la distancia los rumores se mezclan y despistan, y en la confusión del silencio general, resulta complicado explicar la conducta de un jefe de dudosa ecuanimidad. Frente a la duda, basta aplicar oídos al tiempo y descubrir que los lamentos de quienes trabajaron a sus órdenes, aún resuenan por los despachos, y por las estaciones de servicio como si fueran psicofonías de encargados y expendedores muertos.

El famoso directivo recién apartado de su cargo bien pudo venir del frío, como los criminales kosovares o los funcionarios del KGB, tenía un corazón pétreo, las ideas muy claras y las intenciones oscuras. Mostró desde el principio un pulso firme, como un imán también famoso, que explicaba como hay que dar los palos con varas de madera sin que quede señal. Así, su idea de mejorar este negocio, era apretar las tuercas hasta donde humanamente fuera posible, pero sin dejar señal

Personaje frío, de mentalidad retorcida, el ejecutivo de esta historia, trajo desde un principio el pensamiento claro de superar los resultados de su predecesor; asunto complicado, pues la crisis, como una enfermedad maligna, ya estaba dentro de nuestra economía, y sincopaba de alguna forma los beneficios que hubiésemos tenido que alcanzar en un año normal.
Su obstinación insana -especialmente desde el punto de vista de un currito- le convirtieron pronto en una pesadilla para todos los que trabajaban bajo su cargo.  Es fácil suponer, que si hubiera nacido en Rumanía hace seiscientos años, Vlad "El empalador", hubiese sido una nenaza a su lado, y Francis Ford Coppola le hubiera dedicado una película (de vampiros o gansters, igual da).
Un D.R. muy particular (Campsared Blog)
Ya sé, son exageraciones para calificar a un tipo que nunca mató a nadie pero que fue capaz de amedrentar y someter bajo un régimen de terror, a Jefes de Zona, encargados y expendedores, que hoy por fin podrán resoplar con alivio pensando que nadie va a atemorizarles por reclamar derechos o no ser lo bastante productivos en su puesto. Con este personaje  se ha marchado un bárbaro de las finanzas, un directivo muy caníbal que anteponía con mezquindad los resultados económicos a las personas (aunque eso esté en primero de carrera) haciendo que bufaran sus técnicos de zona, que muchos encargados se arrepintieran de serlo, y que en la franja de su mando, expendedores y gente de oficinas, comprendieran que no son más que un número, y que teniendo un jefe así, era bien fácil que el cartero les llamara dos veces, una para exigirles sumisión absoluta, y otra para entregarles una carta de apercibimiento como prueba de su talante.

Eso fue, si,  un carnicero con corbata, pero antes un matón, alguien que dejó muchas víctimas, como si hubiese pretendido hacer una limpieza étnica de encargados rebeldes y expendedores revoltosos. Tuvieron que intervenir los sindicatos, para detener el desmadre  que hacía de su Delegación, un sórdido laboratorio de amenazas, y una fábrica de amonestaciones en cadena (Cuentan las crónicas que en 15 días mándo enviar más de 50 cartas de apercibimiento).

Se cuenta que hasta sus propios partidarios o adláteres,  le hacían reverencias con los dedos cruzados, temiendo sus caprichos de Calígula, tristemente delirantes,  injustos casi siempre y alejados de la realidad.

Le vi dos veces, una en plan camarada, impartiendo consignas con una suavidad paternal plagada de siseos que almibaraban la conversación, y otra, en plan soberano, bajo palio de unos jefes de zona, confirmando penas de muerte con su dedo pulgar, advirtiendo que no habría compasión, ni paz para los malvados encargados que iban a contracorriente.

Ahora se ha ido por la puerta de atrás. Por nepotismo dicen, que es una suave forma de dar por culo, y meter cosas donde le apetecía y veía un hueco. Vaya usted a saber.  En cualquier caso, hay que felicitar a nuestra empresa, pues ha mostrado determinación y justicia al relevar a un individuo de incómoda calaña, que hacía un flaco favor a la imagen de una empresa moderna que pretende representar valores ejemplares empresariales y humanos.

Las noticias de su destitución, han volado por internet como si fuera una explosión hacia el resto de las Delegaciones. Es extraño que algo que no huele muy bien haya dejado tal fragancia de libertad y buen aroma en nuestras estaciones. Ahora solo queda limpiar el resto de basura que aún tizna y atufa el nombre de Repsol, ésa que sueña cometer perfectos crímenes de lesa humanidad en cuanto tengan una excusa rastrera, o un capítulo inspirador de esta serie en La Sexta que les anime a convertirse en homicidas desalmados o asesinos multiples.

15 de abril de 2012

SUPER SIN PLOMO DE LA BUENA (2ª PARTE)

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Había que conseguir un nombre sugerente, definitivo, rompedor. Repsol,  puso a su gente a trabajar.  Aquellos técnicos, dispusieron de los mejores medios, instalaciones apropiadas, financiación sin límite... y al filo de las seis de la mañana, cuando el Dj hacía sonar las últimas canciones y los camareros tenían las mesas recogidas, el cabecilla de aquel grupo de expertos, el 'Master 1000' más avezado, el que llevaba la corbata anudada sobre la frente, el que en vez de venir con secretaria, se trajo a una pilingui,  se subió en una mesa y pronunció su más famosa y repetida frase:
"Huston, tenemos un problema"  (Huston era otro de aquellos cerebritos; el que llevaba el coche y pagaba siempre los cafés), "Como me llamo Enrique Fidalgo Texidor, os digo que no tengo ni idea*, estoy en blanco. Osea, tenemos un problema. Y gordo"

Huston y los demás, pusieron cara de susto, como cuando atascaban el retrete del director con vasos de cartón, y empezaba a rebosar agua por todo su despacho.  Sin embargo, con el último trago de Glenfiddich se hizo la luz en su cerebro,  - ¡Joder, que leches!, pues E-FI-TEX  -Exclamó- Enrique  FIdalgo  TEXidor,  ¡Con dos cojones!.  Toma nota Huston-
Huston aclarándose los ojos (Campsred Blog)

El pobre Huston, que a estas alturas andaba medio grogui tratando de animarse poniéndose unos hielos en los ojos, escribió: EFITEC, y así se quedó, no hubo cristiano que se parase en revisarlo. Era el momento de vomitar o de mearla antes de terminar la reunión de trabajo.

Los camareros que ya asomaban caras largas ante aquella congregación de mamarrachos trasnochados, comenzaron a echar el cierre, apagaron las luces y la música, y luego fueron desconectando los monitores que había encendidos por la sala.
- ¡No nos quites el Plus joder, que hay una de Stallone! -  Gritó Bermúdez, alarmado como si le hubiesen congelado el saldo de la Visa.
- Y aún nos quedan los diésel -  Recordó con sensatez  Vicente 'el repelente'; una especie de Pepito Grillo del grupo. -Y eso es muy importante,  tenemos una gran responsabilidad con nuestra empresa...- Blablablá, blablablá.
-  Messieurs...  -Terció el maitre, que era un gabacho auténtico como el foie gras de pato- Tenemos que irnos, il ne va plus (En castell. "vamos ahuecando").
-  Pues mira, tu lo has dicho, "PLUS"  se llamarán, como el Canal Satélite - zanjó el lumbreras.
Uno que estaba medio frito, Enrique  'El corto' se llamaba, se espabiló un instante con las voces e indagó - ¿Eh?  -
-  Pues "E", de Enrique, dijo el profeta,  'DIÉSEL E PLUS'  -
- Vamos, que es tardísimo -  Le apremió alguien mientras iban cogiendo las americanas y metiéndose los faldones de las camisas dentro del pantalón.
- ¿Y el otro Diésel? , ¿Qué hacemos?, son casi las diez de la mañana-
-  Pues el otro  'E plus DIEZ', como la hora, y se acabó. Y si surge otro, E plus 20, E plus 30, y los que salgan.  Marchando que es gerundio.-
Y se fueron de allí como llegaron, felices, buscando un 'after hour'  donde rematar nombres para los caramelos de nueva implantación, y los nuevos proyectos de la empresa.

Esta es la historia de los nombres y de los hombres, aquellos  'Master 1000'  que han dado fama y categoría a los productos que ofrecemos.

Pero, no voy a dejar esto sin aludir a un tema singular y de importancia plena, y además añadir algunos nombres nuevos para futuros carburantes, con el debido respeto por supuesto, no quiero andar metiéndome en berenjenales, usurpando funciones que no me corresponden. Lo digo sólo por aclarar un punto que nadie ha analizado sabiamente:  ¿Con estos nombres quién se entera?, ¿Algún cliente sabe como demonios se llama el carburante que le echa a su coche?
Con los años que llevo en este oficio, aún está por llegar el cliente que me pida  'Efitec 95'.  Ni los antisociales, ni los frikis, ni los engominados de Ralf Laurent, ni tan siquiera esos sabelotodo que llevan un todoterreno de 50.000 € y que te miran por encima del hombro, esos grandes conocedores de secretos, ni tampoco los  'gafapasta'  de la universidad, no hay ningún hijo de vecino que pronuncie la engorrosa 'Efitec', ni ninguno de los productos de la competencia, que son todas palabras mal paridas, y retorcidas como el cuerpo de un sacacorchos.
- Póngame super... de la buena.
- ¿Le pongo Efitec 98?  -
- ¡No, no, qué dice!, yo lo que quiero súper sin plomo de la buena -

La gente quiere cosas normales, palabras con denominación de origen, términos comprensibles para cosas habituales, no quiere enrevesados nombres tecnológicos, quiere saber lo que le echa al depósito.
¿De verdad piensan que tendrían menos venta de carburantes con un nombre sencillo y hasta básico?. Va a ser que sí lo piensan por el camino recorrido, pero habría que probar con nombres patrios, inspirados, castizos, nada de bautizar a la primera, sin recapacitar, como hicieron en Portugal:  'Chumbo' , 'Sin chumbo'  y  'Super chumbo', como si hubiesen puesto los nombres desde la cola de una frutería.  Tendría que ser algo más serio, del  tipo 'Diesel forte'  o  'Diesel medio',  o gasolinas para conquistar el mercado, la  'Máxima sin plomo superior', un castizo 'gasoleo pata negra',  o el impactante  'Máximo Décimo Español',  para un diesel con fundamento nacional.

Hay otros nombres más cercanos y populares, para la gente de la calle, y que tendría su público más joven: 'Diesel chachi', la 'sin plomo de buten', o 'guay del paraguay', y la 'sin plomo cinco estrellas'.

Por supuesto, si pensamos en gente joven de dinero, con automóviles carísimos, no podríamos olvidar el 'Diesel extra guay', o la 'Sin plomo super especial', pero sobre todo, el 'Super mega diesel', o la 'Grana padana mega-super de 98'. Y si se quiere darle un toque de glamour, el 'Fashion oil', y el 'Fashion oil superstar'.

También existen nombres para los niños o para gente con espíritu joven:  La  'Supercalifragilísticoespialidosa sin plomo',  y la  'Gasolina super mejor'.

Desde luego, siempre tendrá que haber combustibles que nos definan en la sociedad:  El 'Diesel exclusive' o  'Diesel VIP',  y  el  'Gasóleo social',  más baratito para las clases menos favorecidas. Puede llamarse incluso 'óleo social' para ahorrar letras.

Todos estos apodos podrían rebautizar a nuestras gasolinas y gasoleos, sólo es cuestión de proponérselo, pero si lo que se pretende es destacar de verdad, dejémonos de nombres impronunciables o faltos de sustancia interior, démosle caña al intelecto y pensemos como unos 'mega cracks', pensemos lo que podría parir un  'Master 1000' en el futuro, serán productos agresivos, con garra, con atractivo cósmico, productos como estos:  La  'Extra sideral vertiginosa sin plomo', 'Diesel aeroespacial', 'Vértigo Diesel extrafuerte', '95 exploshion', 'Star explosion oil' y 'Star explosion 2.0'.

También hay que pensar en carburantes ecológicos como el 'super diesel light' y 'extra light', la 'biomasa de pueblo' (familiarmente llamada 'de la abuela'), o los 'agrocarburantes transgénicos bioprotésicos superferolíticos' (de 98 octanos).

Los expendedores serán llamados 'Action man' en su nómina, y el encargado el 'Action manager' ('Action manager full' si es encargado de turno).

Sin duda, es el futuro. Nombres de impacto para una sociedad tecnológica e informatizada. Los beneficios para el trabajador ya se han adelantado a ese momento, y en muchas estaciones, prácticamente son virtuales.

Con nuevos nombres ganaremos en competividad, y lograremos identificarnos con las nuevas generaciones. Probar en casa, os dejo unas cuantas sugerencias:

























*PD.:  No se si se ha notado, pero cuando el protagonista ha dicho que no tenía  'ni p... idea',  es que no tenía ni p... idea,  de como seguir.


*




Antes de leer este relato deberías dirigirte a SUPER SIN PLOMO DE LA BUENA (1ª Parte) y leer el principio de esta historia.






7 de abril de 2012

SUPER SIN PLOMO DE LA BUENA (1ª PARTE)

El que pone los nombres a los carburantes es un tipo genial, no es español sin duda, pero es un tipo singular. Un guiri de esos que enseña el culo por la ventanilla del coche, o que se despelota al límite del coma etílico por las calles de Salou. Ya de universitario destacaba en las fiestas por su manejo alegre del lenguaje, la cantidad de chistes que contaba, y el dominio del botellón ciclón, que gana el que más bebe, lanza pedos y eructa al mismo tiempo, y además suelta memeces sin parar; en eso tenía un máster; él lo llamaba: "El Máster 1000". Vamos,  lo que viene a llamarse un gilipollas de toda la vida.

La selección de un individuo semejante es delicada, y las empresas cuidan mucho este detalle, sobre todo en España. Sólo se contratan foráneos, cuanto más perturbados y exóticos mejor, valen culturetas tarados y listillos con aspecto de perroflauta, aunque los que en verdad gustan y privan son los japoneses o los yanquis, que todo lo que expresan en voz alta suena a explosión atómica en sus labios, a ocurrencia de postín. Y así, cuanto más raro el individuo, más divertido resulta, más novedosas y chocantes parecen sus teorías,  y más auténticas y formidables las paridas, perdón, las ideas.  En Cádiz mismo, un puñado de guiris, ya calentitos, que intentaban cantar rumbas flamencas  (otro grupo de 'Master 1000' seguramente), lo clavaron por los cojones, pero inventaron hace unos años lo que hoy se llama chirigota. Los gaditanos lo cogieron al vuelo, -¡Que gente más rara quillo!, mi'a como cantan-

Cuando el que pone nombres a los carburantes cambia de trabajo, lo hace a lo grande, por que del líquido va al sólido, pasa del carburante a la carcasa, y es contratado por marcas de automóviles. Aquello es el olimpo de los 'master 1000', el sueño de todos los creativos cuando ya están muy pasados de rosca. Ese es su territorio, ahí se lucen, se explayan, vierten su artillería de atributos rebuscados, toda una gama de nombres complicados e impronunciables que vomitan, me imagino que hartos de  güisqui. Son los que ponen los nombres al equipamiento de los coches con palabras del tipo: IQ multidrive, o cambio sensatronic, iluminación bixenon ultragiroadaptative dynamic magneride o el sistema Flexifix, toda esa lista de nombrecitos raros que se inventan mientras se parten el culo de la risa.

Los que destacan en este tipo de bautismos van adquiriendo el consiguiente peso dentro de las empresas, y un día también comienzan a poner nombres a los coches:  CDTi Eco Felex 111, Astra sport Torber,  Olympia Rekord Caravan, etc., es cuando alcanzan por fin su apoteosis, el reconocimiento de sus jefes,  de su familia, de sus padres, es cuando un 'master 1000' entra en la gloria como quien alcanza el orgasmo.  Eso si, no cabe duda que a la vista de los nombres que llevan dichas marcas, muchos de aquellos jóvenes alegres, jamás abandonaron del todo el vicio del alcohol.


Pero volvamos al tema de los carburantes. Un carburante no lleva nunca una palabra en castellano, por que todo lo hispano debe sonar a retroceso, a lento, a carromato de madera, a recua de bueyes o de mulas; deben  utilizarse términos anglosajones e impactantes.
Atrás quedaron esos tiempos de lectura textual donde los españoles leían todas las letras desde el principio hasta el final, sin inventarse nada, sin pronunciaciones del carajo, 'Kirt Douglas' leído así, mientras pasado un tiempo y muchas clases de idioma en las escuelas, su hijo pasó a llamarse 'Maiquel Daglas' (Michael Douglas).
Con chulería (Campsared Blog)
Ahora ya es impensable que alguien te pida sencillamente una recarga diciendo textualmente 'ORANGE' o 'VODAFONE', dicen, como si fueran nativos de Oklahoma: 'Óranch' y 'vodafón'. Hemos entrado en otro siglo. Hasta yo, cursi de mierda ofrezco un 'holls', cuando en verdad lo que le estoy vendiendo es un caramelo que lleva el mismo nombre que las entradas de las casas.

Por eso, mucho antes de que Aznar demostrara que estamos preparados para hablar en  inglés, los españoles comprendimos que había que dar un paso hacia el futuro, era el momento de cambiar el nombre a nuestros carburantes.

El primero, o primera de aquellas gasolinas que nos dejó,  fue la de 92 octanos, denominada la 'Normal', y era bien lógico,  en un mundo de sensacionalismos y de publicidad creciente y rimbombante, llamarse NORMAL, o incluso ser normal, era una papeleta ya premiada para alcanzar las más altas cotas de la pobreza, la cima del anonimato. Desapareció la Normal, por que era cutre y aburrido tener un nombre tan... vulgar, y tan falto de perspectivas.

Después se fue la de 97, la 'Súper' que era un proyecto inacabado de futuro.  Súper... ¿de qué?, ¿de supergasolina? Demasiada caspa, no en vano por entonces triunfaban 'Los Parchís' y eso da testimonio del nivel alcanzado por nuestras inversiones en cultura. Y llegó entonces la 'Eurosúper', que hablaba inglés, con el propósito de hacernos internacionales, y que traía una cosa llamada 'catalizador', que durante unos meses fue un quebradero de cabeza para los conductores.  Luego cayó el gasóleo, denominado 'A' por ser el más completo y destacado de su clase, el universitario, el listo, mientras el 'B' y el 'C' que eran los torpes, el uno agricultor y el otro fontanero, ahí están dando guerra todavía.

Para sustituirlo llegó el 'Diesel', que era un producto nuevo, selecto, con glamour, un auténtico dandi de los carburantes, aunque de tanta gloria,  era excesivamente efervescente y duró poco, tomó su sitio el 'superdiesel' o 'extradiesel', que eran gasoleos nuevos pero con vitaminas, sustancias dopantes para el coche, viagras de automoción.

El tema de las gasolinas fue más serio, pasado un tiempo las militarizaron, les asignaron números, 'la 95',  'la 98', sin plomo, sin tabaco, sin sal; eran gasolinas vegetarianas.
Pero aún andábamos en la 'edad de bronce', la eclosión de los nombres con impacto llegó a principios de este siglo. Los inventores de palabras, y los que ponen los nombres a los carburantes, sintieron comenzar el  'Siglo de Oro' de sus cifras y letras, y se estiraron a la búsqueda del nombre más técnico y perfecto, sin darse cuenta que estaban en España, y que acabábamos que quitarnos la boina, y que a nosotros esos nombres, nos sonaban a pastillas contra el dolor de muelas.

Cepsa fue comedida en adjetivos, sus carburantes tomaron nombres de naves espaciales: El 'Star diesel'  y el 'Óptima', que aventuraban viajes por el cosmos, como si en vez de carburantes bautizasen transbordadores espaciales: "El Óptima ha aterrizado con exito sobre el suelo de Marte". Panda de pardillos...
B.P. fue escueta y radical. Guate -dijo uno-, aquí teneis el 'Ultimate', y no pidais más cosas, ultimate para todos, ultima oferta, ya lo estais oyendo.

La Shell entró a cañón, pensó que una taladradora o un martillo neumático podían llevar el mismo nombre que un gasoleo o que una gasolina.  Los inventores de nombres la gozaron. Esa noche corrió el whisky a raudales: 'Shell V-Power' y 'Shell V-Power Diesel'. Tamaña fue la cosa, que los directivos de Gillette interpusieron una denuncia por plagio de su marca.

Repsol fue el no va más, la petaron como no podía ser de otra manera.

1 de abril de 2012

AHORA, A TRABAJAR

Fue antes de ayer cuando ocurrió, pero... no, no se abrieron las aguas del Atlántico, ni siquiera las del Estrecho, no calló ningún meteorito que cambiara la faz de este planeta, ni se resquebrajaron los cielos arrojando aguaceros de saltamontes o de ranas, acontecimientos lo bastante terribles como para asustar a Rajoy y a su equipo de recortes habitual. Tras la huelga, que aunque muchos califiquen de fracaso, existió -entró en las fábricas, en los polígonos, en centros oficiales y en algunas gasolineras, entre otros-, lo que no cabe duda, es que la vida sigue. Ha de continuar ocurra lo que ocurra, quiera Rajoy cambiar esta reforma o quiera tatuársela en la espalda.

Siempre que un puñado de obreros se atreva a protestar, ya por si mismo el hecho debería considerarse un éxito, por haber sido capaces de superar los miedos, y de servir de ejemplo (y esperemos que no de sacrificio) a los demás. Los que hayan visto a su vecino ir a la huelga, deberían agachar la cabeza por no haberle apoyado, por haber permitido que su vecino protestara por sus derechos y los tuyos. Por que los que han dado la cara, no la han  puesto al alcance de las tortas solo por ellos y por sus primos, también por ti y por mi, por todos los que se quedaron solo en el "pensamiento", renunciando físicamente a participar, abandonando a su suerte a los demás.

Ahora, llega el momento de la reflexión, el de los cuchicheos entre políticos, el de la racionalización de la protesta y de las cifras. Unos dirán que España se ha paralizado por completo (no es cierto), y otros, que todo el mundo ha ido a trabajar (mentira). Ha existido un paro real, se ha demostrado que existe un descontento que se multiplica por diez cuando uno palpa la realidad a pie de calle como hacemos nosotros, que día a día escuchamos las quejas y las lamentaciones del público, más allá de convicciones políticas.  El PP ha dado un paso radical, apropiándose de la franja roja donde se dirimen nuestras luchas y conquistas sociales, el terreno donde se da el tira y afloja entre trabajadores y empresarios. Ahora toca estudiar si ha de rectificarse alguno de los excesos cometidos.
Se abre un periodo de reflexión, en el que el gobierno debería hablar con las partes sindicales, y limar las aristas más dañinas de la reforma. De otro modo, habrá que reemprender las protestas que ya sabemos que perjudican a todos, del mismo modo que sabemos, que la reforma solo perjudica a una parte, la que no lleva la voz cantante, pero se encarga de los ritmos y los coros, y de arreglar el escenario.  Llega el momento del debate. por que aquí nadie ha fracasado, ni los que fueron a la huelga, ni los que niegan su existencia mirando hacia otro lado, simplemente no hubo diálogo para aprobar unas reformas, necesarias muchas de ellas, pero injustificadas otras, que han superado en mucho a las más drásticas tomadas jamás en democracia.

Los que denostan a los sindicatos, tendrán razón; no ofrecen sacrificios a lo bonzo, ni hacen huelgas de hambre trimestrales para mostrar abnegación, juegan a un juego que se llama "política", que es complejo como el del ajedrez, donde las estrategias son fundamentales, y en el que los trabajadores somos los peones que se extienden sobre el tablero y sin cuya participación es imposible ganar una partida. Los sindicatos marcan la táctica, los que tienen que hacer revoluciones somos los demás. No se ganan batallas con los soldados en la cafetería, ni con los peones en la caja.

Estos días se ha hablado mucho de los sindicatos, se les ha criticado casi más que al gobierno, como si fueran cómplices de los recortes, se ha dicho que son antipatriotas, que viven como ricos, que no nos representan y que pretenden cargarse este país con una huelga hecha a destiempo. A nadie le interesa más que a este gobierno (a cualquiera), que los representantes sindicales pierdan su legitimidad, y que desaparezcan para siempre. La caverna mediática ha hecho bien su trabajo lanzando mierda que todos huelan y relacionen enseguida con los sindicatos.  A ellos les toca ahora darse una ducha, ponerse el traje de faena y demostrar que no es así, que aún cabe confiar en ellos como garantes de los derechos  laborales y que su compromiso con los trabajadores es algo más que palabrería barata.

En este punto, quiero abrir un paréntesis, para decir que creo sinceramente que STR se ha equivocado. Es cierto que han dado libertad para seguir la huelga (faltaría más), pero de un sindicato que quiera enorgullecerse de ser tal, lo que se espera es que quienes lo encabezan, den un paso al frente, no que se aparten y se limiten a dar los buenos días agachando la cabeza. Y si estaban en contra de la reforma laboral, lo suyo es demostrarlo, que las palabras se las lleva el viento, pero los actos, quedan, y retratan mejor que nada a las personas, y a la sinceridad de sus ideas.
Sé que son buena gente, con nobles intenciones, pero, también los buenos se equivocan, y aún hay camino por delante para enmendar este yerro.

Pero mientras todo eso ocurre, no hemos de olvidar esta crisis, ni abandonar el esfuerzo. Nuestra empresa y el resto, han sufrido el daño colateral de una huelga y ahora toca también demostrar que somos ciudadanos, pero también trabajadores responsables, y que las cosas no están como para perder clientes, ni abandonarnos a la molicie.  Llega semana santa, el puente de los puentes, y mientras sindicatos y políticos hablan o se amenazan, los demás hemos de dar un plus de nuestro esfuerzo, para que todo vaya como a todos nos gusta: Bien, mejor que ayer, o por el buen camino, que es lo que todos deseamos; el gobierno, los sindicatos, la empresa y el país en el que vivimos.
Buena semana Santa, y buenas ventas.

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